Gestación subrogada, ¿explotación o altruismo?

El pasado 25 de Marzo el Partido Socialista del País Valenciano (PSPV) -la branca regional del PSOE– y Podemos realizaron una queja formal en las Corts Valencianas pidiendo revocar el galardón concedido a Amparo Morell, empresaria y miembro de la asociación «Son nuestros hijos«, que apoya la gestación subrogada. Fue propuesta por Ciudadanos para concederle el premio en «Les Corts de les Dones«, una jornada donde el parlamento reconoce la carrera o las aportaciones de las mujeres a la igualdad.

Los grupos PSPV y Podemos mantienen que es inviable galardonar a nadie por defender y apoyar una práctica ilegal en España, mientras que el grupo de la formación naranja sostiene que, más que ilegal, se trata de algo alegal, insistiendo en que es un acto siempre altruista.

El debate está mas vivo que nunca, y de cara a la campaña electoral que se avecina, es probable que el tema de la gestación subrogada no se convierta en un tema más, sino que será un concepto que va a cobrar un peso muy importante. Un tema delicado, sin duda, que no deja indiferente a nadie y que reza posturas muy radicales tanto a favor como en contra. 

Son muchas preguntas las que aparecen en el camino respecto a este tema, algunas de ellas legales, aunque la mayoría de las que surgen acaban superando este campo, atacando las opiniones personales de cada cuál, afectando lo visceral, lo humano, los sentimientos más profundos o la necesidad más absoluta. 

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La gestación subrogada o vientres de alquiler es una práctica habitual en los Estados Unidos de América y, en Europa, en países como Ucrania.

La pregunta habitual que se formula es ¿y si optamos por la gestación subrogada? Con este pretexto, se intenta optar al vientre de alquiler cuando una pareja, que biológicamente no puede concebir un niño, sea por el motivo que sea, se decide por esta práctica. Para poder optar a esta posibilidad hay que salir del país, provocando altos gastos económicos y un proceso largo. La paternidad y maternidad es una opción, pero no es un derecho reconocido constitucionalmente, así que, ¿se pueden anteponer mis derechos a los de otra persona a cambio de una cantidad económica?

La respuesta debe ser personal; esta práctica, a la que algunos partidos políticos, sobre todo de carácter liberal, se refieren como acto altruista, va mucho mas allá. No se puede considerar que un acto es altruista si se percibe una cantidad de dinero importante a cambio, y es conveniente estudiar cuál es el número de mujeres que se prestan a esta práctica por el mero hecho de ayudar a una pareja o persona que quiera gestar un bebé. 

La parte contrapuesta habla de mujeres, muchas madres de familia, en situaciones de desesperación y necesidad, que ven en la gestación subrogada una salida económica factible para poder alimentar incluso a los hijos que ya tienen. Ya no hablamos de altruismo, sino de necesidad, de familias pobres y en situación de exclusión, que se ven abocadas, desesperación mediante, a dicha práctica.

Se pasa del altruismo a una forma de explotación. Los mismos partidos, partidarios siempre de la precarización, que se niegan abiertamente incluso a un salario mínimo de 900 euros (manteniendo España en la cola de la Unión Europea) abren una ventana al negocio más que apetitosa, se sigue empobreciendo familias, recortando ayudas por ejemplo, y se vende que la gestación subrogada es una solución. 

En España ya existen empresas que gestionan todos los trámites, incluso financian dicha práctica, para poder ir a países extranjeros y adquirir un bebé. ¿Hasta qué punto es legal que se aprueben créditos para una práctica ilegal en el país? 

Según estas agencias, “no consideramos que el ciclo sea un éxito hasta que no nace el bebé vivo”, es decir, el proceso goza de una garantía, tanto de vida como de salud: en Ucrania, si el bebé no nace sano o con alguna malformación puede ser rechazado y devuelto, siendo inmediatamente ingresado en un orfanato con mas niños “defectuosos”. 

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Reforzar, modernizar y actualizar el sistema de adopciones sería una buena alternativa para invertir el dinero que se quiere destinar a los vientres de alquiler, pero los defensores de esta opción alegan la necesidad de que los hijos sean parte biológica de los padres, de ahí entrar de lleno en la defensa de este método.

La respuesta a la pregunta de si los vientres de alquiler son una forma de explotación debe responderla cada cual. ¿Se puede ser padre a cualquier precio? Sin necesidad económica, una, como mujer ¿estaría dispuesta a alquilar su vientre para que otro geste a su hijo? ¿Lo haría por necesidad económica “obligada”? ¿Realmente lo consideraría un acto altruista? ¿Perpetuar los genes debe ser un derecho?

El simple hecho de referirse a un vientre de una mujer, como un objeto con garantía o la palabra «alquiler» debería responder a las preguntas anteriores con rapidez. El debate está en la calle y también estará en las urnas; evidentemente, cada ciudadano español con derecho a voto debe ser consecuente con su sufragio. 

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