Detenido por pretender atentar en la Semana Santa de Sevilla. ¿Terrorismo o falsa bandera?

El 11 de marzo, ¿un antecedente o una inspiración?

El 11 de marzo de 2004 tuvo lugar el mayor atentado terrorista sobre suelo español. Murieron 193 personas y hubo más de dos millares de heridos en un atentado con explosivos en un tren de Madrid. Tres días después había elecciones en España. Este atentado terrorista, unido a la línea de acción decidida por el Partido Popular, dictaminó los siguientes 4 años del gobierno del Estado. Pero quizás dictaminó muchos más años en el futuro de la política española.

No podemos olvidar que, desde entonces, los atentados terroristas o las amenazas de ellos parecen coincidir con momentos específicos de la política española, europea o mundial.

¿Qué son los atentados de falsa bandera?

Los atentados de falsa bandera son operaciones llevadas a cabo por los gobiernos de forma encubierta haciéndolos pasar por acciones de otros grupos contrarios para manipular la opinión pública.

Existen dos tipos de vertientes de sucesos acaecidos en los últimos años que se han señalado como posibles atentados de falsa bandera: los que suceden coincidiendo con acciones contrarias a la política central y los que suceden cuando pueden afectar a los eventos electoralistas.

Es difícil, desde un punto de vista periodístico, contrastar informaciones sobre este tipo de atentados, dado que el Estado es el que controla y suministra la información, generalmente a través del poder judicial y del ejecutivo. Sin embargo, no podemos dejar de reclamar una información veraz y transparente de estos sucesos, que suscitan más preguntas que respuestas.

Atentado de las Ramblas de Barcelona en 2017

En Barcelona, el atentado de agosto de 2017 fue ampliamente utilizado por los partidos políticos. Y se sucedieron múltiples sucesos extraños que aún no nos han aclarado.

Que uno de los terroristas tuviera las instrucciones de cómo fabricar explosivos e información sobre de dónde sacar los materiales de documentación publicada por la Policía Nacional es uno de ellos. Sobre todo, porque si era una célula de ISIS, y el TATP es el explosivo más utilizado por ellas, ¿por qué no extraer esta información de una fuente afín?

Es algo que, como mínimo, requeriría una respuesta por parte de la policía para que este tipo de situaciones no se pudieran dar de nuevo, un acto de irresponsabilidad que no parece haber tenido repercusiones.

La falta de colaboración entre Policía Nacional y Guardia Civil es algo extremadamente grave, que resulta en más riesgo para todos los ciudadanos. La Policía Nacional borró datos de las fuentes que consultaron los Mossos d’Esquadra. Un mosso declaró que presenció el chivatazo de la Policía Nacional a la célula yihadista sobre que estaban siendo investigadas.

Al levantarse el secreto de sumario, se supo que el CNI estaba implicado de alguna manera poco clara. Todo este tipo de secretos y turbias informaciones no hacen más que alimentar la suspicacia de la ciudadanía.

Sevilla, Semana Santa de 2019

Se ha detenido en Marruecos a un estudiante universitario, presunto yihadista, acusado de querer atentar contra la Semana Santa en Sevilla mediante un atentado suicida.

La Semana Santa sevillana es uno de los eventos en los que se sabe que va a haber una mayor afluencia de gente. Tiene sentido. Pero también se podría hacer en cualquiera de los grandes actos multitudinarios políticos, deportivos o culturales.

Ya el año pasado cundió el pánico cuando en la madrugá de Sevilla se dedicaron a causar el pánico con falsos disparos.

¿Por qué de pronto este individuo, que vivía en Sevilla, decide que este año es cuando hay que atentar? Puede ser coincidencia, pero es normal que suscite levantamientos de cejas que suceda este año, justo antes de las elecciones, con una xenofobia e islamofobia desatada.

Tampoco ayuda mucho el hecho de que se haya esperado a que esté en Marruecos y se retenga allí, habida cuenta de que el trato que reciben los prisioneros allí es aún peor que en España. Las torturas están menos controladas y, si no se tratara de un caso verídico, tampoco resultaría muy difícil arrancar una confesión.

Lo que más llama la atención es que, de los medios que se han hecho eco de la noticia, ninguno ha redactado que “presuntamente planeara cometer un atentado”, sino que todos lo presentan como un hecho. Poco rigor, teniendo tan poca información, mientras se desarrolla la acción en otro Estado. Si la policía hace semanas que seguía sus pasos, ¿por qué esperar a que estuviera en el extranjero, en su país natal, para proceder a su detención?

¿Cómo es que se encontraba en Marruecos en Semana Santa en los días previos a cuando, supuestamente, se iba a llevar a cabo el atentado? Es sabido que, hasta ahora, los atentados suelen ir precedidos por una preparación “in situ”, tanto material como ideológica y mental.

Esta información se suma al bulo desmentido pero persistente de que los musulmanes quieren prohibir las procesiones de Semana Santa.

¿A quién beneficia esta detención? En condiciones normales, al partido que gobierna en esos momentos, pero el discurso xenófobo y antiislamista lo gestionan desde la extrema derecha. VOX y Partido Popular no han tardado en darle difusión y prometer ser más duros contra los inmigrantes.

>Destacar la nacionalidad de un delincuente crea xenofobia<<

El resultado de esta alarma levantada es un mayor control por parte de la policía de “aquellos lugares estratégicos que son imprescindibles para el normal funcionamiento de la actividad ciudadana”.

Conclusión

No se puede afirmar en base a pruebas que ninguno de estos hechos sea un atentado de falsa bandera. Como hemos comentado, la información la controla quien querría ocultarlo. Es normal que haya sospechas, sobre todo porque, en pleno destape de las cloacas del Estado, este tipo de hechos sucede en un momento que da tanta ventaja a determinados sectores. ¿No hay alertas de atentado en ningún otro sitio, ni en ningún otro momento? ¿Por qué se le detiene justo ahora?

Si el Estado quiere desalentar que la población se forme ideas conspiranoicas, solo puede hacerse de una manera: transparencia. La misma que falta en la información que nos llega de los grandes medios. Dar transparencia en la información es renunciar al mayor poder que tienen, y requeriría renunciar a las cloacas del estado.

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