Sube la precariedad laboral, baja la natalidad

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) la cifra de niños nacidos en España en 2019 es la más baja de los últimos 20 años. No es de extrañar si se tiene en cuenta que España también es uno de los países de Europa con más trabajo precario.

Actualmente, la tasa de paro de nuestro país es de 14.4% donde más del 33% se encuentra en edad fértil. Respecto a la población que trabaja, casi un 30% son empleados en trabajos temporales, de los cuales el 73,3% no superan los 25 años. Cifra muy por encima de la media de la UE (43.9 %)

En cuanto a los trabajadores a tiempo completo, un 30% son mileuristas y aproximadamente 6,3 millones de españoles no alcanzan el salario mínimo interprofesional (situado en 2019 en 900€)

Teniendo en cuenta estos datos podemos deducir que comprar una vivienda resulta sumamente complicado. La mayoría de los ciudadanos no pueden pagar un techo con sus ahorros, insuficientes o a veces inexistentes. Es por ello que muchos recurren a préstamos bancarios cuya concesión por parte de la entidad bancaria es bastante difícil, sobre todo cuando se es joven o desempleado.

El embrollo no acaba ahí, pues una vez que se adquiere una hipoteca, para solventar dicha deuda se necesita casi media vida (unos 25/30 años de media) pagando también, los correspondientes intereses.

Sustituir la compra por el alquiler tampoco resulta especialmente asequible ya que el precio medio que conlleva alquilar una vivienda se situó en diciembre del año pasado en 890€, cifra que aumenta en capitales autonómicas como Madrid (1568€) o Barcelona (1200€).

Vivir bajo un techo, comer, vestirse o disponer de agua o luz supone, por desgracia, un gran desembolso, hasta el punto de que muchas familias no llegan a fin de mes. Ante esta coyuntura, resulta lógico que muchas parejas consideren algo impensable el generar descendencia, pues tener hijos suma aún más gastos que acarrear: manutención, educación…

Por otro lado, en 2016 las horas medias trabajadas por semana en España se sitúo en torno al 37.7, la cifra más alta de Europa. Cada vez se realizan más horas extras no remuneradas y menos descansos entre jornadas lo que hace casi inviable conciliar vida laboral con vida social y familiar.

Debemos tener en cuenta también las trabas que los empresarios ponen a las mujeres que son madres o están embarazadas. A la dificultad de ser contratada se le suma el recibir un sueldo de baja por maternidad enormemente reducido al sueldo normal.

El Estado debe estar al completo servicio de la ciudadanía, y no al revés, asegurando a cada trabajador una vida digna. Sin embargo, el Estado capitalista no está a servicio del pueblo sino del gran capital, por tanto, poco le importa garantizar a la población las necesidades más básicas (vivienda, empleo estable con horario flexible y bien remunerado, educación totalmente gratuita…).

De igual manera, este tampoco fomenta la natalidad con acciones como, por ejemplo, otorgar a las familias una ayuda mensual por cada hijo a cargo.

Si un trabajador no puede a penas subsistir por sí mismo con los escasos recursos que tiene a disposición, ¿cómo va a procrear hijos que no podrá mantener? 

Comentarios