Mutilaciones y explotación de menores en las plantaciones de Furukawa en Ecuador

Imaginar que, en pleno siglo XXI, aún se hable de esclavitud es un tema que causa indignación y sobre todo preocupación, pues de acuerdo con estadísticas de los organismos no gubernamentales, cada vez existen más casos de personas que son víctimas de explotación laboral.

A inicios de este 2019, Ecuador entero se conmocionó tras conocer la realidad que viven cientos de trabajadores de una empresa japonesa que se dedica a la extracción de abacá, considerada la fibra “del futuro”. Los salarios bajos, la falta de seguro social, la ausencia de normas de seguridad laboral, la ilegalidad en contratos, múltiples mutilaciones y las pésimas condiciones de vida, llevaron a 105 colaboradores y excolaboradores a denunciar su caso a las autoridades nacionales.

Furukawa Plantaciones C.A. es una compañía japonesa que funciona desde hace 55 años en Santo Domingo de los Tsáchilas, Esmeraldas y Los Ríos. En la actualidad, es propietaria de 32 haciendas, que ocupan un total de 2.300 hectáreas. Los trabajadores se dedican a la plantación y cosecha de abacá, también conocida como cáñamo de manila, una materia prima que está tomando cada vez más aceptación en el mercado internacional y que incluso es utilizada en el sector automotriz para suplir la fibra de vidrio.

Hasta el momento, la única autoridad que ha salido a confrontar la información entregada por los denunciantes es el gerente de la empresa, Marcelo Almeida, quien en una entrevista a un medio de comunicación nacional, al responder sobre las normas de seguridad, precisó que: “no lo puedo saber todo, usted cree que que uno alcanza a saber eso”.

Sin embargo, a través de correo electrónico declaró que: “los trabajadores de Furukawa sí reciben toda clase de implementos para su trabajo, como guantes, ropa, mascarillas y todo los demás. Les reitero mi invitación a comprobarlo”. Pero los reportajes, fotografías, vídeos y testimonios recogidos por los periodistas revelan la realidad en la que aún viven hombres, mujeres y hasta niños.

La principal preocupación de los inspectores que acudieron a varias de las haciendas de Furukawa, fue la cantidad de casos de mutilaciones que encontraron en los colaboradores. Esto se debe a que el abacá es una fibra que, si no es manejada con todo el equipo necesario, puede convertirse en mortal. La mayoría de accidentes laborales se produjeron en la máquina desfibradora, que lleva años funcionando e incluso cada vez que está encendida produce un ruido ensordecedor.

Pero además, se conoce de otros trabajadores que han quedado discapacitados por mutilaciones de brazos, manos, dedos, accidentes ocasionados por el uso de cuchillos o machetes, durante actividades manuales. Al respecto, el Gerente de la empresa señaló que primero debe conocer bien sobre el caso para tomar acciones.

En las haciendas de Furukawa, a diario, se registran varios accidentes laborales, dentro de las instalaciones no existe enfermería ni tampoco un centro médico, por eso, cuando se reporta alguna emergencia, el jefe del grupo o arrendatario debe tomar acciones y llevar a los trabajadores al centro de salud más cercano y asumir todos los gastos.

En Ecuador, el Salario Básico Unificado (SBU) es de US $394, a pesar de esto, los trabajadores de Furukawa ganan de US $200 a US $300, menos de lo establecido por la ley, eso a pesar de trabajar en jornadas completas e incluso realizar horas extras. ¿Y el Seguro Social?, de los casos que se conocieron, ninguno de los denunciantes estaba afiliado, por lo tanto jamás recibieron los beneficios de ley. No existen décimos, tampoco utilidades y ni qué hablar de liquidaciones.

Aquí entra otro conflicto, debido a que las familias no logran sustentarse económicamente con el salario ganado en Furukawa, los niños fueron retirados de las escuelas y obligados a participar en actividades laborales, otra violación a los derechos humanos que instituciones como la Defensoría del Pueblo no se cansa de denunciar.

Los abacaleros (como se llama a las personas dedicadas a la cosecha del abacá) tienen otro punto a su contra, pues la empresa tiene arrendadas 25 de las 32 haciendas a los trabajadores, que en su mayoría son analfabetos, existen ciudadanos que incluso no cuentan con su Cédula de Identidad. Este contrato de arrendamiento libera de cualquier responsabilidad laboral a la compañía japonesa.

En el informe presentado por la Defensoría del Pueblo se habla sobre la violación de todo tipo de derechos fundamentales, como los de vivienda, salud, educación, identidad y también los derechos laborales. De acuerdo con la última inspección realizada por el Registro Civil, se conoció que 70 personas no tienen su cédula de ciudadanía. “Es decir, el 30% del total de la población de las haciendas visitadas, de esas personas no registradas 59 sin niños y niñas, 3 mujeres y 8 hombres”, informó el defensor del Pueblo, Freddy Carrión.

Después de una inspección realizada por varios representantes del Estado, en febrero de este año, se clausuró por 60 días a la empresa japonesa, pero actualmente se encuentra operativa. Existen decenas de personas que, pese a las pésimas condiciones laborales, no tienen más opción que continuar viviendo en ese círculo de esclavitud y explotación, donde el capital económico está sobre el bienestar humano.

Ecuador es el segundo país en el mundo en exportar abacá, según datos del Banco Central, en los últimos cinco años el promedio de exportación fue de 9.387 toneladas de esta fibra. Por esa cantidad, el país percibe anualmente un promedio de USD 15 millones. Japón, Reino Unido, España, Alemania, Filipinas e Indonesia, son los principales compradores. Cifras que indignan a los defensores de derechos humanos.

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