Ecuador: un gobierno sin capacidad de reacción

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El estado de ánimo en una población es reflejo de lo bien o mal que está gestionando un gobierno. En Ecuador, la población tiene desazón, temor del futuro. Tal es así que en 2002 (Latinobarómetro, 2018), el 75% de la población en la región tenía temor a quedar sin empleo, indicador que bajó al 42% en 2018. Sin embargo, en Ecuador en la actualidad es del 59%, es decir, cada día hay más temor al desempleo, que sumado a inseguridad, desinstitucionalización, medidas económicas tendientes a reducir el tamaño del estado… genera miedo e incertidumbre en la población.

Los datos de opinión pública muestran un estado de ánimo preocupante, que indica, entre otros, dos problemas centrales: la política (y por tanto las instituciones) ha perdido su capacidad transformadora y los partidos (vitales en una democracia) parecen representar el sentir mayoritario de la población. Así, por ejemplo, el 80,63% de la población no confía en el Gobierno y el 84,40% desconfía de la Asamblea Nacional (Encuesta Click, septiembre 2019).

Estos problemas son magnificados por la acción de los medios de comunicación. Los titulares -que marcan la agenda setting- muestran una imagen distorsionada de la realidad, así como de las instituciones y de los representantes de los partidos y movimientos políticos. Los medios (en su mayoría), que entre sus funciones están el informar, orientar, entretener y educar, se han vuelto actores políticos que promueven la judicialización de los opositores al gobierno a través de sus parrillas; lo que genera opacidad en el relato, así como imposición de un discurso hegemónico tendiente a promocionar la acción del Gobierno.

Entre tanto, la población –bombardeada por los medios e impactada por medidas económicas- evidencia su malestar con cifras alarmantes. El 78,12% señala que se siente entre inseguro, desconfiado y pesimista del futuro; el 82,66% considera que la situación del país es mala. El 84,06 cree que es mala la gestión de Lenín Moreno y a un 74,69% le desagrada como persona el Presidente. Eso, bañado por el hecho de que el 78,94% considera que el país estará peor en los próximos meses.

El Gobierno de Moreno, sin duda alguna, no tiene capacidad de reacción, no lee la sociedad y no considera importante garantizar el bienestar de la misma. En medio de estas cifras preocupantes, Otto Sonnenholzner anuncia medidas económicas (parte de los condicionamientos del FMI) que se traducen en reducción del gasto (recorte de personal) y aumento de la recaudación (eliminación de subsidios, aumento del precio de los combustibles, de las tarifas y del IVA), señalando que espera la comprensión del pueblo. Es decir, hay un manto que obstaculiza la visión sobre el sentir de la sociedad.

Los medios de comunicación aliados del Gobierno cada día son menos eficientes en calmar el sentir, el descontento, así como la reacción social, evidencia de ello, los levantamientos en Sucumbíos y Carchi (provincias fronterizas) en las últimas semanas.

Así también los aliados del Gobierno (Lasso, Nebot) irán desmarcándose del mismo, a fin de que Moreno absorba solo el desgaste y ellos puedan competir en 2021 (elecciones presidenciales) sin el peso del caos que vive el país. Eso creen, pero los pueblos tienen memoria.

En este punto es fundamental ir tomando conciencia sobre el deterioro de las condiciones de vida, de los derechos sociales, políticos y económicos; reaccionar y exigir a los mandantes el cumplimiento de los planes de gobierno y la generación de medidas que propicien empleo, salud, educación, infraestructura… de calidad. Fundamental tener memoria.

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