“No creo que los jóvenes se dirijan hacia un modelo liberal y nacionalista, sino que abrazan directamente el liberalismo cosmopolita”

Diego Fusaro es un filosofo, escritor y ensayista italiano. Está especializado en Filosofía de la Historia, e Historia de la Filosofía. Se autodefine como “pensador marxista” y en sus publicaciones ha tratado el pensamiento de Marx desde la óptica del idealismo alemán, acercando a la crítica del sistema capitalista elementos de la tradición comunitarista y soberanista.

Después de las elecciones españolas se vislumbra que la izquierda baja y la extrema derecha sube. La fuerte presencia política de la derecha neofascista, ¿responde a un fenómeno propiamente español o es más bien resultado de un síntoma global?

La emergencia de esta nueva derecha de tipo regresivo de la soberanía y con carácter fascista, tiene que ver con el abandono por parte de la izquierda del campo de la soberanía nacional, regalándola así a la derecha y por consecuencia ha devenido  izquierda fucsia. Esta izquierda fucsia ha confundido el internacionalismo socialista de Lenín con el cosmopolitismo liberal de von Hayek. Este espacio que ha dejado vacía esta izquierda, ha permitido la derecha parafascista, como Vox en el caso de España, con ideas regresivas de la soberanía. Es necesario pues, recuperar un consenso en torno a la soberanía de tipo socialista, democrático y no regresivo.

Si dejamos el poder de decisión sobre la economía al poder de la globalización sin la presencia de los estados nacionales, seguramente vencerá  la clase dominante. En cambio, si devolvemos a la soberanía nacional el conflicto, entonces el campo de lucha será entre el liberalismo regresivo que encarna Vox, o por contra, un socialismo democrático. No hay otra posibilidad para reforzar el socialismo democrático sino reforzando la soberanía nacional. Se podría decir que si no hay soberanía habrá barbarie.

¿Qué razones hay para esta emergencia fulgurante de la derecha reaccionaria?

La emergencia de esta derecha reaccionaria se explica solo con la idea que analizaba en la primera pregunta, y que tiene que ver con el abandono de la izquierda de la idea de la soberanía nacional, para priorizar la idea de la construcción de Europa y limitar así el poder de los estados nacionales regentes en la comunidad europea, cosa que conlleva la connivencia de esta izquierda con las clases dominantes. Y con esto, emerge esta derecha reaccionaria que quiere interferir en la escena internacional pero no en clave socialista sino liberal, como ha sucedido con Vox.

Para desafiar la ultraderecha no hay ninguna necesidad de versar hacia el cosmopolitismo de tipo liberal, sino que se debe construir un desafío de tipo soberanista-populista de izquierdas como bien dicen Laclau y Chantal Mouffe.

¿En Italia ha sucedido algún caso similar entre la derecha de Salvini y la izquierda italiana?

¡Sí, claro! En Italia ha sucedido alguna cosa parecida a lo que ha sucedido en el Estado español, en la medida en que la Lega Nord ha sido el único partido que ha tenido la valentía de decir públicamente que quiere salir del euro y recuperar la soberanía nacional. Ciertamente, este es un partido que reclama la soberanía nacional para gobernar, pero para gobernar para el mercado y no para gobernar el mercado. Entonces la Lega deviene un partido desde cualquier punto de vista librecambista sin más.

¿El voto de la clase trabajadora ahora se puede decir que no sigue ya la tradición de alinearse con la izquierda?

El voto obrero está con quien lucha contra la globalización, que se reafirma en la defensa de los derechos sociales y del trabajo. Si la izquierda traiciona al mundo obrero, hablando solo de derechos “arco iris” o de derechos “cosméticos” del individuo como consumidor, del útero en alquiler o de los matrimonios con quien se desee, entonces es evidente que los trabajadores se sienten traicionados.

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Porque trabajadores, por ejemplo, de Mirafiori (FIAT) o de Renault quieren un salario más alto para tener la posibilidad de comprar una casa o de mandar sus hijos a la escuela. Entonces, desilusionados estos trabajadores con la izquierda, que les ha traicionado, y que se ha transformado en una izquierda rojo-fucsia, se ven reflejados ahora con la derecha regresiva casi como una vendetta contra la izquierda.

¿Sucede lo mismo con los jóvenes?

Los jóvenes son difíciles de encuadrar ya que estos forman parte de la generación Erasmus. Generación que piensa que la emancipación es el programa Erasmus, la movilidad y la ausencia de un arraigo, parecen aceptar claramente el liberalismo cosmopolita. En Italia los jóvenes votan a partidos “arco-iris” y globalistas, así pues, no creo que los jóvenes se dirijan hacia un modelo liberal y nacionalista, sino que abrazan directamente el liberalismo cosmopolita.

En España como en Italia existen diversas realidades nacionales. En Catalunya estamos viviendo un profundo conflicto político que no parece encontrar una mínima resolución política. ¿Los estados-nación tienen actualmente la capacidad de resolver este tipo de conflictos?

Pienso que los estados nacionales son el último bastión de resistencia contra la globalización capitalista. Naturalmente el estado nacional no es de por sí la solución. Es el en el terreno dialéctico de un conflicto posible donde se confronten las ideas de aquellos que quieren un estado soberano nacional y socialista, y aquellos que en cambio, quieren un estado soberano liberal. O sea, un estado soberano para los dominados o un estado soberano para los dominadores.

Una economía sin nación será para los dominadores y no para los dominados, ahí está el conflicto fundamental. Lo que sucede en España con la situación en Catalunya me parece que es uno de tantos motivos de solución del estado nacional, me parece que se puede hablar en este caso de “balcanización“. La ex-Yugoslavia, que era un estado grande e importante, produjo con su disolución en muchos pequeños estados una nueva realidad que no cuenta para nada en estos momentos.

La aparición de nuevos conflictos como los de Hong Kong, Catalunya, Chile, etc.,¿tienen una raíz sólo contestaria? ¿O bien son movimientos sociales ya desarrollados con clara relación entre ellos que responden a la situación de crisis social y política actual?

Todos estos eventos tan diversos tienen en realidad puntos en común. Son revoluciones coloreadas que fingen venir “de abajo” pero que están gestionadas “desde arriba”. Hong Kong claramente ha devenido una revolución coloreada para desestabilizar China y su espléndida función geopolítica de oposición al atlantismo. Lo que ha sucedido en Bolivia es un verdadero golpe de estado de corte liberal, criminal, creado y gestionado en Washington contra el heroico Evo Moralessocialista y patriota que tuve la fortuna de conocer en 2006 cuando fui invitado a Bolivia para desarrollar una serie de conferencias sobre Gramsci y Marx.

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En Chile, sin embargo, es una forma de represión de raíz liberal que usa la violencia de una manera mucho más radical. Y también en Catalunya existe una revuelta coloreada pretendida por los ricos, esencialmente. Añado aquí el caso de Ecuador, donde la valentía política de Correa ha sido substituida por el “empeño” de Moreno, el cual ha dado, por sorpresa, un vuelco liberal a su pensamiento. Son muchas de ellas revoluciones como decía “coloreadas” de reafirmación de las posiciones atlantistas.

¿La izquierda y la derecha son actores principales de estos movimientos?

Según mi opinión, izquierda y derecha son  categorías superadas. Tuvieron su importancia, pero hoy no la tienen, ya que la izquierda acepta la soberanía absoluta del mercado y el atlantismo globalista. Se necesita ir más allá de este tipo de categorías que en los dos casos han devenido una la copia de la otra. Concretamente, la izquierda se ha transformado en una copia de la derecha. Tenemos un soberanismo liberal, copia del modelo chileno a la derecha y un cosmopolitismo liberal a la izquierda que en resumidas cuentas provoca siempre la victoria del mercado. Necesitamos organizar una forma que sea socialista, anticapitalista y democrática, que vaya más allá de la derecha y de la izquierda y que parta de la teorización creada por Gramsci.

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