Lección a aplicar tras el coronavirus: menos neoliberalismo, más solidaridad

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Crisis políticas, económicas, sociales, y ahora sanitarias a causa del coronavirus. ¿En qué suerte de maldición o autodestrucción hemos caído? ¿Alguien está inflingiéndonos este castigo o es simplemente el resultado de nuestro comportamiento arrogante, egoísta, indiferente y destructor?

El Papa Francisco en una entrevista reciente ha ratificado que Dios perdona siempre, el hombre algunas veces, pero la naturaleza no perdona nunca.

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La miserable e indolente actitud de los políticos neoliberales que priorizan el capital sobre el hombre, es la culpable. La existencia de clases sociales, hace sentir, desde la arrogancia prepotente de quienes ostentan el poder económico y la propiedad de los centros de producción, la opresión que no se relaja ni en medio de una pandemia grave, a través no solo de la explotación laboral, sino también de la marginación de los desposeídos, y la privatización de los servicios de salud y educación principalmente.

Las consecuencias del sistema neoliberal son la desforestación y la devastación de los bosques, selvas y montañas; la depredación y extinción de especies forestales y fauna terrestre, marina y de miles de aves a cuenta del progreso y la industrialización, para monetizar procesos y legalizar el infame enriquecimiento de “empresaurios”.

Actualmente la pandemia que nos está devastando a nosotros los humanos, nos está aleccionando. A unos nos llama a la conversión espiritual, a otros a la conversión ideológica, pero a todos nos está retando a la solidaridad y a la compasión, virtudes que son propias al ser humano, pero que la capitalizazión del dinero y la riqueza nos arrebató ya no sabemos cuándo.

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Después de la pandemia del 2020, lo que esperamos y aspiramos es que la lección se aprenda. Al menos aparentemente en estos meses de “cuarentena” mundial la flora y la fauna se están renovando, el ambiente sacudido por el denominado “cambio climático” se está recomponiendo a propósito de la disminución de la contaminación ambiental, al haber disminuido sino parado la contaminación proveniente de la circulación de vehículos, aviones, y de las grandes chimeneas industriales.

Así entonces, los políticos del sistema neoliberal tienen que aprender que lo que debe moverlos es el servicio a los demás, y procurar el bien común para todos los integrantes de la sociedad, principalmente para los más vulnerables.

No todo servicio es susceptible de convertirlo en negocio. Los economistas que aprendan que sobre los números existe la gente, los ricos que aprendan a ser menos egoístas y más solidarios, los ciudadanos comunes aprendamos a ser todos uno sin diferencias y sobre todo a ser solidarios.

La lección para el mundo, que sea la de eliminar prebendas comerciales e infames bloqueos, imponer aranceles innecesarios, que el comercio se simplifique, que las fronteras sean simplemente linderos y no barreras insalvables, que acaben también con el afán de algunos de imponer su cultura o su forma de vida en otros países, y a otros hombres y mujeres que tienen su propia cultura, y que aprendamos todos a respetar aquello.

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Entonces el balance final de todo este momento de angustia al que ha sido sometida la humanidad, sea entonces uno de verdadero cambio para dejarnos aprendida la lección de que podamos ser a partir del día después del último día de la erradicación de la pandemia, mejores seres humanos volviendo a nuestros orígenes como al principio en el que nos amábamos los unos a los otros sin egoísmo ninguno, todos tenemos la sangre del mismo color y el corazón a la izquierda.

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