Crónicas de confinamiento por coronavirus. Buenas energías

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Cuando terminé de escribir el relato de ayer, mi amiga me dijo que fuéramos a cenar. Comí pollo hervido con calabacín a la plancha, estaba buenísimo. Ya estaba dispuesta a irme a la cama cuando me habló una amiga para decirme que no estaba bien así que la llamé.

Estuvimos poniéndonos al día hasta la 1 de la mañana, este confinamiento nos cortó planes a todos, pero seguimos acá esperando que todo acabe. Estoy poniéndome al día con mis amistades porque claro, llevo 15 días de confinamiento pero antes estuve 10 días en Nepal, y si nos remontamos todavía antes, en Londres estuve trabajando un montón, sobre todo las últimas dos semanas preparando todo para viajar a Barcelona y después para irme a Nepal, que se suponía que era un viaje de un mes.

Tengo mucho que contarles y ellos a mí, en síntesis nos tenemos que poner al día de las cosas que nos han pasado en el último mes.

9:00

Me desperté con ganas de ir al baño, primer día que me despierto bien, sin pesadillas ni angustia, ¡que alegría! Creo que también es un poco porque hoy es nuestro día de gala, hemos cambiado la noche por el día para tener un día completo sin restricciones de dieta, sin ejercicio, y sobre todo para vestirnos bien todo un día completo.

10:00

Fui a la cocina a desayunar. Estaba el maldito bastardo con mi amiga, ya habían terminado de desayunar. Mi amiga se fue a fumar y me quedé hablando por teléfono con la madre del maldito bastardo, que hoy había decidido ponerse a hacer pan y hacer más ejercicio porque nota que lo necesita, esta mujer me encanta, no la conozco en persona pero tengo la sensación de conocerla de toda la vida.

11:00

El maldito bastardo con mi amiga se pusieron la película de El Hoyo porque él no la vio con nosotras el otro día, estaba trabajando.

Yo aproveché para salir al balcón, hay un día hermoso y pensé “cuando todo esto termine voy agarrar un tren o un micro y me voy a pegar un viajecito por acá cerca”. Lo necesito, ¿a dónde me voy a ir unos días? Nadie sabe pero me voy a ir antes de empezar a trabajar de nuevo, primero mi salud mental y después dejar de ser pobre.

Aproveché para pasar todas las fotos y los vídeos de Nepal a la computadora, así podemos ponerlo en la tele y transportarnos un rato.

14:00

He terminado con los archivos y es hora de cambiarme y maquillarme para nuestro día de gala, el maldito bastardo con mi amiga están terminando con la comida, el menú de hoy emparedados de jamón con queso, y de mortadela con queso, teníamos que comer el pan de molde que había en casa.

15:00

Todos listos para sentarnos a comer, pusimos la mesa como el sábado pasado pero esta vez con una persona menos.

Los emparedados quedaron espectaculares, el maldito bastardo se tomó el trabajo de cortarlos en cuatro trocitos para que sea más gourmet, supongo, ¡pero tremenda bomba! Estaban ahogados en huevo y después pasados por la sartén.

De postre hubo brownie casero que hizo él, con helado de chocolate y vainilla, definitivamente el día de gala es el mejor día de la semana, se trabaja lo justo, se come súper rico y estamos todos más relajados, la energía de casa cambia por completo.

Les dije en un momento que cuando todo esto terminara iba a extrañar mucho esto, y me dijeron que ellos lo iban a seguir haciendo, por mi parte me encantaría pero a saber en qué trabajo y qué días tengo libres.

16:00

Nos pusimos a ver Brigth, una peli de Netflix, la recomiendo, se estrenó hace 3 años atrás aproximadamente y solo vi el principio, agradecí eso porque verla con ellos por primera vez fue gratificante.

17:00

El maldito bastardo se fue a jugar a la Xbox One, había quedado con sus colegas, con mi amiga me senté en el balcón a tomar un poco el sol, escuchar música, hablar y después empezamos uno de los juegos de mesa.

18:30

Se cerró el cielo, se venía una tormenta. Nos quedamos un rato más y decidimos entrar, no queríamos que se nos mojase todo lo que teníamos afuera.

19:00

Había un montón de basura para sacar, y como ya llevamos 15 días de cuarentena y no hemos presentado síntomas, decidimos sacarla nosotras, ella se encargó del vidrio y yo de lo demás, fue tan placentero salir a la calle…

Solo fueron 5 minutos pero me cambió el panorama totalmente, al final no es tan malo estar encerrado si cada vez que volvemos a pisar la calle lo que sentimos es placer y no eso de, “mierda tengo que salir“.

20:00

Hora de aplaudir, los del edificio del frente nos saludaron, me parece tan bonito eso, con el maldito bastardo llevo días saludando a la gente y nadie nos devuelve el saludo. Hoy una pareja de viejitos nos saludaron a nosotros.

Nos vamos a poner otra peli, el maldito bastardo ya había dejado de jugar y es hora de cenar.

Un día más de cuarentena un día menos para poder salir a la calle.

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