COVID-19: Medidas adoptadas en distintas partes del mundo

La epidemia de COVID-19 que está azotando a todo el planeta, ha provocado que las autoridades nacionales a lo largo y ancho del globo tomen medidas destinadas a contener la propagación del virus.

En muchos casos, estas medidas tienen un carácter excepcional e implican importantes recortes en las libertades de la ciudadanía, aunque existen diferencias en las mismas según la gravedad de la pandemia y el régimen político existente en el país.

Cancelación de tráfico aéreo, cierre de aeropuertos y cuarentenas

Una de las medidas más extendidas ha sido el cierre de los aeropuertos y la cancelación del tráfico aéreo, ya que el coronavirus se ha extendido a la mayoría de los países a través de los viajeros que se desplazaban desde zonas donde ya se había registrado un foco de contagio.

Pero no todos los países han aplicado estas cancelaciones con la misma vehemencia. Por ejemplo, el aeropuerto de Baréin ha restablecido los vuelos de tránsito, aunque sólo nacionales pueden entrar al país.

Según Business Insider, 64 aerolíneas han detenido por completo sus vuelos y otras han cancelado más del 90% de sus operaciones habituales. Sin embargo, hay otras que mantienen entre un 20 y un 60% de sus vuelos operativos, aunque la mayoría son domésticos.

La gran mayoría de países han establecido cuarentenas obligatorias para todos aquellos que lleguen al país.

En una primera etapa se establecieron cuarentenas para viajeros procedentes de los países más afectados por el coronavirus, pero después de que éste se haya extendido prácticamente por todo el mundo, las cuarentenas afectan a todos.

En la India se han establecido cuarentenas de obligado cumplimiento para toda persona que entrase al país a partir del 15 de febrero.

En Jordania, más de 5.000 personas que entraron al país antes de que cerrase por completo fueron confinadas en una serie de hoteles donde han estado en cuarentena a la espera de saber si estaban infectados de coronavirus, aunque muchos de ellos ya han sido dados de alta.

Confinamiento de la población y restricciones al movimiento

Al menos 3.900 millones de personas en más de 90 países a lo largo de los cinco continentes se encuentran confinados. El confinamiento obligatorio de la población se perfila como una medida clave para detener la expansión del virus.

Esta medida implica la paralización de la actividad productiva no esencial, el cierre de centros educativos y lugares públicos, cancelación de todo tipo de eventos y espectáculos, y la necesidad de que los ciudadanos permanezcan en sus domicilios saliendo lo menos posible.

Este confinamiento puede darse en distintos grados. En Alemania y Bélgica se permite salir a hacer ejercicio, siempre que se esté en movimiento. En Francia e Italia es necesario un permiso oficial para poder realizar actividades cotidianas, incluido hacer las compras esenciales o pasear al perro.

España e Italia han decretado la paralización económica de toda actividad no esencial al igual que en Kuwait o Jordania, que han establecido semanas de festivos oficiales para todos los trabajadores del sector público y privado.

Otros sistemas de restricción del movimiento han sido implementados por Panamá, donde hombres y mujeres salen a horas distintas, y Colombia, donde el número final del DNI determina el día que se tiene permitido salir de casa.

Toques de queda y duras penas para los infractores

Algunos países han ido más lejos para hacer cumplir el confinamiento imponiendo toques de queda supervisados por las fuerzas armadas.

En Jordania, cada día a las seis de la tarde las sirenas suenan por toda la ciudad para recordarnos que a partir de ese momento no podemos salir a la calle en ninguna circunstancia, bajo penas de hasta un año de prisión para aquellos que incumplan el confinamiento.

A este toque de queda parcial de 10 a 18 la mayoría de los días se unen toques de queda de 24 horas, normalmente los viernes, durante los que está absolutamente prohibido salir de casa. La razón detrás de esta inusitada dureza es evitar la congregación de fieles en los entornos de las mezquitas durante el rezo del viernes.

Otros países que han establecido toques de queda incluyen Arabia Saudí, Argelia, Azerbaiyán, Ecuador, Georgia, Irak, Kenia, Kuwait, Marruecos, Tailandia o Turquía, entre otros.

En Arabia Saudí el toque de queda se ha impuesto en las ciudades santas de la Meca y Medina y ha pedido a los musulmanes que retrasen sus preparativos para la peregrinación (hajj) prevista para finales de julio.

Las sanciones estipuladas para los infractores varían de país a país, pero por lo general van desde multas de varios cientos de euros (y otras divisas), a penas de privación de libertad de varios meses o años.

En muchos de estos países los encargados de hacer cumplir el toque de queda son las fuerzas y cuerpos de seguridad, lo que está resultando en casos de brutalidad policial.

En Kenia, el 28 de marzo la policía mató de un disparo a un adolescente de 13 años, y en muchos países se han denunciado abusos por parte de las fuerzas de seguridad al interpelar a supuestos infractores.

En Filipinas, el presidente Rodrigo Duterte ha dado la orden de disparar a aquellos que violen el confinamiento.

Control de la población

Algunos países han aprovechado la situación para introducir medidas de control y vigilancia de la población. Por ejemplo, en España se ha aprobado una norma para desarrollar una aplicación que permita al gobierno geolocalizar a cualquier ciudadano.

Este tipo de medidas se han visto popularizadas por el relativo éxito de Corea del Sur en gestionar la epidemia mediante el uso de la tecnología. Sin embargo, se trata de medidas de doble filo, que pueden suponer una violación de la privacidad y del derecho a la intimidad, al tiempo que se normaliza su uso más allá de la duración de la pandemia.

Las autoridades israelíes han aprobado que el servicio de seguridad del Shin Bet pueda rastrear los teléfonos móviles de los ciudadanos. La dificultad radica en comprobar que dichas medidas cesen una vez la epidemia esté controlada, algo imposible de probar.

Además de la geolocalización, otras medidas incluyen el despliegue de drones para vigilar el cumplimiento del toque de queda, como sucede en Jordania.

Los que van por libre

Por su parte, hay otros países que están haciendo caso omiso de las advertencias de la OMS y de la experiencia de otros países. Algunos como Suecia han decidido persistir en la estrategia de inmunización de la población y mantienen abiertos establecimientos y centros educativos.

Otros defensores de esta estrategia como Reino Unido y Estados Unidos desistieron cuando el número de contagios y fallecimientos a causa de la COVID-19 se aceleró.

Finalmente, están aquellos que niegan la gravedad de la pandemia y no están tomando medidas para proteger a la población, pese a que el número de contagios y muertes no pare de aumentar. Entre ellos se cuentan Brasil o Bielorrusia, cuyos líderes niegan públicamente la seriedad de la situación. El tiempo dirá si estaban equivocados y la pérdida de cuántas vidas habrá sido necesaria antes de aceptar la realidad.

Comentarios