Humanidad o capitalismo

¿Quién, en su sano juicio, podría imaginar que al escoger entre la supervivencia de la especie humana y la muerte colectiva, alguien podría por terquedad ideológica, optar por la desaparición de su propia especie?

Pues sí, es posible. Justamente eso es lo que propone desde el norte el megalómano Donald Trump. Pero, ¿a qué responde ese mezquino interés? A engañarnos socialmente planteando la idea de que no se trata de un tema estrictamente ideológico.

>>Coronavirus: las casualidades que benefician a Donald Trump<<

Ya lo advertía Fidel Castro en su momento. En estos tiempos la lucha no es solo un asunto bohemio o de distribución de recursos, por el contrario se trata de asegurar lo colectivo para garantizar la existencia del planeta. Muchos pudieran romantizar este tema, pero podríamos demostrarlo mediante algunos ejemplos.

¿Cómo se explica que las monarquías destinen cantidades ingentes de dinero para el mantenimiento de sus absurdos regímenes, pero no hay donaciones concretas para combatir la pandemia?

Desde el Vaticano por ejemplo de pide a la humanidad rezar, y eso está bien para quiénes sostengan la espiritualidad como mecanismo de autoayuda, pero ¿dónde están las ayudas en la materialización del combate real por la defensa de la vida?

Quién puede explicar cómo es que los “amos del norte” van a salvar al mundo, tal y como tienen años anunciándolo desde la industria propagandista de Hollywood, pero han generado las condiciones para que sus conciudadanos mueran sin sistemas de salud que les garanticen la vida como un derecho.

Mucho se habla de Venezuela, pero lo que no se dice es que a quienes desde el capitalismo se les vendió la idea de abandonar la patria, fueron a encontrarse con un fenómeno que hasta hace apenas unos años era un concepto desconocido para los venezolanos: la xenofobia.

Hoy los recibimos con el mismo amor con el que los despedimos a quienes serán la historia viva del desprecio de la derecha. Decenas de miles de venezolanos han vuelto a su patria en la que la salud es un derecho, en la que, pese al bloqueo, las pruebas para el descarte del COVID-19 son gratis, donde son protegidos mediante el sistema de atención social patria, donde los recursos son distribuidos sin preguntar la afinidad ideológica.

>>¿Y la solidaridad qué?<<

La verdad no se puede ocultar para siempre, y constantemente encontramos ventanas para reflejar al exterior lo que somos. Escribir estás líneas desde Venezuela no solo es un ejercicio para el aporte político, sino que se transforma en una fuente para vencer el bloqueo genocida al que nos exponen sin distingo las élites económicas mundiales.

Lo que no nos perdonan es que resolvimos gobernarnos como pueblo, no nos perdonarán nuestra independencia económica, no nos perdonarán nuestra alianza con la hermana Cuba, no nos perdonarán que seamos solidarios.

Pero ante esas circunstancias, Chávez nos dejó el camino trazado: “ante cualquier circunstancia de dificultad la respuesta de los patriotas debe ser unidad, lucha, batalla y victoria“.

Ante la pandemia las caretas caen, y sepa el mundo que Nicolás Maduro, Presidente de la República Bolivariana, está protegiendo el suelo venezolano, pero no desde el sectarismo sino desde la solidaridad militante.

Sepa el mundo que cientos de miles de patriotas nos levantamos a diario a producir para quiénes no deben salir de casa. Sepa el mundo que sin duda estamos generando más y mejores mecanismos para transformar la realidad de los pueblos, sepa el mundo que no podemos optar entre vencer o morir. Necesario es vencer.

Sepa el mundo que o hacemos el socialismo, o inexorablemente nos acobijará la fría muerte. No solo social sino existencial. Sepa el mundo que con el socialismo como bandera derrotaremos la barbarie imperial.

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