Quedarse en casa, un privilegio en El Salvador

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Nuestro planeta se encuentra enfrentando la pandemia más mortal de este siglo. Cuando este artículo sea publicado habremos superando el millón y medio de contagios por el COVID-19 y tristemente los muertos se cuentan ya por miles. China, Italia, España y Estados Unidos encabezan la lista de países con más contagios, los cuales junto a Ecuador enfrentan una enorme crisis sanitaria.

China se enfrentó al COVID-19 e inicio una campaña por apoyar a los países con suministros médicos y propia experiencia; Cuba, un país con un bloqueo económico criminal, envía doctores y enfermeras a decenas de países para apoyar en el combate a la pandemia.

En medio de esta crisis surge también el principal método de prevención al COVID-19, #QuedateEnCasa, el gobierno salvadoreño, presidido por el neoliberal Nayib Bukele, ha presumido ser un referente regional en el manejo de la emergencia. Aunque pareciera que los hechos lo niegan.

El 21 de marzo, por decisión del ejecutivo, se decretaban 30 días de cuarentena domiciliar obligatoria a nivel nacional, la población podría circular solo para abastecerse de alimentos y atender citas médicas.

Por orden del ejecutivo, la Policía Nacional Civil tiene la facultad de capturar a quienes incumplan con la orden de quedarse en casa.

Quedarse en casa en un país donde más del 70% vive del comercio informal, donde muchos viven de lo que venden día a día, donde la pequeña y media empresa es muy frágil, donde miles no saben si tendrán para comprar comida a sus familias, provoca que el miedo y la incertidumbre crezca.

Parece sencillo quedarse en casa para quienes tienen la facilidad de asegurarles a sus familias el sustento diario, lugar en el que podrías pasar el tiempo realizando diferentes actividades, trabajando desde la casa o simplemente decidiendo qué series ver para pasar el tiempo; una realidad muy alejada de la gran mayoría de los salvadoreños.

En medio de la crisis, la Casa Presidencial anunció un bono de $300 dólares para todos aquellos que no se encuentran percibiendo ningún tipo ingreso, anunciaron por redes sociales que todos podrían revisar en una plataforma web si eran beneficiados. ¡Consultar por internet en un país donde más del 50% de la población no cuenta con acceso a internet!

Horas después del anuncio miles consultaban a través de la plataforma habilitada, ¿cuál fue la sorpresa de muchos? Ver que miles de personas de escasos recursos no podrían tener acceso al bono para tratar de subsistir durante la pandemia, a la vez que observaban cómo empresarios vinculados al inquilino de Casa Presidencial alardeaban por redes sociales ser beneficiados.

Esto provocó una ola de críticas para las cuales el Gobierno Central ya contaba con una solución improvisada: durante una Cadena Nacional, transmitida desde Casa Presidencial, Nayib Bukele anunció e invitó a todos aquellos que no salieron beneficiados, a visitar las sedes del Centro Nacional de Atención y Administración de Subsidios (CENADE).

En consecuencia, el 30 de marzo, aproximadamente 20 mil personas visitaron los CENADE, quebrándose así el principal método de prevención, y sí, fue el mismo Gobierno que dio la orden, exponiendo así a miles de salvadoreños de escasos recursos, todos en busca de una luz de esperanza en medio de la pandemia.

¿Cuál fue la respuesta del Gobierno? Cerrar los CENADE, sacar a la Policía Nacional Civil a la calle, agredir y disparar gases lacrimógenos contra quienes simplemente no tienen condiciones para poder quedarse en casa, y hacer uso de la ya típica excusa del gobierno central: culpar a la oposición de todo lo ocurrido.

La Policía Nacional Civil a la fecha ha detenido casi 5.000 personas, muchas que por la necesidad se han visto obligadas a salir de sus casas y buscar soluciones para poder llevarle sustento a sus familias, incluso incumpliendo resoluciones de la Sala de lo Constitucional, que aclaran que el ejecutivo no posee  facultades para detener y privar de su libertad a los ciudadanos.

Como medida preventiva se ha anunciado una prolongación de 15 días de la cuarentena, la incertidumbre y miedo crece en nuestra población, ¿cómo sobrevivir un mes más sin ingresos? Muchos temen que al finalizar la crisis provocada por la pandemia, entraran en su propia crisis, sin saber si tendrán un trabajo al cual regresar.

No tendrán cómo garantizarle a sus familias las condiciones mínimas de subsistencia y todos estos sentimientos crecen cuando vemos que desde Casa Presidencial, rige la improvisación como principal método para dirigir el país.

Quiénes tenemos el privilegio de poder permanecer en nuestras casas, no debemos romantizar la cuarentena, debemos pensar en los miles que no tiene la posibilidad de estar tranquilos en sus casas, debemos ser solidarios, apoyar a quienes tienen necesidades, no basta con quedarse en casa cuando el hambre terminara matando más que el propio virus.

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