Only Fans: la esclavitud sexual disfrazada de libertad

En el contexto de una juventud signada por la mercantilización de los valores sociales, la cosificación del pudor por parte del capitalismo, y la exhibición en línea como método de estimulación sexual, las mujeres (y lamentablemente las niñas) de esta generación ya tienen un nuevo rol modellegitimado” por el machismo global.

Para satisfacer el deseo sexual masculino está de moda pelar las nalgas y tener sexo en la plataforma Only Fans, con sede en Inglaterra. El nuevo proxeneta mundial, sin límites legales, ni acoso de policía, ni control de la mafia ni censura local.

La palabra “emprendimiento” no significa necesariamente el inicio de una actividad comercial, dentro de las condiciones económicas de cualquier país. Con los permisos correspondientes, la paga de impuestos, los aportes al fisco, paga de nómina.

Para Only Fans,emprendimiento” significa comercializar tu buena figura y tu sexualidad, basados siempre en la “libre elección” o el “libre albedrío“. La plataforma se queda con el 20% de la ganancia, mientras la explotación sexual te “empodera“, la pornografía te “independiza” y la satisfacción de las perversiones, fetiches, caprichos y curiosidades del deseo sexual global “es un trabajo y el trabajo libera“.

El problema no es la moralidad ni el fundamentalismo religioso. Tampoco la definición de “puta” que titula este texto. No es el problema la sexualidad libre y espontánea, desprejuiciada. El problema es que una plataforma en Internet, sin control y sin censura se está convirtiendo en el sueño de niñas, en el modelo de trabajo que pretenden ejercer, en una salida rápida para hacer dinero legitimada por la industria pornográfica global.

Y amparada en la libertad de expresión y la libertad de trabajo, una sofisticada industria transnacional está incidiendo sobre el desarrollo de nuestra juventud, como un proxeneta inalámbrico que promociona e intercambia los devaneos sexuales de niñas y niños (y sí, a pesar de que tengan 18, 19 y hasta 22 años siguen siendo niños para mí, lo siento) complaciendo a la pederastia internacional.

El mercado de la pornografía existe, es una realidad y se expande sin control. La pornografía glamour, distante y en línea es la evolución de la misma en el desenfreno de una comunicación sin barreras legales, que muta con rapidez.

Hemos crecido en el intercambio de desnudos, de fotos y vídeos sexuales buscando pareja a través de los medios digitales, quizás algunos inocentemente piensen que ese material es privado. Lamentablemente nada es privado en la red y todo está almacenado. Hoy, el capitalismo pretende decirnos que hacer pornografía está bien y no es prostitución. Que el mercado ordena más y más “contenidos” atractivos a un público que busca hacerse la paja felizmente mientras está en cuarentena.

Que el soft porno de Only Fans no tiene consecuencias, que no es un paso hacia la prostitución física y real que es el fin último del capitalismo, que es el fin último de la exhibición. Que comerciar con los valores humanos, familiares y sociales desgasta. Corroe. Y predispone a la oferta, que mientras mayor sea mayor es la corrosión. El negocio más oscuro de la historia contemporánea aporta miles de millones de dólares al mercado global. La explotación de las mujeres a nivel mundial llena de sangre las manos de los involucrados.

Las corporaciones de Internet tienen más poder que los países, y son libres de operar en ellos sin retribuirles ni un centavo a través de la red. En 2019 la capitalización de mercado de Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Google alcanzó casi los 3,2 billones de dólares.

La pornografía es un mercado clandestino, como la droga, pero se estima que produce el doble de esta cifras. El negocio más oscuro de la historia contemporánea aporta miles de millones de dólares al “mercado” global a partir de la explotación de las mujeres a nivel mundial y no deja de llenar de sangre las manos de los involucrados.

Trata de mujeres, extorsiones, blackmail, asesinatos, secuestros, violaciones, drogas, maltratos físicos, racismo y xenofobia, mafias. Un cúmulo de hechos y fenómenos asociados a la industria sexual son maquillados y blanqueados con una interfaz amigable e inocente, despreocupada y cool.

Un mercado machista y misógino promocionado en los medios de comunicación, sacralizado por Hollywood que muele y destroza mujeres en su incesante retórica de la satisfacción del ego masculino.

No basta expresar aquí la solidaridad con las trabajadores sexuales (no por ser “trabajadoras” del sexo ni por legitimar la condición, sino por ser mujeres que, sumidas en esa condición, son vulneradas sistemáticamente por el sistema patriarcal del mundo entero) y decir que estamos en la lucha por sus derechos y reivindicaciones.

Tampoco basta decir que sabemos que el mundo tiene una deuda histórica con la mujer, el eslabón más débil de la cadena que sostiene al capitalismo mundial. Hay que decir también que ante esta realidad de Only Fans sólo puede haber posiciones binarias.

La pornografía no es una “decisión individual“, ni un trabajo regular. Es un negocio, controlado por una industria a la cual no le importas. Le importa cuán atrayente seas para generar dinero, pero tu vida personal, tu familia y tu contexto es la nada. Le importa explotarte, desgarrar tu pudor y tu vergüenza, aniquilar tu dignidad.

Estamos en un mundo donde la juventud ha dejado de valorar al conocimiento y la academia porque tienen todas las preguntas contestadas por Google. Una colisión con la teoría sin razón aparente (tal cual pregona el postmodernisno) que se parece mucho a una colisión con los valores fundamentales de la humanidad, en aras de un “pluralismo” aderezado por la industria del entretenimiento capitalista en plena vorágine de destrucción simbólica. Un pluralismo que tiene como máximos exponentes los memes y lo “viral”.

Una juventud enamorada de sí misma, narcisista, en construcción constante de su avatar digital que no logra salir del encanto de sí misma. Esta juventud que no planifica, que no se proyecta en un futuro, adicta a la inmediatez y dependiente del día a día. En este mundo y con esta juventud. la pornografía de Only Fans es una trampa de osos camuflada con filtros de ojos claros y rubor en las mejillas.

Y yo digo que no. Que hay un mundo por descubrir con miles de oportunidades por encarar. Que la humanidad de las mujeres es vida y amor, dignas, libres y combativas. Que nuestra juventud merece al menos nuestra repulsa a estas prácticas y la toma de conciencia de esta espiral en la que navegamos con ganas de dejarla atrás. Y que nuestros niños y niñas merecen al menos, la conciencia de un mundo mejor. Y me perdonan.

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