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El inglés y el Caso Balda

El 19 de junio de 2012 Julian Assange ingresó en la embajada del Ecuador en Londres. Ese día en Quito, en el Palacio de Gobierno hubo mucho movimiento. El asilo a Julian, además de ser un tema diplomático, se convirtió en asunto de seguridad nacional, por las implicaciones que tenía el conocimiento de tanta información sobre las potencias mundiales y también sobre dicho pequeño país andino.

A la llegada de Julian, los protocolos de seguridad eran los habituales, incluso mínimos. Los pequeños espacios en su interior consistían en oficinas administrativas. La más amplia correspondía a la Embajadora Ana Albán.

El Gobierno del Ecuador consideró necesario tomar medidas fuertes de seguridad para resguardar la integridad de Julian, de los funcionarios de la embajada y de sus instalaciones, además de procurar un hábitat que reuniera un mínimo de condiciones de salubridad para Julian.

El gobierno, a través del Ministro de Relaciones Exteriores Ricardo Patiño, y del Viceministro Txema Guijarro asignó esta responsabilidad a la Secretaría de Inteligencia que debía sin demora cumplir con esta misión.

Había que reclutar entre las fuerzas de seguridad del país, policías y fuerzas armadas, personal capacitado disponible y con conocimiento perfecto del inglés británico, visa de larga duración para Inglaterra, técnicas y habilidades para inmovilizar potenciales atacantes con armas de fuego o armas blancas, conocimientos sobre protocolos de seguridad para diseñar un plan de estricto cumplimiento, conocimiento del medio geográfico, etc.

Estos requisitos imprescindibles hacían imposible contar en el corto plazo con personal propio para el cumplimiento de la misión. Meses previos al ingreso de Julian a la Embajada del Ecuador en Londres, se había presentado en Quito una empresa ofreciendo servicios a la Secretaría de Inteligencia.

Su carta de presentación incluía contratos, trabajos y relaciones en varios países, entre ellos EEUU, España, Inglaterra y Mozambique. También habían realizado trabajos de protección y seguridad a jeques, millonarios y personalidades en residencias privadas, yates y fiestas a lo largo de varias ciudades de la Jet Set del Mediterráneo. Esta empresa se llamaba Blue Cell y su representante a dicha fecha era Carlos de Miguel.

Carlos era una persona con mucha experiencia militar y conocimientos de armas, hablaba varios idiomas. Se vestía siempre elegante. Sabía expresar muy bien sus ideas y sus planes. Sin embargo, tenía un aire de misterio, propio de los personajes del espionaje internacional. Aunque no era muy alto, tenía fortaleza física, el entrenamiento y experiencia de un comando.

La Secretaría de Inteligencia le propuso el trabajo y pidió unos pocos días para organizarse, presentar un plan y presupuesto. Después de un corto tiempo, expuso la propuesta, la cual fue aceptada con ciertas observaciones y sugerencias.

Luego de cumplir los procedimientos administrativos, suscribió el contrato y Carlos de Miguel presentó a el que sería el jefe de la operación de seguridad en Londres. Se trataba de un español de nombre David Morales. A diferencia de Carlos, David era más alto y corpulento, parecía provenir de algún grupo especial militar, era más retraído que Carlos.

A partir de esa fecha sus nombres claves eran Azul (Carlos) y Blanco (David). El trabajo de protección y seguridad se desarrolló sin mayores contratiempos durante 2013 y primer trimestre de 2014, salvo por anecdóticos acontecimientos que enfurecieron al nuevo Embajador Juan Falconí Puig y la mediática presencia de Pamela Anderson.

Es posible que, durante el mismo año 2013, Azul y Blanco incluyeran como parte del equipo de seguridad al ciudadano británico Michael Philip Wagg, también conocido como Michael Philip Wright, quien hasta abril de 2020 cumplía condena en la cárcel de Cádiz España, por delitos contra la salud pública.

¿Cómo se vinculó Michael al equipo de Azul y Blanco? Lo cierto es que parece, según propia confesión, este Michael en el 2012 hacia trabajos “especiales” para el Ministerio del Interior de Ecuador.

Con el cambio administrativo en marzo de 2014 en la Secretaría de Inteligencia y luego con el cambio de gobierno en mayo 2017, la empresa de seguridad continuó en Londres. Cambió la razón social cuando renovaron el contrato y por alguna razón, se distanciaron Azul y Blanco.

Desde mayo 2017 ya con el nuevo gobierno ecuatoriano, solo Blanco (David Morales) estaba al frente de la seguridad de Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres.

El 11 de abril de 2019 el Gobierno de Ecuador permite que las autoridades británicas ingresen a su embajada en Londres y detienen a Assange con fines de extradición a los Estados Unidos de Norteamérica. Actualmente permanece detenido en Londres, mientras se desarrolla el juicio de extradición.

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