Las Guerras Indias: desde el Missisipi hasta Wound Knee (II)

Segunda y última parte de un contenido de reflexión sobre las guerras indias y el expansionismo norteamericano. Durante la primera entrega se sentaron las bases argumentales que deben ser leídas previamente para leer el texto que se reproduce a continuación. Para ello haga click aquí.

Durante el desarme de los nativos americanos lakotah bajo el mando de su jefe Sir Tanka (Pie Grande) en la desembocadura del río de Wound Knee, un nativo indígena no se quería deshacer de su rifle puesto a que le había costado mucho dinero. El forcejeo hizo disparar sin matar ni herir a nadie, el Séptimo Regimiento de Caballería (alrededor de 450 soldados)  abrió fuego contra todos los indígenas, la mayoría desarmados, padeciendo enfermedades, cansados y sin alimento.

La matanza llegó a los oídos de las Agencias de Asuntos Indígenas, que aún horrorizados por los sucesos y las denuncias de los generales del ejército de la unión, los soldados del Septimo de Caballería fueron premiados por su “hazaña” con honores militares por hacer prevalecer la civilización cristiana calvinista y protestante frente a las salvajes tribus del oeste.

Se calcula un total de 320 indios asesinados (incluido el jefe Pie Grande) y más de 50 heridos. Los cadáveres congelados, fulminados y con algunos rostros irreconocibles fueron metidos en carretas y enterrados en fosas comunes.

Tras lo sucesos, el general  Forsyth fue relevado del mando por órdenes del general Miles que lo tacho de “estúpido y criminal”. Aunque hubo incesantes quejas de los indios, la Agencias de Asuntos Indios y el propio ejército, el Departamento de Guerra impidió cualquier investigación, condecoró al Séptimo de Caballería señalándolo no como matanza, sino como acto heroico.

La propuesta que da a conocer la historia de Estados Unidos desde una perspectiva más científica y objetiva, es sin duda la obra del historiador y maestro estadounidense Dee Brown en su libro “Enterrad mi corazón de Wound Knee“, donde se dan a conocer los duros relatos y opiniones indias durante toda la guerra del oeste, y sus estancias en las reservas que se les mandaba desde la fuerza colonialista a los que no querían abandonar sus naciones.

La voluntad del guerrero indígena, su visión espiritual, así como su estilo de vida unido las históricas luchas y reivindicaciones que han enfrentado al colonialismo, sus guerras, crímenes y matanzas; no tienen nada que ver con la visión que tienen los hippies mochileros y progres que desconocen la historia.

El American Indian Moviment organiza desde su fundación comités de luchas contra el alcoholismo y contra el consumo de drogas entre los suyos, ¿por qué? Muy sencillo, desde incluso antes de la Doctrina Monroe se sobornaba o engañaba a los líderes de las tribus indias para, ofreciéndoles regalos, alcohol y drogas, manipularlos en firmas de tratados con los que llamaba a firmar la paz a cambio de ceder sus tierras a los colonos, o a los que los indios llamaban “el gran padre”.

En el peor de los casos, se les engañaba con el consumo de estos productos, para que vendieran totalmente sus naciones indígenas a los intereses expansionistas yankees. Así que estos hippies son reacios totalmente al estudio de la lucha de clases, empapados de crack como si trabajasen para Marsellus Wallace, por lo que luchan contra la guerra pero desconocen cómo se originan éstas.

No se parecen en nada a los nativos americanos de Norteamérica (Canadá y EEUU), que llevan siglos luchando, incluso durante la expansión de los Estados Unidos por el oeste.

Pasaron muchos años para que los nativos se organizaran entre sí en el AIM, hubo claros intentos de auténtica resistencia indígena con los tradicionales ritos de guerra y cruentas batallas, sin olvidar claro las alianzas que aprovechaba el ejército de la unión para mantener siempre aliados indios entre sus filas durante las guerras contra Caballo Loco y Toro Sentado.

También hay un debate sobre las posiciones ideológicas de muchos grupos pro-indígenas, se argumenta desde orientaciones de carácter “colectivistas” que muchos indios no aceptaran ninguna doctrina venida de Europa entre ellas el marxismo.

Lo que estos compas no saben (o ignoran) es que el marxismo no es ninguna doctrina, sino una ciencia y que analiza las situaciones desde una perspectiva materialista. La lucha del American Indian Movement, no es contradictoria a las luchas que acompaña a la comunidad afroestadounidense e hispana de EEUU.

Dentro de esta gran la multiculturalidad y multinacionalidad que tiene EEUU no se pueden escindir las luchas sociales entre comunidades étnicas yendo cada uno a su lado. Este fraccionalismo no sólo crea una brecha de desconfianza entre la clase obrera norteamericana, sino que dificulta la cohesión y unidad contra elementos reaccionarios como el KKK y sus acciones de terrorismo supremacista.

De igual forma sucede con el abuso de aquellas Agencias Indígenas que dejan en la miseria económica y social a los nativos que aún viven en las reservas que creó Estados Unidos durante las guerras indias.

Ya lo dijo el jefe Joseph, líder de la tribu de los Ned Perces (uno de los líderes indígenas más comprometidos con su nación, siempre dispuesto a tratar con el hombre blanco y que venció de manera impresionante durante años al ejército de la unión): “la Tierra es la madre de toda la gente y toda la gente debería tener derechos iguales dentro de ella”.

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