‘Poco Ortodoxa’, la miniserie que relata una historia de liberación femenina

‘Poco Ortodoxa’ es una serie basada en el libro autobiográfico de Deborah Feldman, “Unorthodox: the scandalous rejection of my hasidic roots”, que relata la historia de Esther Shapiro, “Esty” (Shira Haas), una joven de 19 años que huye de la vida de una comunidad jasídica judía ortodoxa de Brooklyn, New York, con rumbo a Berlín.

La miniserie trata varios tópicos: la vida cotidiana de aquella comunidad judía, la sexualidad femenina tocada desde la religión, el holocausto judío, la doble moral, la disparidad entre las culturas, la libertad y el deseo.

Uno de los puntos fuertes de la miniserie radica en contarnos cómo se aborda la sexualidad de la mujer en aquella comunidad, y que desde luego, no escapa de los cánones patriarcales que aún se ven en muchos países. La mujer, según su visión, es solo un instrumento de fertilidad. Ella es quien tiene que complacer al hombre y brindarle placer de acuerdo al implícito manual judío de la «buena esposa».

Además, en el acto sexual, la posición misionero es exclusiva, la mujer siempre estará abajo. Y esto tiene origen en la creencia  de que “el hombre es el que da, y la mujer es la que recibe”. Y si la relación sexual no es satisfactoria es culpa de ella, y nunca del esposo, aunque desde luego, él no tenga ni idea acerca del proceso de excitación humano. La menstruación es estar sucia, lo que implica no compartir cama con el esposo en esos días. Cantar en público es tomado como impúdico y seductor. El rapado es muy común, ya que el cabello solo se lo muestra al esposo.

 

Los problemas sexuales de la pareja se vieron rápidamente invadidos por la presencia de la suegra y la cuñada, que mediante consejos e intromisiones buscaban mejorar su situación sexual. Pero al contrario, la entorpecieron más. La intrusión y la presión para que quede embarazada terminaron por agotar a Esty.

Eso llevó a que decida huir a Berlín-Alemania en busca de su madre, de quien estaba desconectada desde hace mucho tiempo. Ella había adelantado para Esty ciertos trámites para un posible viaje en caso de ser necesario. Pero esta huida era también ir en búsqueda de sus sueños: la música, que era su pasión. Mientras estuvo casada recibió clases de piano de una de las inquilinas del conjunto habitacional donde vivía, la misma que la ayudó a huir. Aprendizaje que, ciertamente, tenía el desacuerdo de su esposo.

Quizá una frase sobre la libertad es aquella que pronuncia su profesora de piano en un dialogo con ella: “las reglas son imaginariasno hay una fosa llena de cocodrilos que rodea el vecindario, su poder está en tu cabeza”. Esty completa: “El Talmud dice, si no soy yo, ¿quién?, si no es ahora ¿cuándo?”.

Esa libertad que Esty conoce en Berlín no solo la vive a través de la música, sino en lo cotidianeidad. Consigue amigos, empieza a vestirse de otra forma, se maquilla, bota su peluca y luce su rapado, las relaciones sexuales son elegidas y por demás satisfactorias.

No obstante, sospecho que el paso a la tan ansiada libertad de Esty se da muy rápido. Como si hubiera prisa por reducir la serie y omitir detalles pequeños. Por ejemplo; ¿dónde durmió Esty las siguientes noches después de que se quedó en el conservatorio? Además es curioso lo rápido que sociabiliza con los adolescentes en un país y en una cultura que no conoce.

Esa libertad pareciera querer ser representada como desde un lugar común: playa, diversión, discoteca, ciudad moderna, etc. El cliché de libertad propio de la vida de occidente instalado como lo mejor, en contracara a la vida en forma de ritual, propio de la comunidad judía.

 

Pero la voz de culpa -de la que ella no se apropia, por supuesto- estará ahí para taladrarle la cabeza. El grupo jasídico en las palabras del primo de Yanqui le recuerda que no hay otro camino que ellos. Y que perderse del camino es esperar el juicio final. Y peor aún, es preferible que esté muerta a que sea libre. No obstante, no consigue doblegarla.

‘Poco Ortodoxa’ peca de ser algo exigua. Y esto asumo que tiene que ver con el paralelismo entre el presente y el pasado que a ratos la serie no lo maneja bien. También se nos dice que Esty vivió aproxidamente un año con Yanqui, pero a más del tema sexual no se tocan otros asuntos de la vida cotidiana.

Evidentemente lo sexual/reproductivo fue el principio y el fin de la relación. No obstante, creo que se pudo explotar más la rebeldía del personaje en otros aspectos relacionados a las prácticas compulsivas de la comunidad y no solo en lo sexual.

Algo a destacar es que las estrictas reglas, tradiciones y rituales de la comunidad jasídica fueron muy bien retratadas en la serie. El vestuario bastante bien hecho. Excelente el detalle de hablar el Idish, idioma original de las comunidades judías de Europa del Este. Aunque percibo cierta chispa de caricaturización en la representación de este grupo. Pareciera que no hay un ápice de solidaridad con esta chica, sino solo una obsesiva fijación porque ella quede embarazada, regrese de Berlín, o apoderarse del bebé que lleva dentro.

Y evidentemente, no podían faltar las innumerables referencias al holocausto y otros sufrimientos vividos históricamente por la comunidad judía, y que pareciera que no solo hacen parte de esta en lo simbólico, sino también en lo real. De ahí que el miedo por desaparecer los movilice a actuar con ese espíritu de cohesión e ímpetu por preservar el grupo y sus tradiciones en detrimento de lo individual y lo heterodoxo. Comprender sus motivaciones deja explícita esa metódica forma en cómo se manejan sus relaciones.

Algo que también se toca sutilmente en ‘Poco Ortodoxa’, es el doble rasero de muchas religiones y sectas. En lo manifiesto, una vida llena de cuadradas prácticas que tocan lo superfluo del ritual y el paradigma. Y en lo latente, una vida oscura. La serie los representa con adicciones, portadores de armas y otros hábitos incongruentes con aquello que predican.

Si bien en el libro, el presente dista mucho de lo visto en el presente de Esty en la serie, se pudo darle un final mejor a Poco Ortodoxa. Un desenlace menos escueto y más apegado a algunas preguntas por resolver: ¿Qué diría la familia en New York al saber que no volverá? ¿Qué pasó con el bebé? ¿Qué pasó con su futuro musical? ¿Viviría con su mamá y su pareja lésbica? ¿Y la relación con Robert?

La escena del rapado, la boda, el canto del final, y el último diálogo con Yanqui son bastante conmovedores. Excelentes las actuaciones de Shira Haas, Amit Rahav y Jeff Wilbusch. En espera de ver los premios que ‘Poco Ortodoxa’ seguro ganará.

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