Darío Ramón Vivas: un chavista imprescindible

En el año 2000 tuve la oportunidad de asistir a una reunión de la organización juvenil donde para aquel entonces tributaba en militancia. En ese momento conocí a un señor que fue a escuchar los planteamientos de ese grupo de jóvenes, para ese momento luchábamos contra el llamado “academicismo”.

Decía aquel hombre que “hay ideas de ustedes que yo no comparto, pero les garantizo con mi vida que todo mi empeño pondré para que ustedes hagan lo que a nosotros nos prohibían los adecos y eso es hablar, vayan por el país y expresen sus ideas no le tengan miedo a la política como forma para resolver todo en la vida”.

Con esas palabras conocí a Darío Vivas. Vivir y crecer en Caracas y no conocerlo es incluso una contradicción. Darío nunca creyó en las élites, jamás dejó de ser un caraqueño de a pie pero, sobre todo, de ninguna forma dejó de ser parte del pueblo. Eso le garantizó no sólo solvencia moral, sino también enemigos ideológicos que lo adversaron por nunca venderse a los intereses de la derecha.

En el año 2002 cuando la derecha internacional y sus lacayos “quinta columna” se propusieron asaltar el poder mediante un golpe de Estado contra de la voluntad del pueblo, nuevamente me encontré a Darío poniéndose al frente en defensa permanente del proyecto Bolivariano. Estuvo siempre con aquel bravo pueblo que rechazó y derrotó a los golpistas.

Desde entonces comenzamos a ver a Darío como legislador, cambiando el escenario de la batalla, pero inquieto como siempre, conspiraba para acompañar al comandante en la creación del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), haciendo el llamado a las fuerzas políticas del momento a integrar la organización política del comandante Hugo Chávez.

Posteriormente, ya en 2007 nuevamente conspiraba Darío junto al pueblo, decía que hacía falta tener más canales para la comunicación e impulso ANTV, canal de la entonces Asamblea Nacional. Asimismo, otra serie de iniciativas comunicacionales alternaria con la tarea política en su condición de parlamentario.

Y así continuó el camino de batalla en batalla, hasta que nuevamente nos encontramos, ya desde la dirección nacional del PSUV por medio de la vicepresidencia de Formación, asumiendo Darío con su potente voz la tarea de acompañar las campañas del comandante Hugo Chávez y más recientemente las del presidente Nicolás Maduro.

Siempre encontramos en Darío la determinación de luchar contra de las injusticias y defender la alegría y felicidad como derecho. Cuando por instrucciones del Presidente Maduro asumió la jefatura de gobierno de la Capital de la República Bolivariana de Venezuela, de inmediato organizó los carnavales y sin miedo a las críticas, en un claro mensaje a la opinión pública se autoproclamó el rey del carnaval (ridiculizando la autoproclamación de Guaidó como presidente).

Fue precisamente en medio de la batalla junto al pueblo que fue sorprendido por el COVID-19, silenciándose momentáneamente el grito del guerrero. En pleno cumpleaños del comandante Fidel Castro, mientras celebramos la vida, recibíamos con trágico pesar a las 3:00 PM, la triste noticia de la partida física de Darío Ramón Vivas, el COVID-19 nos los había arrebatado de este plano existencial.

Entre lágrimas vino a mi mente una sola idea: su digno ejemplo de lucha durante toda su vida lo había convertido en un revolucionario imprescindible. Nos despedimos de él con tristeza, pero con valentía para continuar la batalla política, social y comunicacional. Nuestro mayor compromiso con Darío es jamás abandonar al pueblo, al cual siempre estuvo fundido.

Gracias por tanto camarada, hoy al unísono todas y todos te decimos “misión cumplida”. Vuela alto Darío, ve y reúnete con nuestro amado Chávez, hazle llegar en cualquier plano en que te encuentres, aquella máxima planteada por nuestro camarada y amigo Alí Primera:

“Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”

 

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