Ecuador: entre mote, mapahuira y huevos

El Mote es una especie de maíz blanco, cuyo uso como alimento viene decantando desde México hasta la Patagonia, desde tiempos inmemoriales (Preincaicos y Prehispánicos). Por otra parte, la Mapahuira en Ecuador es el residuo que queda en la paila después de preparar la fritada (fritura de carne de cerdo en su propia grasa).

La mapahuira viene a ser un compuesto de grasa de cerdo y restos quemados de ajos, cebollas, pimienta, comino y aliños que sirvieron para sazonar el cerdo. Este residuo grasiento y de color oscuro, no se tira ¡que va! Con este resto se prepara el “mote sucio”. El mote al casarse con la mapahuira adquiere un todo negruzco, como sucio, de ahí su nombre.

Los huevos, preferiblemente de Gallina, no merecen mayor presentación, pero al mezclarse con el mote, dan nacimiento al “mote pillo” otro preparado de la gastronomía nacional.

En el momento político actual que se vive en el Ecuador, hemos visto como los residuos quemados de la partidocracia han conformado esta mapahuira política, que han aprovechado dos viejos políticos ecuatorianos, ambos perdedores en lides electorales, a quienes alcanzar la presidencia de la república se les ha hecho imposible.

Hoy, a pesar de antiguas diferencias “irreconciliables”, no les ha quedado más remedio que amancebarse en esta mapahuira, poniendo cada uno de ellos su ingrediente estrella, me refiero a Guillermo Lasso, que ha puesto los huevos (porque hay que tenerlos) para correr nuevamente por la presidencia.

Esta vez lo ha hecho de la mano de Jaime Nebot, quien ha puesto la Mapahuira (porque entiende bien de residuos quemados), así entonces se ofrendan cada uno y recíprocamente los platos que les caen como anillo al dedo a cada uno.

Jaime Nebot recibe como arras de la alianza el “mote pillo” que le ofrece Lasso y este recibe en cambio el “mote sucio” que le ofrece Nebot, y así los pillos y los sucios, quieren alzarse con el poder político y económico del Ecuador para su propio beneficio, manteniendo el servilismo al imperio y al FMI mientras ellos puedan mantener su festín de sucias pillerías a través de la flexibilización laboral y la privatización de empresas y recursos del estado.

Y así Ecuador contempla atónito cómo la bancocracia se une al populismo de la derecha a los que la sabiduría popular ya les ha preparado un slogan de campaña, obtenido de célebres frases utilizados en distintas circunstancias políticas por los amancebados Lasso-Nebot,

Así se ha viralizado en redes sociales la invitación que hace Nebot y la respuesta de Lasso, para así llevar a la realidad esta suerte de bautismo en que el oficiante le dice: “Ven acá para mearte” y el mancebo sin más remedio debe aceptar pronunciando la frase “Ya que chucha”.

Después de este pequeño ensayo sobre gastronomía y política, nos queda el análisis serio de lo que está ocurriendo, pues frente a esta mezcla de pillos y sucios, surgen frescos y nuevos vientos que vienen una vez más a recuperar la patria para devolvérsela al mandante.

Es decir, al Pueblo Ecuatoriano que hoy no les cree a Lasso ni a Nebot como no les ha creído nunca y por eso han perdido en las urnas, y volverán a perder, pues la Revolución Ciudadana ha encontrado en Andrés Aráuz la juventud necesaria para el relevo generacional y la refundación del proyecto político que llevó al Ecuador a figurar en la geopolítica y economía mundiales.

Proyecto correísta que hoy el gobierno traidor que pretende su continuidad en la alianza Lasso-Nebot ha destruido con el apoyo de la banca chulquera, la empresa explotadora y evasora, el FMI y la secretaría del estado imperial claro sin olvidar a la prensa corrupta responsable además de la desinformación y el cerco mediático.

 

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