Las sanciones contra Venezuela y sus “daños colaterales”

Desde muy temprana edad el venezolano es alienado por la cultura hollywoodense para adaptarnos a términos tan nefastos tales como “daños colaterales”, cuando en realidad se están refiriendo a acciones tan siniestras como terminar con la vida de niños, niñas, ancianos, mujeres y hombres inocentes por un error de cálculo en un bombardeo que ejecute la “US Army”.

También con la ropa condicionan mensajes, como el merchandising utilizando las siglas FBI o CIA en marcas, franelas o gorras que con orgullo compran jóvenes y adultos en el mundo entero. Ese condicionamiento hoy, como en ningún otro tiempo, se le revierte al imperialismo estadounidense, así como a las transnacionales que lo dirigen.

En el Norte de Suramérica, un fenómeno “colateral” se produce en Venezuela, algo similar a lo ocurrido en la Cuba Socialista de finales de los años ochenta y comienzos de los noventa. Ese fenómeno es la unidad del pueblo para resistir.

Las sanciones unilaterales iniciadas por el “Nobel de la Paz” Barack Obama contra el pueblo venezolano, continuadas y recrudecidas por el supremacista Trump, han creado en todo el país efectos perversos, entre ellos, el más sentido y de alcance masivo es la escasez de gasolina.

Ante esa situación, lejos de deprimir al ciudadano común, han generado un efecto contrario. Por medio de su capacidad para organizarse, la ciudadanía ha comprendido que las sanciones, tan aclamadas por la Asamblea Nacional golpista, con mayoría de diputados de derecha y de evidente oposición la Revolución Bolivariana, han significado la generación de una unidad monolítica con el proyecto chavista.

Cómo es bien sabido, constitucionalmente en Venezuela este año deben realizarse elecciones parlamentarias en un escenario que encuentra a una oposición fragmentada y a un chavismo que resiste heroicamente.

La revolución no se deja arrebatar una de las conquistas centrales del movimiento que agrupa a los revolucionarios en Venezuela, esta es la democracia participativa, protagónica y popular. Es por esta razón que no hay encuestas que den como ganadores a las propuestas de oposición.

Hoy el daño colateral es para el gobierno imperial de los Estados Unidos. Este daño lo realizan los millones de hombres y mujeres humildes que han optado por acompañar a su dirigencia y resistir ante un bloqueo que ha logrado colapsar servicios básicos pero que mantiene a sus ciudadanos con la moral intacta.

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