Lawfare: entre abandono, infamia y opresión

Puede ser doloroso el abandono, pero lo es más vivir abandonado, cuando te toca vivir junto a quien pretende dañar la imagen del ausente, la vida te puede cambiar de dolorosa a miserable, el amor, la atención y todo lo que tenías, se ha transformado en odio, descuido y carencia, y ahora te obligan a rogar en forma permanente todo lo que antes tenías por derecho.

El Ecuador es quien hoy sufre los embates del odio enfermizo de quien debía actuar como un padre. Sin embargo, se vendió a quienes decía combatir, y hoy amalgamado en una suerte de alquimia perversa, la cual, no sólo se ha aliado con los enemigos del pueblo, sino que les ha entregado la tutela de quien estaba obligado a cuidar.

Todo ello velando por su crecimiento, encargándose además de perseguir al ausente, usando toda clase de infamias para borrar su memoria, pero jamás contaron con que el Ecuador está empeñado en reivindicar al ausente y recuperar sus derechos legítimos.

Hoy en día la infamia aparentemente ha triunfado, pero el verdadero triunfo es el que se está logrando por quienes tenemos grabado en el corazón y en la mente a quien nos dio libertad, salud, educación, vivienda, servicios de calidad y sobre todo reconocimiento, por eso hoy en día pese al abandono, el Ecuador está caminando hacia la recuperación de su alegría, de sus derechos, de su dignidad, de su Patria.

Nunca más abandonado, nunca más maltratado, nunca más sometido a los poderes del capital, de la explotación, de la inequidad, de la injusticia, de la evasión tributaria y de la desinformación, podrán cancelar la participación electoral de Rafael Correa, pero jamás podrán cancelar su participación en la vida política del Ecuador.

De hecho, cada día pesa más en el pueblo, tanto es así que en este momento Andrés Aráuz, candidato de la Revolución Ciudadana, va liderando las encuestas para llegar a la Presidencia de la República y quien lo sigue en segundo lugar está a más de 10% de distancia en intención de voto. Entonces, los que hablan de muerte política de Rafael Correa no tienen ni idea de lo que está pasando en el mundo real.

Tal es el miedo a la avalancha de votos del mes de febrero de 2021, que se dice a “soto voce” que ya está diseñada la artimaña en complicidad de algunos miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE) debidamente identificados como simpatizantes de los partidos políticos de la alianza neoliberal, para impedir la inscripción, así como la calificación de la candidatura ganadora de Andrés Arúz, y como mínimo, postergar la fecha de las elecciones.

Quien tiene claros los temas relacionados a esta realidad, es el pueblo ecuatoriano que después de la masacre de octubre, y las últimas medidas en contra del trabajo, la salud y la educación, sabe que en el gobierno de la Revolución Ciudadana serán revertidas todas esas medidas antipopulares.

De igual forma, los amañados procesos instaurados por un salvaje “lawfare” que ha tirado al traste no sólo la ley sino también la justicia, vulnerando los derechos de las personas y el derecho procesal, por esto no solamente importante y necesario, sino imperativo y obligatorio que el poder vuelva al mandante.

Se acaba el abandono no por arte de magia, no por condescendencia de los poderosos, ni siquiera porque el sátrapa quiera reivindicarse a última hora. El abandono se termina porque se rebela a la explotación, a la opresión, a la injusticia y a la infamia. Por eso el pueblo lo exige y lo reclama, el presidente actual hace tiempo que dejó de gobernar, limitándose a recibir las regalías de sus trapacerías.

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