La primavera en Guatemala (II): Gobierno de Jacobo Árbenz Guzmán

En las elecciones de Guatemala de 1950 el vencedor fue Jacobo Árbenz Guzmán, mismo que recibió la Presidencia de manos del primer gobernante de la época revolucionaria, Juan José Arévalo Bermejo. El mandato presidencial de Árbenz, que debía terminar el 15 de marzo de 1957, solo duró tres años, tres meses y doce días.

Su objetivo fue consolidar el apoyo popular al proyecto revolucionario y profundizar acciones y decisiones para lograr cambios estructurales a favor de los sectores populares, campesinos, trabajadores, pueblos indígenas.

El presidente revolucionario modernizó la red de comunicación vial y construyó la carretera hacia el mar Caribe, que hoy lleva su nombre, distribuyó tierras de cultivo a los campesinos, construyó la hidroeléctrica Jurún Marinalá y el puerto Santo Tomás de Castilla en Izabal.

El Presidente Árbenz, al impulsar la modernización capitalista, buscó la verdadera independencia nacional con proyectos de infraestructura que libraran al país de los monopolios estadounidenses e hizo el único esfuerzo real de reforma agraria en la historia de Guatemala.

Este hecho, que afectó los grandes intereses de la compañía bananera estadounidense la United Fruit Company, junto al no alineamiento de Guatemala en el mundo bipolar de inicios de la guerra fría, llevaron al Presidente Eisenhower a decretar la muerte de la Primavera Democrática en Guatemala.

Fue así como su período constitucional de seis años fue interrumpido por la invasión mercenaria que el Gobierno estadounidense, mediante su Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su acróstico en inglés), dirigió, financió y entrenó mercenarios para derrocar al Gobierno constitucional y democrático del país.

Golpe de Estado a la primavera

En 1954 la CIA promovió un Golpe de Estado en Guatemala, que hizo que se interrumpiera el proceso revolucionario guatemalteco en 1954, esta Revolución quedó aplazada y sus programas sociales, económicos, políticos y culturales pendientes de concluir, la primavera en el país quedo en “jaque” y la población guatemalteca en riesgo de regresar en aquellos tiempos nefastos dictatoriales.

Se le llamó con el nombre en clave de “Operación Pbfortune” y fue aprobada por Truman en septiembre de 1952 aunque luego la retrasaron porque un agente de la CIA se dejó olvidados en un hotel guatemalteco los documentos del plan.

Arbenz trató de armarse en el mercado internacional para poder hacer frente a la invasión, pero el Gobierno de los Estados Unidos había decretado un embargo de armas sobre el país centroamericano, nadie en Occidente quiso venderle las armas que necesitaba.

Sin embargo, los Soviéticos sí acudieron a la llamada, desde Polonia enviaron un carguero sueco atestado de armas capturadas por los checoslovacos a los nazis al final de la Segunda Guerra Mundial.

Al imperio esto no le agrado para nada, razón por la cual el Secretario de Estado John Foster Dulles convocó de urgencia una reunión a la Organización de Estados Americanos (OEA), para aprobar una resolución que autorizara la intervención militar en el país centroamericano, el Ministerio de las Colonias OEA, aprobó la resolución con la única oposición del país afectado Guatemala.

Entre tantas tensiones y una campaña mediática por parte de los medios hegemónicos en contra del gobierno de Árbenz, la contrarrevolución comandada por Castillo Armas cruzó la frontera guatemalteca con un contingente de unos pocos hombres armados, pero principalmente entrenados por la CIA.

De manera simultánea la capital también estaba siendo bombardeada desde viejos aviones de la Segunda Guerra Mundial conducidos por pilotos de la CIA, que meses antes había atraído al campo golpista a varios militares guatemaltecos.

El presidente de Guatemala Arbenz decide renunciar al cargo el 27 de junio tras un posible ultimátum presentado por parte del ejército del país, se refugia en la Embajada de México y comienza su exilio, humillación y ostracismo.

“Me hice cargo de la presidencia de la república con gran fe en el régimen democrático, en la libertad y en que es posible conquistar la independencia económica y política de Guatemala. Algún día serán vencidas las fuerzas oscurantistas que hoy oprimen al mundo a trazado y colonial. Seguiré siendo, a pesar de todo, un combatiente de la libertad y del progreso de mi patria”, comenta Jacobo Guzmán.

El resultado de este asesinato a la Primavera del país de Guatemala por parte de la CIA tuvo consecuencias nefastas para la población guatemalteca por la pérdida de libertades, la represión, el genocidio, las prácticas contrainsurgentes y las violaciones sistemáticas a los derechos humanos

Asimismo, la creciente corrupción e impunidad, la cooptación del Estado por parte de organizaciones criminales vestidos de políticos, la desmedida voracidad de las élites que mantienen a la mayoría de la población en precarias condiciones económicas y sociales, explotando mano de obra barata, destruyendo los recursos naturales, obstaculizando a la población en el acceso a la educación, la salud, las medicinas, los servicios médicos y hospitalarios, entre otros.

¡Viva la Revolución de Guatemala!

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