El estado de alarma: un paso al frente

El Gobierno cuenta con el apoyo de ERC y C´s para aprobar la aplicación del estado de alarma hasta mayo. El acuerdo ha llegado tras la aceptación de la petición de la izquierda catalana de que Pedro Sánchez comparezca cada dos meses. Sin embargo, el presidente recuerda que, si la situación lo permite, estas medidas dejarían de aplicarse antes de los seis meses propuestos.

Otras medidas necesarias que el nuevo estado de alarma propone son un toque de queda nocturno, la limitación de aforo o los cierres perimetrales de las autonomías. En cuanto a la primera, cada comunidad podrá retrasarlo o adelantarlo y, en función de su evolución, podrán levantarlo el 9 de noviembre.

La limitación de reuniones a no más de seis personas queda a cargo de las competencias autonómicas, lo que permite acelerar el proceso ya que no tiene que ser aprobado por el Tribunal Superior, pudiendo incluso prohibirse la celebración de manifestaciones que no cumplan con las medidas adecuadas.

También queda a cargo de las autonomías la movilidad interterritorial, con la facilidad otorgada para poder realizar cierres perimetrales o del territorio completo. Inés Arrimadas ha lanzado un mensaje de colaboración con el órgano ejecutivo, pero no todas las reacciones han sido las mismas.

Vox sigue en su línea y PP muestra, una vez más, que el discurso de su líder en la moción de censura no fue más que palabrería barata. Pese a aceptar que la única solución para frenar la curva es establecer restricciones y que estas solo pueden darse si se establece un nuevo estado de alarma, el PP continúa poniendo trabas para su aplicación.

Pablo Casado exige el cumplimiento de varias condiciones, como la rebaja de seis meses a 8 semanas de la prórroga del estado de alarma, argumentando que “quieren salvar la Campaña Navideña”.

Se olvidan, una vez más, que lo que hay que salvar aquí son vidas y puestos de trabajo, y que esto solamente ocasiona más contagios y, por lo tanto, peores consecuencias económicas y sociales. No son conscientes tampoco de que no se encuentran en posición de exigir nada, pues ni siquiera sus apoyos son necesarios para seguir adelante con el plan.

Quizá sea cierto que seis meses resulta excesivo, pero un plazo de 8 semanas resulta ridículo, pues todos sabemos que tendremos que volver a recurrir a esta medida. Para salvar la campaña navideña, lo primero que se debe garantizar es que se pueda llegar a ella con vida, que es algo que demasiadas personas han perdido hasta la fecha.

No sacrificamos el turrón, sino la fiesta con 300 personas; y puede que así no tengamos que sacrificar ver a nuestros seres queridos. Sin embargo, es necesario que el estado de alarma se acompañe de otras medidas, como la prorrogación de los ERTE hasta el final de este, pues de hambre también muere la gente.

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