Votar o no votar, el dilema del 6D en Venezuela

Más de 20 millones 500 mil venezolanos están habilitados para votar en las elecciones parlamentarias del próximo seis de diciembre (6D) pero la pregunta más intrigante no es qué candidatos o qué partido ganará los comicios, sino cuántos electores irán finalmente a sufragar.

Desde la aprobación por referendo nacional de la Constitución Bolivariana que rige en Venezuela desde 1999, esta será la cuarta Asamblea Nacional (AN) a escoger, con una sola cámara y mandato de cinco años.

La primera se eligió en julio 2000 junto con el presidente de la República en un proceso que se dio a conocer como las “mega elecciones”, y que tenía el propósito de renovar todos los poderes del Estado venezolano de acuerdo con la Constitución aprobada dos años antes. En esa oportunidad el partido del presidente Hugo Chávez, que entonces era el Movimiento Quinta República (MVR) y no el actual Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), ganó 92 de los 165 escaños disputados.

En 2005 hubo nuevamente elecciones parlamentarias pero, argumentando que no había condiciones adecuadas para un proceso libre y democrático, los partidos de la oposición, Acción Democrática (AD), Copei, Primero Justicia y Proyecto Venezuela decidieron no participar. Aunque el CNE aceptó retirar los cuadernos electorales electrónicos y las máquinas llamada “capta huellas”, que no son más que dispositivos de identificación biométrica, se retiraron 558 postulaciones de oposición. El chavismo ganó la totalidad de los escaños.

Cinco años después, en 2010, la oposición volvió al parlamento con 33 de los 165 diputados electos. Entonces protestó porque la diferencia total de votos entre el chavismo y la oposición a escala nacional fue de 1% pero el chavismo se quedó con la mayoría absoluta, 98 diputados, gracias a un sistema electoral que priorizó el voto nominal – por circuitos y por nombres y apellidos, por el que se elegían 110 diputados – y no el voto por proporcional por listas de partidos, por el que se elegían 52 escaños.

En marzo de 2013 muere el presidente Hugo Chávez. La crisis política en Venezuela, que comenzaba, además, a expresarse en una crisis económica, se agudizó. En abril se realizan nuevos comicios presidenciales y sale electo Nicolás Maduro. Dos años más tarde, tras 17 años de férreo antagonismo ante el chavismo, la oposición, organizada esta vez en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), escogió sus candidatos en comicios internos y participó con una sola tarjeta electoral. Ganó 112 de los 167 escaños que se disputaron en esa oportunidad.

A esa AN se le vence su periodo constitucional el 5 de enero de 2021 y para renovarla o cambiarla se convocaron las elecciones del 6D próximo. El plus se lo ha agregado la autoproclamación como presidente interino de la República Bolivariana de Venezuela del diputado Juan Guaidó, quien es miembro del partido Voluntad Popular de Leopoldo López.

Guaidó aprobó el Estatuto que rige la Transición a la Democrática para Restablecer la Vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de acuerdo con el cual el presidente Nicolás Maduro ejerce la primera magistratura nacional de manera ilegal y, en consecuencia, él, como presidente de la AN, le corresponde ser Presidente interino ante la inexistencia de un Jefe del Estado.

Guaidó pide suspender el llamado a elecciones para renovar o cambiar el parlamento del que él forma parte hasta que, en su criterio, “cese la usurpación” del presidente Maduro y se convoquen a nuevas elecciones presidenciales, antes que las parlamentarias agendadas por la Constitución nacional.

Desde 2016, cuando se instaló la AN de mayoría oposicionista, hasta ahora, la unidad que hizo viable el triunfo mayoritario de la oposición se ha desgastado al punto de que un sector de la misma, representado por nuevos partidos como Esperanza por el cambio del pastor evangélico Javier Bertucci y Cambiemos Movimiento Ciudadano del diputado Timoteo Zambrano, así como fracciones de antiguos partidos como Copei, AD, MAS, Primero Venezuela, antes Primero Justicia, postularon sus candidatos y, más que eso, reconocen al presidente Nicolás Maduro como jefe del Estado y al actual CNE.

El chavismo también ha dado muestras de que las divisiones se han instalado en su seno. El Partido Comunista de Venezuela (PCV) que fue siempre un cercano aliado de Chávez presentó sus propios candidatos fuera de la alianza conocida como el Polo Patriótico y sostienen un agrio debate público sobre la gestión de Maduro y el destino de lo que se ha dado en llamar el legado de Hugo Chávez.

Así mismo, otros partidos del chavismo, como PPT, Tupamaro, UPV, se han dividido en dos bajo un mismo criterio, los que apoyan al presidente Maduro y los que se le oponen.

Aunque en el caso de las divisiones dentro del chavismo, a diferencia del oposicionismo, están participando en las elecciones y llaman a votar.

Para tratar de relegitimarse como presidente interino y líder de la oposición en Venezuela, el diputado Juan Guaidó está convocando, por su parte, a una consulta nacional para el 12 de diciembre, una semana después de los comicios nacionales, sin la plataforma electoral del CNE, sin un registro electoral validado y sin un proceso comicial libre y claro, donde tengan cabida otras opciones.

Esto parece estar trayéndole más contrariedades, incluso, entre los partidos que lo apoyan, cuya unidad ya ha sido puesta en entredicho y que es realmente un misterio, por ahora, saber cómo reaccionara finalmente tras la derrota en los EEUU del presidente Donald Trump quien, de manera pública y comunicacional, desde el primer momento, le ofreció su apoyo personal al interino.

Trump, prácticamente, asumió la jefatura de la oposición en Venezuela a través de su influencia sobre Guaidó y aunque el diputado se adelantó a reconocer el triunfo de John Biden nada asegura que mantendrá el apoyo que hasta ahora ha tenido de la Casa Blanca.

De tal forma que el 6D hay elecciones en más de un sentido. Por una parte, entre los partidos del gobierno y de la oposición que participan en los comicios y, por otra, entre todos éstos y la oposición que aún controla Juan Guaidó y que pide no votar hasta que “cese la usurpación”.

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