Andrés Arauz logra producir el desborde de su campaña electoral

Pese a la persecución política, electoral y mediática, Andrés Arauz logra provocar un desborde en su campaña que lo ha hecho despegar en las encuestas.

Andrés Arauz es el candidato de la Revolución Ciudadana que en esta ocasión, a causa de la persecución del gobierno de Lenín Moreno, se presenta por la Lista 1 Centro Democrático. Su designación como candidato a la presidencia también se ha debido a la represión ideológica del régimen contra su oposición.

Si las condiciones del escenario político no se hubieran visto alteradas por las consecuencias buscadas del viraje de Lenín Moreno, Rafael Correa y Jorge Glas formarían la dupla. Pero el segundo está en la cárcel por un montaje judicial, así que en un primer momento, meses atrás, Andrés Arauz, un desconocido para la mayoría en ese momento, fue elegido para acompañar al expresidente Rafael Correa.

Pero el mandatario de la “Década Ganada” se encontró de bruces con las constantes violaciones a la constitución y al código penal, con las que el régimen autoritario representado por Moreno ha evitado su participación política e institucional. No le permiten ni aparecer en los spots publicitarios en una decisión que los demás no cumplen, por lo que Arauz pasó a ser el candidato a la presidencia de la izquierda.

Persecución contra el progresismo

Por lo tanto, parecían coincidir en el contexto político y social ecuatoriano una serie de factores, las condiciones objetivas, absolutamente negativas para la oposición ecuatoriana. Así lo ha estado buscando el ejecutivo dirigido por los grandes banqueros y empresarios, a los que Lenín Moreno obedece sin rechistar, viendo que su agenda política coincide plenamente con la de la oligarquía ecuatoriana.

  • Desconocimiento. Andrés Arauz no era el cuadro político más conocido de la izquierda ecuatoriana, una variable que el gobierno deseaba al desencadenar la represión ideológica contra los principales líderes, sabiendo que el electorado no apoya a quién no conoce.
  • Persecución electoral. Alargaron artificialmente el tiempo para dar el visto bueno al actual binomio, para dar ventaja a los otros candidatos que ya estaban en una precampaña a la que le sobraba el “pre“. Han boicoteado todos los intentos de que la izquierda pueda participar en igualdad de condiciones: su máximo líder no puede regresar al país por una justicia que no es reconocida internacionalmente; no pueden usar su imagen, sus veedores electorales deben llevar pruebas PCR negativas cuando el poder adquisitivo tras tres años y medio de políticas neoliberales, ha caído en picado.
  • Silencio mediático. Los medios de comunicación de la nación suramericana, en poder de los aliados del gobierno, han silenciado todo lo referente a él, con puntuales excepciones para referirse al de la Lista 1 -y a sus principales aliados- de manera negativa, sin dar en ninguna ocasión réplica al progresista. A la vez ofrecen un apoyo constante a los dos candidatos principales del sistema neoliberal: Guillermo Lasso y Yaku Pérez.
  • Bipartidismo del régimen. El ejecutivo de Ecuador ha fabricado un disfraz para uno de sus candidatos, Yaku Pérez. Ataviado mediáticamente como progresista, el candidato de Pachakutik usa su imagen artificial para atacar a Andrés Arauz usando los argumentos de la derecha, mientras que manipula a sus bases sociales mediante un discurso por el que justifica que una menor presión fiscal es beneficiosa para el país, cuando los que ganarían con ello es una pequeña parte de la sociedad, la que posee grandes capitales, como el banquero Guillermo Lasso.
Desborde

Sin embargo, Andrés Arauz ha podido hacer frente a esa inmensa desventaja, llegando a superarla y generando con ello el efecto social conocido como “desborde“, lo que explica su crecimiento imparable en las encuestas, que seguirá más allá de los resultados electorales.

El candidato de la izquierda ha cimentado su campaña en hacer propuestas. Pero no como el resto de los candidatos que lo adversan, sino con la participación de la mayoría social, lo que consigue que su programa esté apegado a las necesidades del país, por lo que cuando desgrana sus políticas de gobierno suena creíble porque las puede explicar y concretar.

Su tono al comunicar es suave en forma pero firme en contenido, no ataca a otros candidatos como el resto sí hace con él, limitándose a responder cuando es necesario, consiguiendo dar una imagen de mayor altura política que la de sus adversarios.

Su carisma se ha ido abriendo paso frente a los nervios generados por la presión de tener que ocupar la posición de Rafael Correa, dejando ver a un político seguro de sí mismo, que sabe cómo comunicarse con su pueblo.

Las redes sociales, una especialidad de la izquierda ecuatoriana, han sido el ariete que está rompiendo el cerco mediático, a base de contenidos que conectan al candidato de manera directa con la gestión pública de la Revolución Ciudadana, que cuenta con una fidelización altísima en Ecuador, de esta manera su juventud no implica inexperiencia.

Todas esas cuestiones explotaron durante el Debate Presidencial, en el que Andrés Arauz brilló frente al resto. El mayor ejemplo se produjo en el momento en que pronunció una frase en la que se catalogaba como “el próximo presidente de Ecuador” con una seguridad tal que no hubo réplicas.

Si cualquier otro candidato lo hubiera expresado de esa manera, habría causado risas. Andrés Arauz provocó el desborde. Desde entonces su crecimiento en las encuestas es espectacular, la movilización en las calles ha aumentado, se generan de manera espontánea pancartas, mensajes de apoyo en las ventanas y balcones, en las redes sociales que no están dirigidas por el equipo de campaña del candidato de la Lista 1.

Eso es el desborde, la explosión incontrolable de alegría, esperanza e ilusión expresada políticamente en favor del candidato que supone la anhelada ruptura con el régimen neoliberal impuesto de espaldas a lo que dijeron las urnas en 2017.

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