Presidente Nicolás Maduro Moros, Conductor de Victorias y Fabricante de Paz

Queda mucho por hacer en Venezuela, pero con menos de lo vivido en esta coyuntura histórica, otras naciones han derivado en un caos total. El presidente Nicolás Maduro ha logrado mantener la paz social.

Salvo algunas voces opositoras apologistas del desastre y promotoras de invasiones, caos y desesperanza; la mayoría de los análisis a la realidad política venezolana, señalan que vamos saliendo de la confrontación criminal del oposicionismo contra el pueblo y el Gobierno Bolivariano.

Avanzando rápidamente a la recomposición del Estado, sus instituciones y a la participación protagónica del pueblo organizado, en un esfuerzo titánico dentro de los límites de la paz y el entendimiento con propios y extraños, afectos y desafectos a la conquista revolucionaria de la mayor suma de felicidad posible para todos.

Sin duda, una buena noticia en estos tiempos de guerra total contra los pueblo decididos a vencer y una verdadera prueba de fuego para las fuerzas revolucionarias que, en franca unidad, resisten y luchan para superar las criminales consecuencias de los actos criminales de los amancebados con el libre mercado, y sus eternos relatores mandaderos de los decadentes imperios hegemónicos y colonizadores.

Hoy nadie sensato tiene dudas de lo devastador que ha sido la política de bloqueo financiero y comercial aplicado al país. No hay un solo venezolano o extranjero habitante de estas tierras, que no condene a los promotores de las desgracias, que además del daño causado por su malévola acción, han saqueado los recursos financieros y empresariales de la patria en el exterior.

En ese orden de ideas, es menester destacar los esfuerzos sostenidos por Presidente Maduro, y prestar atención al desarrollo de las dos vías sustanciales presentadas recientemente por él. Una, las acciones por la preservación inexpugnable de la patria, con el fortalecimiento del apresto operacional de la FANB, quienes en este momento están abocadas al desplazamiento táctico y estratégico, contra la tangible amenaza de invasión que desde el gobierno colombiano emerge junto a las tentativas de los gobierno derechistas de Guyana y Brasil respectivamente; con especial atención, a nuestra fronteras marítima correspondiente; y por el otro, el reposicionamiento del salario real para los trabajadores, cuya primera aproximación se ha manifestado en la convención de los trabajadores de la industria petrolera aprobado recientemente.

No es poca cosa lo que ha hecho el Presidente; sin menoscabo de los ataques criminales del imperio y sus secuaces, ha mantenido la Paz en la República; soliviantado las desgracias provocadas por el descalabro de la economía; atendido con prontitud las consecuencia de la Pandemia, establecido altos niveles de seguridad sanitaria y, para sorpresa de los detractores a su gobierno, ha derrotado todas la emboscadas magnicidas, injurias mediáticas y demás reacciones del latrocinio opositor y criminal dentro y fuera del país.

Sin duda queda mucho por hacer, pero con menos de lo vivido en esta coyuntura histórica, otras naciones han derivado en un caos total. Por ello, no entender que nos enfrentamos a una guerra no declarada pero extremadamente letal, es hacerles el juego a los verdugos y tributar a nuestra propia desgracia.

De allí que, la convocatoria del Jefe de Estado es la producción, a la organización popular productiva, al Estado Comunal y al desarrollo de un aparato empresarial que entienda que es hora de invertir en Venezuela con sus recursos, y no con el subsidio del Estado como fue en los 100 años de explotación petrolera y en las economías rentistas del Siglo XX e inicios del XXI.

Ha llegado el momento de que los “supuestos empresarios” agrupados o no en los devaluados gremios empresariales criollos, los mismos que defienden a rabiar las taxonomías del recetario para el libre mercado, a la vez que no dejan de solicitar subsidios, préstamos a fondo perdido, y demás formas de saqueo a la banca pública, traigan al país los recursos extraídos y sin detrimento de sus temores, apuesten desde Venezuela a la producción y exportación de bienes y servicios.

Tienes una excelente oportunidad, pues el Gobierno Bolivariano del Presidente Maduro pone a su disposición la posibilidad de entrar en el mercado más grande del planeta el cual agrupa a groso modo: China, India, Rusia, Sudáfrica, Irán, Asia Occidental, algunos países de la Vieja Europa, América Latina, Caribeña y próximamente los EEUU.

Así mientras se reactiva la gran industria petrolera y mineral, fluyen las iniciativas privadas empresariales, se ha de desarrollar las producciones endógenas en el marco de la nueva geometría a cargo del poder popular organizado, el Poder Comunal.

Socialismo es repartición justa de la riqueza, pero esa riqueza hay que producirla y convertirla en beneficios sociales tangibles. El Presidente está haciendo lo que le corresponde y más, vayamos juntos a la conquista del futuro hoy. Estamos en Revolución, que nadie se equivoque.

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