Remedios García: “Francia es la voz de Marruecos en las instituciones europeas”

Una de las causas que impiden la independencia del Sáhara es el apoyo irrestricto que Francia le otorga a Marruecos en las instituciones internacionales.

La situación en el Sáhara Occidental amerita de manera objetiva una cobertura mediática de alta intensidad, ya que la ruptura del alto al fuego está provocando situaciones límite contra los saharauis de las que se debería informar para presionar a Marruecos, con el objetivo de volver a una paz preámbulo de unas negociaciones que, esta vez sí, fueran tomadas en serio por los organismos internacionales.

En el primer artículo de esta serie hablamos con Remedios García, dirigente de izquierdas especialista en la situación del Sáhara Occidental, quien nos habló de los fuertes vínculos entre los pueblos español y saharaui; lo que evita la manipulación, pero no consigue poner el tema en el lugar mediático que por actualidad le corresponde.

Existen en este tema dos interrogantes principales que deben responderse para asentar el contexto, y con esa base pasar a explicar aristas más profundas y cuestiones sociopolíticas que no se ven a simple vista.

¿Qué está pasando en el Sáhara a día de hoy?

Como sabemos, desde el pasado 14 de noviembre de 2020, la situación actual es de ruptura del alto al fuego por parte de Marruecos ante la pasividad de la MINURSO y de la comunidad internacional, lo que ha obligado a las autoridades saharauis a volver a tomar las armas.

A ello se suma una de las últimas decisiones del expresidente norteamericano Donald Trump, quien ha reconocido la soberanía de Marruecos sobre el territorio del Sahara Occidental a cambio del reconocimiento oficial del Estado de Israel por parte de Marruecos.

La situación es difícil en el territorio ocupado, donde la población saharaui no acepta la “marroquinización” que se pretende imponer. Si ya era difícil con anterioridad al alto el fuego, ahora parece que Marruecos estuviera tomando venganza sobre la población civil.

El territorio está prácticamente cerrado para la prensa y para cualquier visita de verificación de la situación de los derechos humanos. Muchas viviendas de los activistas saharauis están permanente vigiladas e incluso allanadas, y se están dando casos de violentas agresiones contra las mujeres saharauis.

En cuanto la población de los campamentos de refugiados, situados en la región argelina de Tinduf, a la precaria situación se suma actualmente el confinamiento debido al COVID-19. Desde hace un año las fronteras están prácticamente cerradas, lo que dificulta la llegada de la escasa ayuda humanitaria.

Además hay que tener en cuenta que los campamentos se encuentran en una zona de las más inhóspitas del desierto, para empezar carente de agua, donde en verano las temperaturas se elevan por encima de los 50ºC. Por otra parte, hay que imaginar que, con la vuelta a las armas, muchos hombres y también mujeres jóvenes han abandonado sus tareas habituales para vestir el uniforme militar. La vida en los campamentos forzosamente ha cambiado.

¿Por qué Marruecos no permite la independencia del Sáhara?

Es una buena pregunta, pero es a Marruecos a quien corresponde responderla. En todo caso lo que todos sabemos es el tipo de régimen que gobierna en Marruecos, con una población empobrecida que busca su futuro en la emigración.

Marruecos siempre ha pretendido de expandir su territorio y, de hecho, en un principio reivindicaba sus fronteras más allá del territorio del Sahara Occidental, hasta el río Senegal, es decir, también reivindicaba lo que hoy es Mauritania.

Igualmente ha mantenido contenciosos con Argelia sobre la cuestión de las fronteras, lo que se denominó “La Guerra de las Arenas” en los años 60. Pero no olvidemos que detrás de Marruecos están también los intereses de Francia porque la nación norteafricana sigue manteniendo una gran dependencia de su antigua metrópoli que no quiere abandonar su pasado colonial. Y es Francia su principal valedor en esta lucha. Es Francia la voz de Marruecos en las instituciones europeas.

El territorio del Sahara Occidental posee enormes riquezas que Marruecos está explotando ilegalmente: un excepcional banco de pesca y enormes riquezas mineras. Por ejemplo, allí se encuentra el mayor yacimiento de fosfatos a cielo abierto del mundo.

Pero no sé si la palabra “permitir” es la más adecuada. No es Marruecos quien tiene la potestad de permitir, o tomar la decisión sobre el futuro del Sahara. Tal como dictaminó en octubre de 1975 el Tribunal de Justicia de la Haya, Marruecos nunca tuvo ninguna autoridad o soberanía sobre el territorio del Sahara Occidental ni de sus habitantes.

La cuestión del Sahara Occidental es un asunto de descolonización que corresponde resolver al Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Y España, como potencia administradora también tiene una responsabilidad importante en el proceso.

Pero tras promesas del gobierno de turno, y visitas del entonces aspirante a presidente, Felipe González, y del aquel entonces futuro rey Juan Carlos, de que nunca abandonarían a la población saharaui, con Franco moribundo se firmó un acuerdo espurio, el Acuerdo Tripartito de Madrid, llamado también “Acuerdo de la Vergüenza”, por el que se repartía el territorio entre Marruecos y Mauritania. La administración y las tropas españolas abandonaron el territorio sin efectuar traspaso de la administración. Así es que, a día de hoy, se considera que eso aún está pendiente.

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