Juan Guaidó: apuntes sobre un “gobierno” de fracaso

Juan Guaidó padece los resultados de dedicarse únicamente a construir matrices de opinión y omitir la construcción real y consustancial de una propuesta política.

El auge de Juan Guaidó como presidente de una República imaginaria se desinfla vertiginosamente y esto es debido a que como reza el viejo adagio popular “quien vive de ilusiones muere de desesperanza”.

El exdiputado Juan Gerardo Guaidó solo se dedicó a construir matrices de opinión arrufadas por los laboratorios de la comunicación transnacional que omitieron la construcción real y consustancial de una propuesta política.

Como resultado de esta ecuación maligna, el único que perdió algo fue el militante de la oposición venezolana, ya que les fulminó los muy adoloridos sueños de organizar una opción política real a la consolidada Revolución Bolivariana.

Esta semana se cumple un año más de la muerte de Orlando Figuera, quien fue quemado vivo ante las risas morbosas y sádicas de quienes perpetraron tal aberración alegando que eso “le pasaba por chavista”.

Hoy con una Megaelección en puertas, existe un minúsculo grupo de partidos de una de las oposiciones que existen en Venezuela que ha comprendido el camino electoral, pero aún no le presentan una propuesta real y sería a su propia militancia que hoy por hoy padecen de un evidente desgaste y desmoralización.

Entonces, ¿si el país está bloqueado hasta que se vaya Maduro, y la oposición, ni con todo el financiamiento del gobierno estadounidense consigue encarar una propuesta que se convierta en opción política, qué le espera al pueblo venezolano?

Pues aunque suene a retórica, un largo camino de resistencia y defensa al derecho de autodeterminación de los pueblos. No les espera más que continuar construyendo la democracia socialista sin dejar de lado principios básicos como la comunicación pueblo gobierno y la atención integral.

Hoy el espacio a la crítica se ha cerrado dentro del gobierno, y eso es debido a que no se puede hacer una revolución sin el látigo de la contrarrevolución. Esto ya se ha dicho en reiteradas ocasiones en distintos momentos de la historia.

Por ende antes de decir que Venezuela tiene una crisis económica prefiero usar el término “crisis político social” que ha generado como consecuencia la afectación de todos los sectores que componen la República.

El escenario de este segundo semestre es sin duda una oportunidad de generar un plan político pero no solo desde el sector de gobierno que debe necesariamente reagrupar y reordenar sus bases, sino que brinda la oportunidad de proponer una opción opositora alineada a la democracia como principio y que se aparte de la violencia.

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