Pablo Casado interviene en América Latina de la mano de Iván Duque

La reunión entre Pablo Casado e Iván Duque forma parte del historial de intervencionismo que tiene España en los asuntos de los países de América Latina.

Las últimas intervenciones del presidente del Partido Popular (PP) de España, Pablo Casado durante un foro político colombiano celebrado por videoconferencia, muestra cómo van los vínculos de las oligarquías en el mundo.

El foro organizado por la Fundación Concordia y Libertad en Bogotá trató respecto a “cómo frenar el avance de los populismos” y promover “el fortalecimiento institucional de América Latina”.

Los protagonistas son los mismos, con las mismas prácticas contra el avance de las fuerzas progresistas en Latinoamérica. Hay que recordar que en 2018, Pablo Casado realizó su primer viaje internacional a Colombia para acompañar en la toma de posesión de Iván Duque.

No es primera vez que este tipo de relaciones como la sostenida entre el líder del PP de España, Pablo Casado y el presidente colombiano Iván Duque han impactado negativamente en las realidades políticas de otros países que no de alinean a su política.

Pablo Casado
Pablo Casado con Iván Duque, Foto: notimerica.

Son varios los ejemplos de cómo las alianzas oligárquicas y de ultraderecha española y colombiana han participado en diversos golpes de Estado en países progresistas. Agresiones que preceden un guión imperialista desestabilizador de democracias.

Venezuela

En el frustrado golpe de Estado contra el expresidente venezolano Hugo Chávez el 12 de abril del 2002, quedó comprobado el apoyo del gobierno español.

El 13 de abril de 2002, el embajador de España en Caracas, Manuel Viturro de la Torre, junto con el embajador de Estados Unidos (EEUU), Charles S. Schapiro, acudieron para entrevistarse personalmente con el golpista Pedro Carmona Estanga, después que este disolviera la Asamblea y las principales instituciones. Fueron los únicos diplomáticos que se entrevistaron con Carmona.

Contrario a los principios democráticos que menciona la Unión Europea (UE), la presidenta española de la UE emitió un comunicado oficial de apoyo a los golpistas: “manifiesta su confianza en el Gobierno de transición en cuanto al respeto de los valores e instituciones democráticos, con el fin de superar la crisis actual”.

Adicionalmente, el expresidente de España, Jose María Aznar, no condenó el golpe de Estado sino que lo apoyó. El 12 de abril sostuvo una conversación telefónica con Pedro Carmona, poniéndose a sus ordenes, y –según afirmó el propio Aznar- solicitándole la vuelta a la institucionalidad democrática en el periodo mas breve posible.

Pueblo venezolano en las calles el 13 de abril de 2002 durante el golpe de Estado. Archivo

El gobierno de Colombia también ha participado en intentos de golpes de Estado contra Venezuela. El actual presidente neogranadino Iván Duque expresó en varias ocasiones, siguiendo en ese momento las líneas de Donald Trump, que “todas las opciones estaban sobre la mesa”. También declaró que el gobierno del presidente Nicolás Maduro tenía los días contados.

La estrategia de “cerco diplomático” que implicó el reconocimiento del exdiputado Juan Guaidó como presidente “encargado”, la “operación Cúcuta” que buscaba introducir “ayuda humanitaria” a Venezuela, y la promoción de sanciones (todas dirigidas personalmente por Iván Duque siguiendo el mandato de Washington), son muestra de su afán en ocasionar una salida abrupta del gobierno democrático de Venezuela.

Nicaragua

El actual gobierno de Nicaragua, dirigido por el presidente Daniel Ortega, también ha denunciado la injerencia de España en los asuntos internos del país centroamericano. Recientemente, Nicaragua respondió a España ante lo que consideró “ofensivas declaraciones“.

Tras la detención de varios opositores (entre unos aspirantes presidenciales de las elecciones previstas el 7 de noviembre en Nicaragua), señalados por el gobierno de cometer actos contra la soberanía nacional; la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, el 24 de junio de 2021 anticipó que la UE estudiaría nuevas medidas por “pisotear” los derechos del pueblo nicaragüense.

He buscado a través del diálogo discreto que se reviertan estas medidas, evidentemente no veo progreso en esa dirección, y evidentemente España en conjunto con el resto de los países miembros de la Unión Europea, está considerando cuáles tienen que ser los próximos pasos. Nos preocupa la ciudadanía nicaragüense; nos preocupa que se estén pisoteando sus derechos“, expresó la diplomática española en una rueda de prensa.

Simultáneamente, la vicepresidenta y ministra de Exteriores de Colombia, Marta Lucía Ramírez, se manifestó pidiendo elecciones “democráticas” en Nicaragua. Ramírez dijo que “el silencio no es la mejor manera de reacción“, por lo que ha defendido la necesidad de trabajar para que América Latina sea una región de “libertades“.

Una mujer pasa ante un mural de Daniel Ortega en Managua. Foto: Getty Images
Honduras

En Honduras tras la deposición del presidente constitucional Manuel Zelaya, se ha repetido la injerencia de Colombia con el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Desde el mismo día del golpe de Estado en el país centroamericano, Colombia ha capacitado a los componentes de las Fuerzas Armadas y la policía hondureña, tanto en Honduras como en Bogotá.

El 30 de enero de 2010 Uribe y el expresidente Porfirio Lobo suscribieron un acuerdo, durante una visita relámpago del mandatario colombiano que solo duró tres horas, mencionando la importancia de “combatir el narcotráfico y el terrorismo”. Sin embargo, algunas organizaciones denuncian que el tráfico de droga entre ambos países se ha incrementado.

Hondureños salieron a las calles en defensa del entonces presidente Manuel Zelaya. Foto: Ordén Mundial.
Haití

En Haití se consumó otro golpe de Estado el 29 de febrero de 2004. El presidente electo Jean-Bertrand Aristide, fue obligado a abandonar su país con el apoyo no solo de EEUU sino de Europa.

Lo expuesto anteriormente refleja el tradicional e histórico alineamiento de la política exterior colombiana y española con los intereses de EEUU, que busca apropiarse de los recursos naturales de estos países, como mecanismo para aliviar la crisis sistémica del capitalismo.