Los tres motivos por los que ricos de Colombia temen a Gustavo Petro

La derecha colombiana se niega a aceptar un posible gobierno de Gustavo Petro, donde la igualdad y la justicia sean el nuevo orden social.

Colombia se prepara para celebrar nuevos comicios electorales, tanto legislativos como presidenciales en el 2022. En el venidero proceso electoral participarán tres proyectos.

Uno de lo proyectos, liderado por el actual senador de la Colombia Humana, Gustavo Petro, es el llamado “Pacto Histórico” (PH), que aglutina a partidos de izquierda y progresistas, así como movimientos sociales. La propuesta en la actualidad atraviesa una serie de ataques mediáticos orquestado desde la oligarquía colombiana, el sector conservador (uribismo) y de derecha.

Como parte de la campaña en contra de Gustavo Petro, se ha querido vincular a los sectores de izquierda y progresistas como responsables de las manifestaciones sociales sin precedentes, ocurridas en las últimas semanas en el país neogranadino y que derivaron en represión y desapariciones.

Noche de manifestaciones en la comuna 20 de Cali, Siloé. Foto: Twitter @taniapsuv

Se intenta posicionar la matriz de opinión de que un gobierno de izquierda y progresista como el propuesto por Petro, pudiera replicar modelos políticos de países como Cuba y Venezuela considerados como países en caos.

Estos ataques responden al temor que tiene el uribismo y la oligarquía, quienes responden a los intereses de Estados Unidos (EEUU).

Entretanto, Gustavo Petro presenta como una de sus propuestas económicas: la reforma tributaria donde se le subiría impuestos solo a 4.000 personas, destacando que serían las más pudientes del país, lo que permitiría mantener las ayudas sociales para los más vulnerables.

El parlamentario acotó que esas 4000 personas “dejaron de pagar impuestos por $15 billones al Estado desde el año pasado y podrían pagar $40 billones anuales adicionales en una propuesta de justicia tributaria”. Asimismo especificó, “los impuestos que propongo subirles no son a su patrimonio productivo, sino a su patrimonio improductivo”.

Esta propuesta implica que Colombia podría restablecer el grado de inversión y financiar los derechos fundamentales de la población, cosa que no le agrada a la derecha del país que ve atacado sus intereses explotadores y de acumulación de capital.

Otra propuesta del candidato presidencial, es la reforma educativa indicando que se basará en mejorar la calidad de la educación superior y en la primera infancia, con el fin de que ese derecho llegue a todo el país.

El senador plantea estar convencido de que la educación libera a los jóvenes del yugo de la violencia, y del odio, los libera del miedo y la pobreza.

Por eso trabajaremos por los derechos de niñas, niños y jóvenes y por una educación que llegue a toda Colombia, de la mejor calidad, gratuita y universal y porque su acceso no dependa de la capacidad de pago o las condiciones que imponga el mercado. Gustavo Petro.

La educación es otra reivindicación social que hace temblar a la casta política tradicional, y a las minorías poderosas que se consideran la supremacía colombiana y que proviniendo de una clase pudiente o un gran apellido, siguen sus prácticas colonialistas donde el bien común y el beneficio de todos los sectores populares son su amenaza, por lo cual debe ser combatido.

En este sentido, durante las últimas décadas los gobiernos aumentaron la matrícula de la educación básica en las ciudades. Además, los recursos se han priorizado para financiar la guerra dejando a un lado la construcción de una sociedad del conocimiento incluyente.

Militares estadounidenses en el Centro Nacional de Entrenamiento de Tolemaida, en la región central de Cundinamarca (Colombia). Foto: pacocol.org

Es el temor de la burguesía ante la posibilidad de instaurar un nuevo orden social caracterizado por la igualdad, equidad, justicia, libertad, así como el acceso a bienes materiales básicos, agua potable, alimentos, salud, vivienda, educación, empleo, pensión, seguridad y respeto a la vida por parte de la mayoría social.