Unidad del campo progresista en España: el eje ruptura-continuidad

Yolanda Díaz debe apostar por el eje ruptura-continuidad que permitió la creación de AGE, pero ahora con visión estatal.

Con la llegada de Yolanda Díaz al liderazgo del espacio de Unidas Podemos, ha regresado al debate la unidad de las fuerzas progresistas de cara al próximo ciclo electoral que se iniciará en España en 2022 con las autonómicas andaluzas, en 2023 con las elecciones generales, en 2024 con las elecciones al Parlamento Europeo, y durante esos tres años el resto de las autonómicas que se celebrarán en cascada.

Que Yolanda Díaz recupere las alianzas que Podemos consiguió durante 2015 y 2016 no garantiza, en el actual contexto político, el sorpasso al PSOE que casi se consiguió con Unidos Podemos, ya que los de Pedro Sánchez, al cogobernar con la izquierda, ha recuperado su apariencia progresista sin que sus socios le califiquen como parte del Régimen del 78, ya que a la vez supondría aceptar que están gobernando con un miembro del sistema que critican.

Una posición que no permite la misma estrategia, ni las mismas tácticas. Quizá por eso Yolanda Díaz ha comentado desde el principio que el camino debe ser otro, el marcado hace unos años por la Alternativa Galega de Esquerda (AGE).

Esa coalición rompió los límites de Esquerda Unida (la federación galega de IU liderada por Díaz), para lograr acuerdos con fuerzas independentistas y nacionalistas de izquierdas. El eje en el que se basó fue el de la ruptura-continuidad, y no en el de izquierda-derecha, como una manera de encontrar más puntos en común con las partes integrantes de la coalición, y de paso para radicalizar tanto el discurso como las propuestas políticas.

Ahora, el primer paso para Yolanda Díaz es recomponer el espacio de UP, seriamente dañado a causa del nuevo poder institucional conquistado y la ausencia de movilizaciones en las calles.

Una vez que UP logre reconectar con los comunes, Compromís, Galicia en Común y de reorganizar sus fuerzas en Andalucía, debe cerrar acuerdos con las fuerzas de izquierdas que apoyan al gobierno de coalición en los Presupuestos Generales del Estado.

El eje de ruptura-continuidad sigue siendo poderoso, en cuanto a que la ruptura debe venir mediante una república que tumbe la monarquía y abra un proceso político que germine en un proceso constituyente que redacte una nueva Constitución en la que el franquismo no pilote su redacción.

Tras haber sido publicada la encuesta encargada por varios medios de comunicación sobre la república, queda claro que en los territorios en los que las fuerzas de izquierda nacionalistas o independentistas son dominantes en el campo progresista, la cuestión republicana tiene un apoyo absolutamente mayoritario, que coincide con la propuesta programática de UP.

En las zonas en las que la república cuenta con menor apoyo, suscita aún así más que los votantes del PSOE y UP juntos. Es pues el pegamento de la unidad que Yolanda Díaz debería aspirar a conseguir y liderar si pretende presentarse a las elecciones con la voluntad no de ganarlas, pues el paso previo es superar al PSOE para convertirse en la alternativa a la derecha, y ser la beneficiaria entonces del “voto útil” que ahora beneficia a los de Pedro Sánchez.

La propuesta debería venir acompañada de un referéndum vinculante en el que además se preguntase por la forma de la república, que para la izquierda debería ser con el derecho de autodeterminación, para que el proceso constituyente les permita decidir libremente si desean unirse a una república de la mayoría social, en la que la Carta Magna sea redactada con el mismo peso de todos los territorios.

De esta manera es posible conciliar los intereses y propuestas de las diferentes izquierdas que hacen vida política en el país ibérico, formando una coalición electoral que no perdería votos a causa de la Ley d’Hont, con amplísimas posibilidad de sustituir al PSOE como la alternativa a la derecha, condición indispensable para vencer en el siguiente ciclo electoral.

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