Sergio Fajardo: la garantía de continuidad neoliberal en Colombia

Sergio Fajardo se ha mostrado como progresista en su discurso, sin embargo sus acciones evidencian su simpatía por el modelo neoliberal.

Rumbo a las venideras elecciones presidenciales en Colombia (2022), Gustavo Petro y Sergio Fajardo encabezan la intención de voto. Según los resultados de la encuesta Invamer de agosto, Petro cuenta con 30,2 %, por en encima de Fajardo, que está en 14,5 %.

Intención de voto en Colombia. Foto: https://www.valoraanalitik.com

Aunque actualmente Fajardo maneja un discurso de “centro” siendo una de las piezas visibles de la Coalición de la Esperanza, le ha llevado a acusaciones de parte de varios políticos por la acepción de ser un político “tibio”.

Se debe recordar que fue candidato presidencial en el 2018 por la Coalición Colombia, una unión entre el Partido Verde, el Polo Democrático y su movimiento, Compromiso Ciudadano. Anteriormente fue alcalde de Medellín (2004-2007), y luego gobernador de Antioquia (2012-2015).

Cuando estuvo en campaña, parte importante de su discurso se dirigió contra la corrupción; pero contradictoriamente durante su gestión recibió severas denuncias por incurrir en lo contrario. Por ejemplo, el abogado Santiago Osorio afirma que Fajardoejecutó uno de los proyectos que más pérdidas económicas ha generado y que ha causado mucha polémica: la construcción de la Biblioteca España en Medellín”.

Durante su gobierno “se desfalcó, por cuenta de malos cálculos que no fueron bien supervisados, más de 15.000 millones de pesos”, agregó Osorio.

El también exgobernador de Antioquia no está vinculado al campo progresista, y queda en evidencia debido a su corriente de derecha ha defendido un modelo de desarrollo económico neoliberal caracterizado por la desregulación del Estado y su aprobación a la apertura de los mercados. Además de la entrada de inversión y compañías extranjeras y la libre competencia.

Aún cuando ha tratado de mostrarse como independiente, toda su trayectoria política y parte de su gobernabilidad ha estado comprometida por el respaldo que recibe del Grupo Empresarial Antioqueño, uno de los grupos económicos más poderosos y grandes del país.

Respecto a la educación, Sergio Fajardo también fue señalado durante la construcción de 40 parques educativos, donde realizó una inversión de 100 mil millones de pesos y de 200 mil millones para el mantenimiento de los planteles educativos. El hecho se catalogó como una publicidad de falso prestigio y un rotundo fracaso cuya intención era convertir a Antioquia en la más neoliberal.

Educación Antioquia. Foto: http://ocecolombia.co

Medellín pasa de no ser tenida en cuenta en ranking de las ciudades para hacer negocios de la revista chilena América Economía en el 2006, a ocupar el puesto 36 de 37 en el 2007 y para el 2010 llega al número 15. En marzo de este año, el periódico The Economist, reconocido defensor de la doctrina neoliberal, ubica a Medellín en el puesto número uno de las ciudades más “competitivas” en Colombia, en el 10 de América Latina y 96 a nivel global. Yamid López.

Del 2006 al 2007, la inversión extranjera creció un 40% (aproximadamente 9.028 millones de dólares). Mientras que en Medellín, entre los años 2008 y 2009 se efectuaron transacciones en negocios de ferias internacionales, por 572.4 millones de dólares, según López en “Publicidad, Bluff y neoliberalismo en la educación en Antioquia”.

Como candidato trató de mostrarse de izquierda, pero varios hechos lo acercan al capitalismo verde. En su historial, Sergio Fajardo ha silenciado las actividades contaminantes de varios financiadores cercanos ya que lo contradice en su “discurso ambientalista”.

Todos los elementos anteriores han llevado a considerar a Fajardo como un uribismo sin Uribe, que representa la continuidad del modelo neoliberal, en pro del dominio de los grandes capitales.

Fajardo es el candidato de la continuidad y no de la ruptura, cabe recordar que en 2017 cuando estaba arriba en las encuestas, Petro propuso una alianza para enfrentar al uribismo, y Fajardo se negó trayendo como consecuencia el regreso del uribismo en 2018, con su accionar cargado de masacres, aumento de asesinatos de líderes sociales y destrucción del proceso de paz.