Posicionamiento político mediante valores sociales (I): La familia

El Posicionamiento de un político es establecido por los deseos, valores y principios de la población votante.

El Posicionamiento de un político con relación a los puntos de vista de los electores, son establecidos por los deseos, valores profundos y costumbre de la población votante. Se basan en marcos o estructuras mentales que conforman el modo de ver el mundo que nos rodea.

Partiendo de dicha percepción, conformamos nuestras metas, nuestros planes, nuestras maneras de actuar y establece el criterio para discernir sobre lo buenas o malas que son nuestras acciones.

A propósito del marco, George Lakoff en su libro “No pienses en un elefante” nos habla de sus características intangibles al afirmar que “Los marcos no pueden verse ni oírse. Forman parte de lo que los científicos cognitivos llaman el «inconsciente cognitivo» estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder conscientemente, pero que conocemos por sus consecuencias”.

Dicho lo cual, entendemos que de los marcos se derivan nuestro modo de razonar y los elementos mentales que nos permiten conocer a partir de nuestro sentido común. Lakoff también menciona las consecuencias que traen los marcos a la luz del lenguaje que utilizamos.

En este sentido el autor afirma que “conocemos los marcos a través del lenguaje. Todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Cuando se oye una palabra, se activa en el cerebro su marco”.

En el contexto del lenguaje político existen lentes conceptuales que nos permiten crear un diagnóstico de nuestra realidad circundante. Dichos lentes se basan en enfoques, nociones y percepciones de lo concreto en nuestro entorno sociopolítico.

Todo dirigente político debe tomar en cuenta esta cuestión, todos y cada una de las personas que viven en sociedad están condicionados a ver el mundo de una u otra forma, de modo que respecto al encuadre el político tiene el deber de interpretar y alinear sus acciones y discurso a estas percepciones.

Según Lakoff, “Cambiar de marco es cambiar el modo que tiene la gente de ver el mundo. Es cambiar lo que se entiende por sentido común. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos marcos requieren un nuevo lenguaje. Pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente”.

En este sentido Lakoff hace una distinción interesante de los dos grandes polos políticos y culturales. Tal dicotomía parte de diferencias morales y conceptuales, condicionando el escenario propicio para el estudio de dos importantes marcos, cada uno con su propio lenguaje y formas de ver el mundo.

Lakoff define dos grandes marcos con sus respectivas características con sus motivaciones de carácter político. Por un lado, tenemos el “marco del padre estricto” y, por otra parte, el “marco del padre protector”.

A propósito de esta división, Lakoff afirma que “Todo el mundo tiene las dos visiones del mundo porque las dos están muy presentes en nuestra cultura, pero la gente no vive necesariamente siempre de acuerdo con una visión del mundo”.

Las principales características del marco del “padre estricto” en la cultura contemporánea son muy claras. Dicho marco es la máxima aspiración del sistema moral conservador.

La familia es el eje de este marco, contrariamente al sistema liberal, se interviene la familia mediante una figura dominante que rige el destino familiar.  Este es un marco que puede extrapolarse más allá del ámbito familiar, y es por tanto, un modelo cultural para la sociedad norteamericana.

La disciplina y el castigo son constantes en el marco del padre estricto, ayudan a resguardar los valores conservadores. La religión es una de sus principales pilares, siendo el cristianismo conservador la visión teológica por excelencia.

Lakoff nos menciona las presuposiciones en torno al marco del padre estricto y sobre su visión existencial de la realidad afirmando que el modelo del padre estricto presupone que el mundo es y será siempre peligroso y difícil, y que los niños nacen malos y hay que hacer que sean buenos.

El padre estricto es la autoridad moral que tiene que sostener y defender a la familia, decirle a su mujer lo que ha de hacer, y enseñarles a los hijos la diferencia entre el bien y el mal.

Por otra parte, el marco del “padre protector” es menos riguroso con el elemento familiar y no busca ejercer dominio. Al contrario que la del padre estricto, el marco del padre conservador no apela a la disciplina, es un modelo más abierto que deja hacer y deja pasar.

No posee un sistema moral que gire en torno a la religión, por lo que suele ser más relajado con los temas polémicos que rozan cuestiones teológicas del cristianismo u otras religiones. En el marco del padre protector hay mayor heterogeneidad de ideas.  

Lakoff en este aspecto también nos ofrece una radiografía sobre las ideas proteccionistas del marco del padre protector, afirmando que la familia de los padres protectores presupone que el mundo, pese a sus peligros y dificultades, es básicamente bueno, que puede mejorar y que nosotros somos responsables de trabajar para ello.

Según esta interpretación, los niños nacen buenos y los padres pueden hacerlos mejores. El padre y la madre comparten la responsabilidad de educar a los hijos. Su tarea es criarlos para que ellos puedan también criar a otros.

La crianza implica dos actitudes básicas: empatía (sentir y preocuparse de cómo sienten los otros) y responsabilidad (de cuidarse a uno mismo y de cuidar a aquellos de los que somos responsables). Estos dos aspectos de la crianza implican valores familiares que podemos reconocer como valores políticos progresistas.

Haciendo uso de los valores y principios debe haber acuerdo sobre las direcciones básicas en la que debe encaminarse la política, ya que hay más probabilidad de división de sus miembros en cuanto a la valoración de las políticas más concretas.

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