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Sin rompeolas feminista, los países más machistas del mundo

Afganistán, Sudán, Arabia Saudita y la India son países donde las mujeres padecen la vulneración de sus derechos a niveles infrahumanos.

El estudio de las propuestas feministas son herramientas de vital importancia para abordar las problemáticas del presente. A nivel mundial, son cada vez más alarmantes las cifras de violencia de género, los feminicidios son un ejemplo de ello, como consecuencia de la cultura machista-patriarcal.

Aunque la realidad de nuestra sociedad es que siguen imperando condiciones profundas de desigualdad, las propuestas feministas, como la “IV Ola del Feminismo”, constituyen un discurso político y filosófico que permite, bajo la razón, promover la igualdad y la equidad en las relaciones entre los seres humanos, el respeto de los derechos de las personas.

No obstante, la “IV Ola Feminista” y sus luchas por las reivindicaciones de las mujeres a través de los movimientos a nivel mundial no han logrado llegar a algunos países donde la cultura machista impera de forma preocupante en la actualidad.

Afganistán

Con el retorno de los talibanes al poder en Afganistán en agosto del 2021, nuevamente se ha generado la huida de niños, niñas, mujeres y adultos en general debido a la instauración de las reglas del régimen extremista islámico caracterizadas por amplias violaciones a los Derechos Humanos.

En el país oriental, hoy existe un retroceso en los avances respecto a los DDHH donde la violencia e invisibilización hacia las mujeres resulta una tragedia para las afganas.

El gobierno Talibán mantiene un violento régimen contra las mujeres afganas, imponiendo torturas, castigos públicos, restricciones a la educación, al libre tránsito y a la participación política.

La discriminación y la violencia de género están a la orden del día. Bajo la aplicación de la ley islámica (la Sharía), se violan los derechos a la integridad física y psicológica de las mujeres, así como a la libertad sexual, libertad de expresión y a la salud.

Ser mujer en Afganistan: “Samira (con el rostro vendado) era una niña inteligente y con habilidad para los idiomas. A los 11 años la obligaron a casarse. Desde ese día, su vida estuvo marcada por las palizas. Tres veces intentó matarse con matarratas. En junio se roció con petróleo y se prendió fuego. Días después de que se tomara esta foto en un hospital de Kabul, Samira se marchó… contra la opinión de los médicos. Murió a consecuencia de sus quemaduras. Tenía 17 años.”Jonas Berg. Foto: Kiana Hayeri
Arabia Saudita

Es uno de los países con mayor desigualdad de género del mundo. Las mujeres tienen menos derechos que los hombres solo por el hecho de haber nacido mujer. Las mujeres saudíes no son libres ni autónomas, por el contrario deben vivir bajo un sistema represivo de tutela masculina (generalmente sus padres o maridos).

No pueden transitar libremente por los espacios públicos. Por ejemplo, en el país se observa entradas diferenciadas para mujeres y hombres en la mayoría de las universidades, en los bancos y edificios públicos. También las playas, los parques o los espacios de ocio, tales como piscinas o gimnasios, cuentan con zonas separadas para ambos sexos. La misma situación ocurre con el transporte público.

Asimismo, no tienen la libertad de tomar decisiones por su propia voluntad sino que es un familiar varón el que decide en representación suya. Tal autorización aplica en cuestiones tales como: iniciar determinados estudios, matrimonio, divorcio, vivir solas, acudir a tratamientos médicos o incluso salir de la cárcel. En caso de que la mujer desafíe a su «guardián» y proceda sin su consentimiento, recibirá sanciones de diversos tipos. Además, todavía se producen matrimonios concertados en los que la mujer es forzada a casarse.

Respecto a la vestimenta, las mujeres deben utilizar en público una indumentaria conocida como “abaya”, que es una túnica larga negra hasta los tobillos y un velo para cubrir la cabeza y el cabello que deja al descubierto solo parte del rostro. En caso de incumplir esa norma son penalizadas ya que existe la policía religiosa (la mutawa) quienes se encargan de vigilar que las mujeres cumplan con la vestimenta establecida en los lugares públicos.

En el caso de que una mujer saudí sea víctima de maltratos / abusos en su hogar familiar, no tiene la libertad de abandonar dicho espacio; por el contrario, puede ser denunciada por desobediencia por su guardián, y con la posibilidad de ser detenida o recluida en un centro de acogida, del que solo podrá salir con la firma de su guardián (a quien solo se le pedirá un juramento de que no va a hacerle daño).

No tienen la posibilidad de defender o reivindicar sus derechos porque es considerado un delito penado con cárcel. Las detenciones han sido caracterizadas por juicios injustos, informes de tortura, agresión sexual y otros malos tratos por parte de las autoridades.

Miles de mujeres viven con el deseo de abandonar la nación árabe con el fin de renunciar al régimen de la tutela del varón que dirige el futuro de sus vidas. Las mujeres sauditas viven bajo el yugo del hombre. Foto: Reuters.
Sudán

La historia de las mujeres sudanesas ha estado marcada a lo largo de los años por la explotación, la expoliación y la opresión social. En la década de los 90 esta situación se intensificó con las leyes de la Sharía, implementadas en el derecho de familia y el derecho penal, aún cuando la Constitución del país establecía la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Según refiere Ashura Nassor en su artículoSudán: la lucha de las mujeres en una revolución inconclusa”, existen dos principales leyes que colocan a la mujer en una situación de inferioridad y extrema opresión:

  • La Ley de Familia Musulmana (1991): establece que el matrimonio con una mujer puede ocurrir durante la pubertad; la elección del marido requiere la autorización de un tutor masculino; la familia de la mujer debe recibir una dote por el matrimonio; el marido puede, según su voluntad, contraer matrimonio con cuatro esposas más; y le corresponde al marido negar el derecho de su esposa a trabajar y a divorciarse.
  • El Derecho Penal (1991), tiene tres elementos que le conciernen particularmente a las mujeres:

a) el primero es sobre la vestimenta, previsto en el artículo 152, que determina que en un lugar público si las mujeres se comportan de manera “indecente”, esto incluye su vestimenta, será castigada con hasta 40 latigazos, o con una multa, o ambas. En diciembre de 1991, el hijab (pañuelo que se usa en la cabeza) se convirtió en una pieza obligatoria para las mujeres.

b) dentro del código penal (en los artículos 145-146) prevé el adulterio y establece que toda mujer que tenga sexo con un hombre, sin tener una relación legal, es condenada a muerte a pedradas, si fuese casada, y a 100 latigazos, si fuese soltera. Sin embargo, la ley no hace una distinción clara entre el adulterio y la violación.

c) dentro del código penal (artículo 125-126) prevé la apostasía, es decir, el acto de renegar de la fe. Este artículo se aplica tanto a los hombres como a las mujeres, quienes pueden ser condenados a muerte por negar la religión.

Independientemente de su origen étnico o religioso, a las mujeres sudanesas se las considera propiedad de la familia, del marido o del Estado. Sin embargo, a pesar de este clima de violencia estatal y familiar, las mujeres estuvieron como vanguardia al frente de la revolución para derrotar el régimen y el gobierno de Al-Bashir, indica Ashura Nassor.

No obstante, la semana pasada, un nuevo golpe de Estado llevó nuevamente a que la violencia y el caos se apodere de Sudán sumiendo a su población en una nueva confrontación contra los militares.

La vuelta a un sistema dictatorial coloca a las mujeres y las niñas en gran vulnerabilidad porque han sido las más afectadas por la violencia y la represión. Bajo esta situación política actual, los derechos de las mujeres se encuentran en un peligro serio.

A las mujeres y a las niñas se les está pegando en las calles, están imponiendo la violencia a los manifestantes, expresó Sulaima Ishaq El-Khalifa, directora del centro contra la violencia de género en Sudán.

Según Ishaq El-Khalifa, el país ha entrado en la lista negra de los países que no son seguros para las mujeres. Ahora está entre los menos comprometidos con los derechos de las mujeres y contra la violencia machista y sexual.

La líder social considera que con el golpe de Estado la situación empeorará porque a cada minuto que pasa la situación sigue siendo peor para las mujeres. De hecho, el camino para alcanzar la igualdad de género se ha parado.

Por ejemplo, la contribución de las mujeres en la economía sudanesa es enorme, como el 70%. En esta situación te encuentras con que estas mujeres, que tienen una gran contribución a la economía, pueden morir cuando dan a luz a sus hijos. Sulaima Ishaq El-Khalifa.

Durante la transición democrática habían conseguido la primera ley nacional que prohibía la mutilación femenina, dando paso a una nueva era para sus derechos. Habían podido fundar las asociaciones y fundaciones de mujeres y conseguir derechos que tenían vetados. Ahora, con el golpe de Estado se teme un retroceso de los logros obtenidos.

Por otro lado, en Sudán del Sur, el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) ha estimado un total de 6.295 incidentes de violencia machista en el país africano desde el 1 de enero al 30 de septiembre de 2020, mientras que las autoridades han detectado un perturbador incremento de violaciones en grupo a mujeres y niñas por hombres armados, especialmente en la capital del país, Juba, así como en Yambio o Torit.

Mujeres manifestándose en favor de la igualdad salarial y para la abolición de las leyes discriminatorias contra las mujeres, en Jartum, Sudán, en enero de 2020. Foto: EFE.
La India

La situación de las mujeres en este país es crítica, con una importante influencia de la religión y de las tradiciones culturales que refuerzan el fenómeno del machismo y vulneran los derechos fundamentales de las mujeres.

Este país, el cuarto lugar más peligroso para las mujeres en el mundo, tiene evidencias de prácticas como la dote, los infanticidios, las violaciones y la prostitución. Las mujeres indias sufren de discriminaciones y sus libertades son vulneradas cotidianamente. Lenfant HéloÏse.

Pese a ser una sociedad arraigada en tradiciones patriarcales, han podido surgir movimientos feministas que luchan por sus derechos.

Actualmente, la India responde a las tradiciones provenientes del hinduismo que tiene plantea una subordinación casi total de las mujeres a los hombres, aún cuando valoran la feminidad y la maternidad en algunos textos.

Las mujeres jóvenes son educadas con la idea que tienen que servir y satisfacer «al hombre«. Por ejemplo, en las leyes de Manu, texto jurídico fundador de la tradición hindú del dharma, se puede leer «durante la infancia, una mujer debe sumisión a su padre, durante la juventud a su marido y cuando ha muerto su marido a sus hijos; la mujer nunca debe ser independiente (…) la mujer no está hecha para ser libre«. Esta tradición hindú hoy persistentes en la sociedad india.

En 2015, India ocupa el segundo lugar en el mundo en el ranking de países que celebran matrimonios infantiles, y según los registros oficiales, 51,8 % de las jóvenes en el estado del Jharkhand son casadas antes de los 18 años, manifiesta Lenfant HéloÏse.

Otra de las característica es que los matrimonios concertados se practican masivamente en el país, y los matrimonios por amor son relativamente atípicos.

La práctica de la dote es extremadamente común y está relacionada con el tema de la crisis económica, por tanto las familias tienen prisa por casar a sus hijas.

Una manifestante protesta por las agresiones a mujeres en Nueva Delhi. Foto: Reuters.

Una mujer muere cada hora en India por culpa de la dote. Según la Oficina Nacional de Registros Criminales, 8233 mujeres han muerto en 2012 después de discusiones relacionadas con la dote. Además, la tasa de condenas por estos crímenes solo era de 32 % en 2013. Lenfant HéloÏse.