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Cristina Kirchner, el «lawfare» como instrumento político de la derecha

La guerra jurídica está teniendo un protagonismo importante en algunos Estados de América Latina. En este caso, Cristina Kirchner está denunciando una persecución hacia su persona.

«Cuando la política entra a los tribunales, la justicia se escapa por la ventana.» (Francisco Carrara)

Cristina Kirchner y su condena judicial son hoy un ejemplo de lo que ocurre cuando la justicia deja de serlo y los medios de comunicación son poderosos actores decisivos dentro del sistema.

Seis años de prisión, y lo que es realmente escandaloso, una inhabilitación política perpetua sin realmente tener pruebas o piso jurídico que señale con certeza la causa. Esto forma parte de una política impuesta en América Latina, la cual está dirigida a quebrar las corrientes progresistas de esta región.

Santa cruz 

El caso por el que se condena a la actual vicepresidenta de Argentina es una causa que se abrió, juzgó y se cerró en el año 2015.

Llamada causa Vialidad, este primer movimiento jurídico de la derecha buscaba lo que este martes ha logrado: cerrarle el paso a las intenciones políticas de parte del liderazgo transformador del país.

Según el derecho, una persona no puede ser juzgada en dos ocasiones por la misma razón. Y ahí comienza el vicio del juicio contra Kirchner.

Otra razón de peso ha sido el poco asombro que ha generado una decisión judicial abiertamente dirigida a dañar la imagen de la política.

En palabras de Kirchner, esa sentencia ya «estaba escrita» con antelación. Esto responde a la existencia, según la vicepresidenta, de «Estado paralelo y mafia judicial».

Para ella, esta sentencia fue dictada por «un pelotón de fusilamiento», haciendo alusión a los jueces que la dictaron.

Razones esgrimidas

Según Kirchner, las razones por las que era más que evidente su sentencia es «si una causa en la cual un juez, el inefable Ercolini, se había declarado incompetente luego de una denuncia de diputados de la oposición por obras en Santa Cruz y la enviara a la provincia, y luego, 8 años después, la resucita cuando llega el Gobierno de (Mauricio) Macri, y las 51 o 49 obras que había mandado al sur, las trae de nuevo, aún habiendo sido sobreseídas. Está claro que la idea era condenarme».

«El 10 de diciembre de 2023 no voy a tener fueros, así que podrá darle la orden a sus esbirros de la Corte Suprema de que me metan presa», determinando que «la condena real que dan es la inhabilitación perpetua a acceder a cargos públicos», ya que «condenan el modelo económico» que ella representa.

Todos estos lamentables acontecimientos, han tenido como telón de fondo un encuentro nada fortuito entre los actores principales de esta chapuza, y un representante de la plutocracia extranjera en una de sus propiedades en Lago Escondido.

Los chats develados 

La misma Cristina Kirchner ha hecho mención a esta conversación vía chat en la que participaron jueces, directores del medio argentino el Clarín, y funcionarios.

Lawfare

La práctica de la guerra judicial contra representantes de la izquierda en Latinoamérica ha venido cobrando fuerza como acicate político.

Casos como el de Lula da Silva y Rafael Correa, son de antología. La derecha ha torcido la justicia a su antojo, dejando saldos negativos importantes.