La visión abolicionista de Alexandra Kollontai sobre la prostitución

Alexandra Kollontai, nacida el año 1872 en San Petersburgo, fue una de las revolucionarias e intelectuales soviéticas más reconocidas gracias a su  aportación teórica y práctica a la lucha inseparable entre el comunismo y la igualdad de la mujer. Fue la primera en participar en un gobierno y desempeñó varios cargos relevantes en la URSS.

Su familia, de ideología liberal, como muchas familias acomodadas de la época la educaron en su hogar, ya que era común la creencia de que la escuela podría ser perjudicial. Desde muy joven fue una apasionada de la historia y la política. Es relevante destacar que su padre desde bien pequeña le inculcó sus conocimientos sobre sendos temas.

Así pues, no es de extrañar que al crecer estudiara Historia del Trabajo en la Universidad de Zúrich, pero esta vez dotaría estos estudios adquiridos de una visión marxista. Posteriormente tras terminar su estudios, en 1899, volvió a la aún Rusia zarista , empezando su militancia en el Partido Social-Demócrata.

Allá por el 1905 comenzaría a desempeñar la labor de articulista, además de dedicar su tiempo a organizar asociaciones de trabajadoras rusas. Uno de estos artículos, ‘Finlandia y el socialismo’ provocó que debiera exiliarse. En este animaba a los finlandeses a enfrentarse al poder establecido, es decir a la ocupación de la Rusia zarista. Este exilio le benefició en lo teórico ya que pudo establecer contactos con socialistas internacionales.

Durante el período de la la Primera Guerra Mundial, Alexandra Kollontai se mostró camarada de los bolcheviques y al ser consciente de los hechos que debían constituir la Unión Soviética regresó. Esta vez fue elegida miembro del Comité Ejecutivo del Sóviet de Petrogrado, siendo así un apoyo importante para Lenin, al que aportó su visión de los soviets como organismos para el ejercicio del poder y la necesidad de superar la revolución burguesa con la revolución proletaria.

Como articulista y pensadora, los temas y la forma en que trató las problemáticas de la época siguen resonando con mucha vigencia, sigue siendo necesario regresar a ella para afrontar hechos que seguimos sufriendo hoy en día. Uno de los temas más candentes en la actualidad, necesitado no solo de reflexión, sino de acción inmediata, es el de la prostitución. 

En primer lugar, es relevante destacar que Alexandra Kollontai no contempla en una república de trabajadores la prostitución, ya que amenaza las bases de la sociedad comunista. La prostitución, según la autora soviética, desafía dos sentimientos fundamentales: la solidaridad y la camaradería. Ambos sentimientos son esenciales para el establecimiento de la dictadura del proletariado, y posteriormente llegar al comunismo. En el texto expone que nosotros hemos consentido esta opresión a consecuencia de las actitudes hipócritas heredadas de la burguesía.

No ser conscientes del daño que provoca la prostitución origina que los burgueses consigan una expansión de masiva de esta en el contexto y el seno de la clase obrera. Sería absurdo no contemplar que la prostitución está estrechamente ligada a las rentas y por lo tanto a la economía. Kollontai afirmó que “vemos un incremento de esta actividad en épocas dominadas por el capital y la propiedad privada”.

El texto nos abre los ojos mostrando cómo a lo largo de la historia ha ido in crescendo la prostitución. Según Kollontai, la prostitución empezó a entenderse como algo natural y legítimo en la Edad Media, cuando incluso llegaron a establecerse gremios. Esto se debe a que reportaba ingentes beneficios para los terratenientes. Una forma más de enriquecerse y someter al pueblo.

Posteriormente, la ciencia burguesa llegó a decir que la prostitución era un fenómeno patológico. Afirmación que debe ser rotundamente desmentida. La prostitución es un fenómeno social conectado con la necesitada intrínseca a la posición de la mujer y su dependencia económica frente al hombre en el matrimonio y la familia. 

Entonces es con el capitalismo que la prostitución alcanza proporciones amenazantes por primera vez. Esta venta, presentada como trabajo, de la mujer está ligada de forma inseparable a la venta del cuerpo femenino. Es decir, la mercantilización del cuerpo de la mujer. Es el punto álgido y máxima representación del capitalismo.

La prostitución, dice Kollontai, “en el s. XIX y s.XX ha crecido de manera horripilante”, llegando a cifras, en Berlín, de una prostituta por cada veinte de mujeres, en París, una de cada dieciocho, y en Londres, una de cada nueve. 

La autora marxista distingue y diferencia los distintos tipos de prostitución existente como “abierta, legal, sujeta a regulación, secreto y temporal” y destaca que en este mercado entraron las jovencitas de nueve y diez años. Estas serían, y siguen siendo, “sometidas a abusos de ancianos ricos y depravados”. 

Por lo tanto Kollontai afirmó que tras la única salida del capitalismo, aquello que debe abolirse de forma inminente e inmediata es la prostitución. La autora nos dice y nos insta de forma insistente que debe lucharse contra ella. La prostitución es como un árbol y las raíces son la economía.

La mujer está en una posición de vulnerabilidad económica. Además, en cuanto a educación, la mujer, dice Alexandra Kollontai, la mujer ha sido enseñada a esperar favores materiales de un hombre a cambio de favores sexuales (dentro o fuera del matrimonio). De este modo abordando y atacando las raíces, el capitalismo, podremos luchar contra la prostitución.

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