Anotaciones del futuro (I). La Venezuela comunal frente al EEUU moribundo

El lobby comunicacional, para justificar un ataque contra Venezuela por parte del imperialismo que domina al gobierno de Trump, no logra conmover al senado norteamericano. Lleno de munición, el tren de noticias falsas y satanización a la Revolución Bolivariana disfraza las intenciones del Pentágono de asegurar la energía antes del colapso económico que creo, es terminal para el proyecto de globalización del capitalismo en el mundo.

Un Estados Unidos reduccionista, fronterizo y rural adopta las medidas necesarias para que algún porcentaje de la población viva. Todos sabemos quienes forman parte de ese porcentaje.

Convenientemente para los poderes fácticos el coronavirus se come a las metrópolis. La tendencia al primitivismo reaccionario, conservador y avaricioso con que Estados Unidos pudo desarrollarse hasta hoy.

Pero negocios son negocios y esta ficción verde del “Green New Deal” se estrella con la desolación que producen sus técnicas de aseguramiento de reservas energéticas.

Bloqueo económico, persecución con organismos del servicio secreto a empresas que comercien con nosotros. Sabotaje interno a los servicios públicos. Sabotaje a la economía mediante la hiperinflación en el mercado local. Corrupción. Desabastecimiento programado. Destrucción de la moneda local. Dolarizacion impuesta. Ausencia de repuestos. Acusaciones de vinculaciones con el Narcotráfico. Acusaciones de vinculaciones con la guerrilla colombiana y el Hezbolá. Acusaciones de violaciones a derechos humanos.

Con doce bases militares estadounidenses al lado, y como vecino a la mayor granja de droga del mundo para el mayor mercado de droga del mundo. Como vecino adicional, con lacito en la cabeza un cínico fascista homofóbico, misógino, capitalista salvaje y arcángel de what’s up.

Ya estamos nivel 10: la foto de nuestros funcionarios, compatriotas y líderes de la Revolución en las cartas de poker de “los más buscados“. Esas cartas que repartían en los barrios de Irak antes de masacrar al gobierno de Sadam. Al tren ejecutivo de Gadaffi, en Trípoli. A los líderes del Movimiento, en Honduras. A los y las valientes de Colombia. Todo el mundo sabe que es mentira, pero tienen curiosidad de nuestra respuesta. Intuyen que el resultado debe ser definitivo y todos albergan la esperanza secreta de la caída del gigante, pero se han rendido ante la fuerza. Han sido derrotados. Han perdido el alma, perdón pero no sé como decirlo más claro.

Sería sencillo para cualquiera que viviera en el extranjero suponer que una República Bananera, con una dictadura comunista y narcotraficante, soportara un ataque “task force” de los mercenarios favoritos de Trump, su tropa élite. Los ciudadanos libertarios saldrían a la calle, organizados y adiestrados por estos “Comandantes Mercenarios” que lógicamente, llevarían el mando de toda la Fuerza Armada Bolivariana, la Marina, la Aviación. Mandarían a los cuatro millones de milicianos, a los movimientos sociales.

La alta tecnología se alimenta de datos, pero cuando la pones a interpretar la realidad es fascista. Es binaria. Sí o no. Y en su naturaleza encuentra su propia contradicción y se alimenta de ella, dudando de su propia existencia. Pero eso no es peo de nosotros. Nosotros estamos en el medio de la muerte. Fuimos más allá de las ausencias en los enfoques y la recopilación de datos del neoliberalismo, y nos atrevimos a aplicar las medidas Bolivarianas de estado, revolucionarias.

Hemos transformado a los y las venezolanas, para siempre. Y ellos lo saben, donde estén. Sabrán que con todos nuestros errores, hay casi cuatro millones de viviendas construidas para los venezolanos. Gratuitas. Saben que los servicios públicos son casi gratuitos, como el de Internet. Y el telefónico. Y el metro.

Pudimos con centros de salud integrales gratuitos, medicamentos y cargas de comida a domicilio, subsidiados por el Estado. Pudimos brindar educación y nuestro nivel ya no puede seguir ocultándose. Porque el atrevimiento nos hizo más fuertes y más claros. El castigo al atrevimiento del amo del mundo, el latifundista de la granja de droga vecina, que quiere nuestros recursos y los quiere ahora, en el preámbulo de la tercera guerra mundial. Nos atrevimos a las alianzas.

Las comunas no son una quimera, ni un proyecto distópico. Tampoco son el minotauro. Se trata de “soltar” el poder para algunos y “manejar para pasar” el poder al otro. No lo puedes retener, tienes que pasarlo. Esa condición de efímero es el tormento, el quiebre de cualquier análisis sociológico que en su medida justa debe concluir lo mismo que vamos a decir aqui: la ruta de la comuna, sus ascensos y sus desvarios se deben en gran medida a la comunicación, a la formación, a la empiria de sus integrantes. Las emociones, los sentimientos. Los lazos. Las comunas manejan sus códigos de conducta, y su interpretación no puede ser calibrada desde la eficiencia neoliberal a deshumanizar la información.

A veces son liderazgos locales, a veces son un grupo de soñadores. A veces son colectivos funcionales y activos, a veces puntos de apoyo a los que menos tienen. Son ellos y ellas los que vendrán después del ataque. Ya están aquí, sin vislumbrar un futuro sin electricidad y sin gasolina como acaba de ocurrir en mi casa. Mientras escribo, se va la luz. Literalmente.

Sé que no me van a creer, pero le pueden preguntar a Geraldine. No importa, pues el futuro se asoma en la inmediatez de la denuncia de los medios rebeldes, pero dependes de tu pila telefónica. Cuando se acabe eso, vamos a tener que juntarnos. No hay alta tecnología que nos mida de allí en adelante, y siempre hay que pensar en tercera persona. Vamos a estar precisados, cada uno en su justa dimensión. Los amos de la tecnología, van a usarla para dominar.

Esro nos lleva a un doble desafío: mantener la estabilidad de la comunicación popular actual y construir las bases materiales para la expansión 5G, para los que pueden permitírselo. Y para los que no, están confinados y sometidos por una pandemia que los obliga a la distancia. O sea, depinga la tecnología que permita la Comunicación y la Libre expresión, el intercambio de conocimiento y entretenimiento. Que permita la Instrumentalizacion de procesos remotos. Pero depinga también para las condiciones materiales del terreno, que en Venezuela son adversas y apocalípticas. El caos del bloqueo sobre Venezuela tiene a América Latina conmocionada.

A las comunas les queda poco tiempo para encontrarse y enfrentar la realidad: están obligadas a la producción de alimentos. Están obligadas a alimentar a la comunidad de manera gratuita, periódica. A establecer un sistema productivo verdaderamente sustentable, en armonía con la naturaleza. Deben comprender que la producción de alimentos tiene que dejar de estar determinada por la lógica del mercado capitalista; es decir, aboliendo la esencia mercantil de los alimentos e instituyéndolos como un bien social. Por tanto se tiene que colectivizar: lo cual deriva en un nuevo modelo de propiedad productiva comunal.

Este modelo de propiedad comunal debe interpretarse como el resultado final de un proceso de investigación y diagnóstico, dentro de los habituales mecanismos de la planificación socialista. Y su implementación depende en gran medida del alcance, y la potencia del contexto productivo. Por tanto si el alcance es una variable definida y fundamental nos enfrentamos a escenarios posibles. Urbanismos. Azoteas. Estacionamientos. Patios productivos, márgenes de la Ciudad.

Lo que queda claro es la condición agro ecológica, respetuosa del ambiente. Las unidades productivas comunales son el ejemplo de la invención, la humanidad y la alegría.

Mientras tanto el enemigo se abalanza sobre Venezuela, en buques que disparan muertes lejanas.

Transmitiendo en vivo desde la Piedra Roja. La historia viva.

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Orlando Romero Harrington es autor de numerosos textos sobre comunicación y política. Es artista plástico, diseñador gráfico, documentalista, director creativo, bloguero, profesor y un eterno militante de las causas libertarias.

Actualmente es Presidente del Laboratorio de Comunicación Zorba, Asesor de Imagen institucional y Campañas políticas en Venezuela.

Orlando Romero Harrington

Orlando Romero Harrington es autor de numerosos textos sobre comunicación y política. Es artista plástico, diseñador gráfico, documentalista, director creativo, bloguero, profesor y un eterno militante de las causas libertarias. Actualmente es Presidente del Laboratorio de Comunicación Zorba, Asesor de Imagen institucional y Campañas políticas en Venezuela.

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