Bolivia evidencia el error de considerar a la derecha respetuosa con la democracia

La oligarquía tiene los medios de comunicación que imponen una realidad paralela cuándo quieren los dueños de ese aparato mediático, exactamente cómo quieren y con el relato que más les convenga.

Alcanzar el poder político, que no el económico, para ejercerlo según preceptos de izquierda, afectando los privilegios de quienes tienen el poder económico y mediático, esperando que éstos lo respeten mientras ven cómo pasan de ser asquerosamente ricos a simplemente muy ricos, solo para que los «sucios» pobres puedan ir al colegio y quizás hasta de vacaciones al mismo lugar que ellos, pensando que los banqueros y empresarios van a respetar la democracia, es de una ingenuidad alarmante.

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Nunca en la historia, ningún revolucionario que haya llegado al poder ha tenido la oportunidad de desarrollar su proyecto sin colosales injerencias extranjeras que lo hayan afectado de diferentes maneras, desde bloqueos externos e internos para afectar su economía (Fidel Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel), hasta golpes de estado (Patrice Lumumba, Manuel Zelaya, Thomas Sankara, Salvador Allende, Frente Popular en España).

Evo Morales había ganado demasiadas veces en el juego democrático, pensado por la oligarquía para ganar siempre. Lo que sucede es que en Bolivia, el presidente indígena había gobernado teniendo en cuenta los intereses de la mayoría social, que no ha podido ser influenciada por la contaminación mediática que casi siempre consigue llevar al poder a un representante del poder económico.

Y la paciencia se ha agotado, lo que ha motivado una manipulación mediática superior a la acostumbrada. La derecha, con el apoyo de EEUU mediante su herramienta diplomática Organización de Estados Americanos, sembró una duda sobre el proceso electoral por una demora de pocas horas sobre la transmisión de las actas desde las zonas más inaccesibles del país, lo cual no afectó a la tendencia marcada, simplemente la asentó.

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En base a ello, se ha desarrollado una agenda golpista de violencia que ha supuesto pasos atrás por parte de Evo Morales, efectuados para evitar un baño de sangre que se sigue produciendo. Esto sucede por la rabia acumulada de la oligarquía desde 2006, por no haber sido capaces de desalojar del poder a su enemigo de clase, ahora se toman la revancha, como la derecha siempre ha hecho tras recuperar el poder, como una manera de asegurarse el poder mediante el miedo.

En un primer momento pidieron una auditoría, Evo Morales lo aceptó, pero ya no era suficiente para el campo conservador, que expresó a renglón seguido que ya no querían auditoría, sino repetición electoral sin aportar pruebas del fraude que servía como justificación a esa nueva jornada electoral. El presidente lo aceptó, pero tampoco servía ya.

Ahora, con violencia expresada en secuestro de periodistas que fueron atados y apaleados, mediante la persecución de afectos al gobierno de Morales, propinando brutales palizas a campesinas e indígenas, quemando viviendas de dirigentes del oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS), e incluso saqueando la casa de Evo Morales, se pedía la renuncia.

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El líder de la izquierda boliviana aceptó, y tampoco ha servido para frenar el revanchismo de los golpistas, que siguen ejerciendo la violencia de manera desmedida ante la pasividad de las fuerzas públicas de seguridad del Estado. La siguiente petición de la oligarquía es que Evo Morales se entregue para que vaya a la cárcel por haber cometido el peor de los delitos: convertir sus privilegios en derechos para todos los bolivianos.

En el sentido de fortificar la democracia frente a ataques de la oligarquía, Venezuela sigue siendo un ejemplo para todos aquellas fuerzas políticas que tengan la determinación de gobernar de espaldas a los intereses del poder político. La conformación de las milicias populares, es decir, de otorgar armas al pueblo solo en momentos de crisis como la que vive Bolivia, es como se está comprobando un freno, no a las pretensiones golpistas, sino a su aplicación.

Soy el director de ElEstado.Net.

He escrito varios libros:

- Socialismo en Sudamérica (Editorial El Perro y la Rana, 2010).
- Honduras: el sueño liberador convertido en pesadillas opresora (2009).
- El libro negro del bipartidismo (Editorial Mandala, 2018).

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Gonzalo Sánchez

Soy el director de ElEstado.Net. He escrito varios libros: - Socialismo en Sudamérica (Editorial El Perro y la Rana, 2010). - Honduras: el sueño liberador convertido en pesadillas opresora (2009). - El libro negro del bipartidismo (Editorial Mandala, 2018). Gerard Ticó Guiu, siempre en el recuerdo. Descansa En Paz hermano. ¡Muchas gracias por leer ElEstado.Net!

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