COVID-19: Gobierno de Honduras desestima financiar al sector salud

Unos días atrás Juan Orlando Hernández, mandatario de Honduras, afirmó que el país sigue experimentando un crecimiento económico a pesar del COVID-19. Recomienda a los hondureños de “buen corazón” que donen insumos a hospitales para enfrentar la pandemia, porque el gobierno no tiene dinero par invertir en salud.

Después de recibir el alta médica por COVID-19, el líder del ejecutivo Hernández volvió a negar su responsabilidad en la atención de la crisis, trasfiriendo la culpa de los contagios a los mismos ciudadanos, los cuales no encuentran tratamiento ni cupo en los centros hospitalarios desbordados por los efectos de la pandemia.

Sin embargo el gobierno Hernández sí cuenta con los recursos económicos suficientes para otros gastos. Durante su gestión Honduras, sin estar inmersa en guerra o conflicto armada con ningún país o facción disidente, es el Estado que más invierte en armas dentro de la región.

Asimismo, Honduras es la nación que más cantidad de fondos asignó para el combate a la pandemia. Sin embargo, en una serie de escándalos de corrupción, dichos fondos han ido a parar a los bolsillos de funcionarios públicos, mientras que en los hospitales no hay ni mascarillas para el personal médico y de apoyo.

Según cifras suministradas por trabajadores del sector de salud, estiman que alrededor de unas doscientas personas, entre médicos, enfermeras y técnicos en salud han muerto en Honduras durante la pandemia. En este sentido, sin tomar en cuenta las muertes, el gobierno continúa con la agenda neoliberal de precarizar los servicios como la salud.

Si bien algunos sectores de la economía están sufriendo el impacto de la cuarentena. Rubros fundamentales de la economía hondureña como las remesas, los combustibles, las telecomunicaciones y la energía, continúan generando ingresos por concepto de impuestos al Estado.

Los compromisos que el gobierno promueve como razones para recortar fondos a la salud por medio del Fondo Monetario Internacional, y con otros organismos de financiación, son originados por el descontrol en el gasto y la corrupción.

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