Donald Trump, ahogado en su propio ego

Nunca. Ni ayer, ni hoy, ni mañana desearé el mal a nadie, por convicción lo aseguro, y qué decir de cualquier pueblo de este Mundo a los que desearé siempre su desarrollo y progreso, respetando su independencia y autodeterminación.

Sin embargo veo como el Presidente Donald Trump arrastra a su país a un callejón sin salida. Su administración agrede a Cuba, Nicaragua, Venezuela, sanciona a Honduras, Guatemala y El Salvador en todos estos últimos meses por hechos propios de cada nación, en las que se entromete con un fin político en vísperas de la campaña electoral en EEUU, pero también por la natural injerencia que no nos ayuda, hay que decirlo: nos hace daño. Lo mismo pretende contra otros pueblos y los ejemplos son reales como contra Corea del Norte, China e India, entre otros.

En mi modesta visión la situación actual provocada por el señor Donald Trump acelera la caída del gran poder del imperio que representa, pero también se lleva de encuentro al pueblo norteamericano. Y es que a la corporatocracia global eso no le importa.

Al parecer al presidente estadounidense y a su imperio solo le interesan «acuerdos obedientes» y no mutuos, de esos que se basan en el respeto, la libertad, autodeterminación, la independencia plena, la igualdad y fraternidad. Estamos frente a una fiera herida y en agonía, en ese escenario será capaz de cualquier cosa. Todos los pueblos merecemos algo mejor, incluída la patria de Lincoln.

Mientras esa lógica no cambie, preparémonos para ver el desenlace que nos espera: Ver al señor Donald Trump ahogado en su propio ego.

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