El inicio de la extinción

La raza humana está pendiente de las noticias, declaraciones, e información oficial de sus respectivos gobiernos a fin de conocer el número de contagiados, y de muertes ocurridas durante el tiempo que lleva la pandemia, amenazando la raza humana con una posible extinción.

El Apocalipsis, Armagedón, o fin del mundo está tocando las puertas de esta generación. La raza humana se ha apartado de su “verdadera naturaleza”.

No solo lo digo atendiendo las connotaciones religiosas, filosóficas o científicas, pues parece ser que la actual realidad está superando todos los conceptos y definiciones que al respecto el hombre pueda haber ensayado aprender y tener hasta ahora como verdades irrefutables.

Respecto de los afectos, el dinero, el poder, la autonomía, los derechos, las tradiciones y la cultura individualizadas y no globalizadas, de cada tribu, pueblo o nación, a las que se le impuesto obligadamente y sin derecho a reclamo una única visión desde el imperio

¿Será que estamos recibiendo un castigo? ¿Es acaso el karma? ¿Nos merecemos esta suerte? No conozco las respuestas pero sé que hay algo que nos rige y no es el dinero. Lo único cierto ahora, hoy, es que la raza humana está siendo atacada por un enemigo común un virus, es decir ni siquiera es otra forma de vida, pero sí es un agente de muerte.

¿Por qué? Es la pregunta que todos nos hacemos. El ser humano que ha llegado a explorar otros mundos de nuestro sistema solar, incluso llegó hasta la luna según dicen algunos, se encuentra hoy en este camino sin salida aparente.

Muchos han planteado tremendas respuestas, incluimos algunas: 1) Es un virus creado en laboratorio para la guerra biológica. 2) Es la respuesta China a las amenazas de EEUU. 3) Es la respuesta de EEUU ante la amenaza China. 4) Es la prueba demostrativa que la III Guera mundial no será con ojivas nucleares sino con ataques biólogicos.

Y así, cada uno y cada cuál va tejiendo como araña su propia red de conjeturas, pero ninguna tiene claro que la raza humana está en peligro de extinción.

Todos coinciden en afirmar que después de esto (¿habrá un después?) habrá una nueva concepción de “lo normal”. Todos creen que la vida va a cambiar, pero nadie está pensando en que la vida va a empeorar, o se va a acabar, todos están anhelando volver a sus trabajos, volver a sus amigos, volver a la calle (una argentina en España termina sus escritos diciendo: “… un día menos para poder salir a la calle“.)

Una sola cosa queda claro en todo el mundo: la pandemia, venga de donde haya venido, ha sido la forma de desnudar a los gobiernos del mundo, que no están en control de nada, y que es el afán del dinero el que ejerce el control sobre todos.

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Los “dueños” del capital en primer lugar, luego sus títeres los políticos, la prensa, los empresaurios y comerciantes. ¿Cómo así ningún gobierno ha estado preparado para hacer frente a un virus? Un virus que no llega ni a la categoría de bicho, esto es lo verdaderamente terrorífico, nos sentimos viviendo en la edad media atacados por la viruela o la peste negra; ¿y la nanotecnología, la medicina tradicional y la alternativa?

Las farmacéuticas, verdaderas máquinas de fabricar dinero, no han servido nada más que para eso, para hacer dinero; nunca les ha importado la salud de la gente, sino el punto de la curva del valor de sus acciones.

Nada ha servido para detener la cabalgata de la muerte de oriente a occidente y de norte a sur, no ha importado cuánto dinero tengas o cuanta prestancia, si eres judío, asiático, anglosajón, negro, ibérico, itálico, árabe o americano todos han muerto a montones.

Y los que menos, porque han tenido uno que otro iluminado por la llama de la solidaridad y han sabido priorizar al ser humano sobre el capital; los que no, son los que verdaderamente han quedado para ser recogidos en barriles, por los abromiqueros de la historia.

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Así vemos como en Ecuador, donde las circunstancias han sido manipuladas por los “poderosos” banqueros, empresaurios y prensa que mantienen en el Gobierno al Peor Presidente de toda la historia del país, que incluso ha servido como ejemplo internacional para no hacer lo que se ha hecho.

Reducir los recursos al ministerio de salud y despedir médicos, rechazar la ayuda humanitaria de Cuba con medicinas y personal, pagar a tenedores de deuda de Wall Street, viabilizar los despidos masivos de trabajadores privados y públicos sin pago de indemnización, esconder las cifras de contagiados y de muertos, no realizar las pruebas para verificar los contagios, dejar morir a la gente en sus casas y no recoger los cadáveres.

Y lo que es peor, recogerlos y confundirlos y tenerlos en contenedores hasta su despomposición para luego, sin identificación alguna, tirarlos en fosas comunes que nadie sabe donde están, porque las autoridades niegan su existencia, pero todos ven circular por calles y carreteras los “contenedores de la muerte” dizque “morgues móviles” sin destino establecido.

Un vicepresidente ilegítimo, actualmente “distanciado” del presidente y en plena campaña electoral que no atina a coordinar nada más que “recorridos” con fOtto incluida por barrios marginales, entregando bolsas de alimentos para un día de comida de una familia de cuatro miembros, y sabemos que las familias pobres de dinero, son en cambio ricas en hijos.

Se ha apartado la raza humana de su verdadera contextuaización dentro del universo, es decir, amarse los unos a los otros, reproducirse, ser solidarios, cuidar el planeta, ser amigos de la naturaleza, cazar, recolectar, sembrar y pescar para comer, intercambiar productos de un sitio a otro (trueque) sin más valor que la apreciación de que todos tengamos acceso a lo que se produce en distintas latitudes.

¿Qué sería un rico sin dinero? ¿Qué sería un famoso sin redes sociales, fotos o TV? ¿Que sería de un empresario sin sus trabajadores? ¿Que sería de un político sin un pueblo contento y agradecido?

Esta ha sido la prueba. Egipto fue castigado con siete plagas según se describe en la Biblia y en los anales de la historia de ese gran Imperio.

Ecuador ha superado a Egipto hasta en eso, pues ha bastado una sola plaga: Lenín Moreno y sus mediocres funcionarios, para destruir no solo el Estado, sino la Nación y la ciudadanía.

El COVID-19 parece ser el inicio de la extinción de la raza humana, al menos en Ecuador, cuya marca solía ser “Ecuador Ama la Vida” convertida hoy por Lenín Moreno (El cambialogos), en una suerte bizarra de “Ecuador, País donde Reina la muerte”.

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