La Modelo: de símbolo de la represión a objeto de la lucha vecinal

El Centro Penitenciario de Hombres de Barcelona, popularmente conocido como “la Modelo”, comenzó a construirse en 1887 y se inauguró en 1904. En aquellos momentos, la prisión se encontraba en las afueras de la ciudad, pero el crecimiento urbanístico acabó por engullir el edificio en pleno núcleo urbano.

Se la denominó como “Modelo”, porque debía servir como Modelo para la reforma del sistema penitenciario de la época. En el momento de su clausura, la prisión ocupaba dos islas de casas del barrio de la Esquerra de l’Eixample de Barcelona.

La prisión fue diseñada por Salvador Viñals y Josep Domènech Estapà, con una estructura panóptica, inspirada en las tesis del jurista y filósofo Jeremy Bentham. En el sistema panóptico, la vigilancia se convertía en una autovigilancia, porque no hay dónde esconderse: la “dictadura de la mirada” controla todo el espacio público y privado. Desde su creación, el proyecto reformista que implicaba la Modelo fue inviable, a causa del duro régimen disciplinario. Por eso, desde el principio se produjeron numerosos motines.

La Modelo. Misa en la galería de presos

El edificio original se dividía en diferentes subconjuntos de edificios, separados en dos ámbitos: el recinto cerrado dentro de la prisión, que contenía las celdas y el resto de espacio para los presos; y los espacios que se podrían considerar fuera de la prisión, porque contenía los espacios para el personal administrativo. Los dos ámbitos estaban separados por el camino de ronda, protegido por un doble muro que rodeaba completamente el recinto cerrado.

El espacio panóptico, el edificio central de la prisión, estaba formado por un cuerpo poligonal en triple espacio y cubierto por una cúpula, del que nacían radicalmente seis galerías de planta baja y dos pisos, que alojaban un total de 600 celdas. El edificio de talleres fue destinado, originalmente, a un correccional y, durante un período, funcionó como prisión de mujeres. En los últimos años fue destinado a talleres. El edificio administrativo era de gran importancia histórica, porque era la puerta de entrada y salida de presos, y el punto en el que se reunían los familiares que iban a visitar a los presos. Otros edificios eran los de logística y servicio, y algunos anexos que se fueron añadiendo con el paso del tiempo. También se añadieron algunos patios y otros espacios libres.

La Modelo fue la cárcel en la que fueron internadas las personas que participaron en las revueltas y acciones diversas del siglo XX para reclamar mejoras sociales y reformas de las estructuras políticas, sociales y económicas. Además, entre 1939 y 1977 se llevaron a cabo hasta 24 ejecuciones.

Durante la Guerra Civil y el franquismo, la prisión alojó a muchos prisioneros políticos y sindicales, contrarios al régimen franquista. La represión provocó que se cuadruplicase la capacidad de internos. Junto al Castillo de Montjuïc, la prisión se convirtió en el símbolo de la opresión franquista en Catalunya. Durante un largo período, la Modelo fue el paso previo hacia el Camp de la Bota, donde eran ejecutados los presos.

Las condiciones de los reclusos eran inhumanas, sobre todo por el exceso de población y la mala alimentación. A pesar de todo, en el centro hubo una resistencia organizada por parte de la CNT y la FAI, que disponía de delegados en cada galería. Eso permitía mantener un sistema de ayuda a los presos más necesitados. También circulaba prensa clandestina y propaganda ilegal comunista, anarquista y catalanista, editada por los mismos reclusos. Muchos prisioneros políticos pusieron en marcha otras formas de protestas: se negaban a la “reeducación” religiosa, a entonar el himno nacional con el brazo alzado, etc., arriesgándose a sufrir las represalias.

La promesa de clausurar la Modelo se remonta a 1976. La prisión cerró definitivamente sus puertas en 2017. Los reclusos que quedaban, poco más de 900, fueron trasladados a diferentes centros penitenciarios.

De símbolo de represión a objeto de la lucha vecinal

Destinar una parte del edificio de la antigua prisión Modelo de Barcelona a una función memorial ha sido una reclamación antigua de las entidades sociales y agrupaciones vinculadas al conocimiento de la historia, la transmisión de la memoria popular y la defensa de los derechos humanos, pero también de personas vinculadas al mundo académico. Para abordar el uso de ese espacio es necesario desarrollar un debate de consenso con las principales entidades implicadas, que establezca las bases de un amplio proceso participativo.

Durante décadas han sido muchas las iniciativas reivindicativas y los acuerdos entre las administraciones que, sistemáticamente, se fueron incumpliendo. Las iniciativas se han centrado en tres dinámicas reivindicativas: la necesidad de una gran zona verde para la ciudad, la construcción de equipamientos y servicios diversos, y la recuperación de la memoria de lo que significó la prisión Modelo.

En 2015 se derrocaron los edificios situados en la esquina de las calles Rosselló y Entença, y se construyó una plaza. En ese período se abrió también un proceso participativo para decidir los usos futuros del espacio y los edificios, y para la instalación de equipamientos públicos. Se trataba de establecer prioridades y equilibrios entre espacio público, equipamientos y preservación del patrimonio y la memoria. Es necesario que el proyecto de regeneración mire hacia el futuro, pero sin olvidar la importancia histórica de la memoria y el simbolismo de ese espacio.

Desde 2016, la movilización vecinal Fem nostre l’espai de la Model comenzó a luchar por abrir un proceso participativo para decidir los usos futuros del complejo de edificios.

La imagen de la Modelo ha pervivido en la memoria de la ciudad y de la ciudadanía. Por eso es tan importante establecer un centro de documentación e investigación, de análisis y difusión de la historia de los movimientos que han formado la memoria democrática de Catalunya y de Barcelona.

Por eso, el proyecto de futuro de la Modelo destina una parte del edificio de la antigua prisión a esta función memorial. Esta ha sido una antigua reclamación de entidades y asociaciones memorialistas, vinculadas al conocimiento de la historia y la transmisión de la memoria popular. Pero también de personas vinculadas al ámbito académico y universitario. Recogiendo algunas de las ideas de estas asociaciones, el nombre del espacio memorial será “La Modelo Espai Memorial”.

La reconversión de un centro penitenciario o de detención en un espacio memorial activo, de conocimiento y difusión, tiene ya referentes importantes en Europa (los antiguos campos de concentración nazis), América (ESMA, Villa Grimaldi), etc. El proyecto de convertir el espacio de la antigua prisión Modelo en un centro de interpretación de la represión y los movimientos sociales, se inscribe en esta tendencia internacional. Se trata de crear un centro en el que se programen exposiciones, seminarios, cursos, conferencias y otras actividades culturales, y se active el proceso de investigación.

Foto: Canaan CC-BY-SA-4.0

Además de la dimensión memorial, hay que tener en cuenta la dimensión patrimonial del proyecto. La estructura panóptica del edificio hace de la Modelo un espacio de gran singularidad e interés patrimonial. Proteger el patrimonio no significa sólo preservarlo, sino también valorarlo adecuadamente. Por eso, la transformación de la Modelo debe preservar ese valor patrimonial y destacar la singularidad del edificio, asumiendo un equilibrio entre el programa de usos y el mantenimiento de las características del mismo edificio, ya que su organización física explica y está vinculado a un período histórico.

Desde el punto de vista memorial y patrimonial, es necesario un análisis documental del patrimonio arquitectónico, para la definición de la estrategia de conservación del conjunto; es necesario un inventario de los bienes y objetos susceptibles de ser conservados; debe iniciarse el proyecto del espacio de memoria, que integre un espacio permanente de exposiciones temporales, abierto a la ciudad y convertirse en un centro de interpretación y documentación.

La Modelo se convertirá en un espacio de dinamización social y cultural, a disposición de las entidades, que debe iniciar su programación y actividad memorial cuanto antes.

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Barcelona. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea, especializado en nazismo. Intento mantener viva la memoria de los que desaparecieron.
Redactor de El Estado.

Miquel de Toro

Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Barcelona. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea, especializado en nazismo. Intento mantener viva la memoria de los que desaparecieron. Redactor de El Estado.

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