Manifiesto de los Centros del Pueblo

El andalucismo es del pueblo. No tiene lazos con la burguesía. El nacionalismo andaluz siempre será de izquierdas. Pero carece de las herramientas que las burguesas otorgan a otros nacionalismos. ¿Cómo puede constituirse y crecer? La respuesta es Los Centros del Pueblo.

Situación y bases del nacionalismo andaluz

“Hay que aprovechar esos períodos libres para reencontrar el río de la genialidad, fuerzas sociales culturales, para hacer del hombre andaluz, hombre de luz, como lo fue antaño, cuando fue capaz de crear un foco cultural como Tartessos e inundó el mundo occidental con la sabiduría de Al Andalus”. Blas Infante

El andalucismo es un movimiento nacionalista que carece de fuerza burguesa. Al contrario que en otras naciones ibéricas, este nacionalismo nace del pueblo llano y sólo en él se sustenta. Es una de sus señas de identidad características, y aunque ello hace que este movimiento carezca del empuje que sólo el dinero puede otorgar, no es menos cierto que Andalucía no tiene que estar autoanalizándose con tanta frecuencia para asegurarse de que su movimiento no está siendo tergiversado para responder a los intereses del capital.

Cuando el Partido Socialista de Andalucía (no confundir nunca con el PSOE-A) selló su sentencia tras un fallo estratégico y desconocimientos legales en 1977, el PSOE ocupó su lugar junto con el Partido Andalucista. Por supuesto que el primero no es socialista, menos aún andalucista. El segundo tenía algunos políticos andalucistas, pero precisamente cayó porque el andalucismo no casa con políticas de derechas o centro: Siendo algo que nace del pueblo, solo una clara actitud de socialismo es acatada por el mismo como seña de identidad.

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Los Centros del Pueblo

Sello del Centro Regionalista Andaluz de Sevilla, encontrado en Dar al-Farah

Hemos de remontarnos mucho más atrás, hasta 1916. El 22 de octubre fundó Blas Infante Pérez junto con Rafael Ochoa, Francisco Chico Ganga, Antonio Ariza Camacho y Luís Bejarano Salazar y otros, el primer Centro del Pueblo, en el número 2 de la calle Azofaifo de Sevilla. De allí nacerían iniciativas como la revista Andalucía, y multitud de actos culturales y políticos. Blas Infante presidió la Junta Directiva de este centro desde su fundación hasta mayo de 1919, y fue nombrado Presidente Honorífico hasta 1922.

Los Centros del Pueblo eran la expresión y centro del andalucismo, lugar de reunión, de intercambio y de cultura, organizaron bibliotecas, congresos, publicaciones, exposiciones, excursiones… y se daban clases gratuitas de idiomas, economía, historia y otras materias al pueblo trabajador. Eran centros no solo culturales, sino también sociales y políticos en su andalucismo. Se mostraba lo que los sucesivos gobiernos centralistas querían tapar. Se extendieron por toda Andalucía, y mucho más aún: Madrid, Barcelona, La Habana, Nueva York, Buenos Aires, Rosario

Algunos de sus principios eran:

  • El uso de la autogestión para su desarrollo
  • Fomento de la cultura popular andaluza y la formación de las clases trabajadoras
  • Recuperación de la soberanía andaluza y reconocimiento del papel del País Andaluz.
  • Lucha popular de la clase obrera para obtener la emancipación social, política y cultural
  • Acción cultural libre e independiente de los organismos del estado

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Fue gracias a su impulso que en 1918 se celebra la Asamblea de Ronda, que dieron forma al andalucismo como se conoce a día de hoy. Las actuales banderas y escudo salieron del seno de estas asambleas donde se reunía el andalucismo de los Centros del Pueblo, así como la recuperación de la Constitución de Antequera de 1883, la carta magna andaluza. Una nueva forma de ciudadanía, un nuevo concepto de pueblo para el siglo en que Europa iba avanzando.

Así era la manera del pueblo de organizarse y formarse, de dar a conocer su cultura, de poner delante lo social ante un estado que le ignora. Se acordaron las competencias que necesitaba Andalucía para devolverle a su lugar, su gente para salir de la asfixia. La lucha ha de comenzar por la cultura del pueblo, de cada barrio. Su objetivo era dar a luz a hombres y mujeres nuevos y libres, un objetivo cumplido, aunque se truncara antes de tiempo.

Por este motivo Primo de Rivera los prohibió y cerraron, pero volvieron a la carga en los años 30, hasta que Blas Infante es asesinado por el franquismo, la misma suerte que corrieron otros andalucistas insignes, los que no pudieron escapar.

Manifiesto de los Centros del Pueblo

El 5 de abril de 1916 se presenta el manifiesto de los Centros del Pueblo. Si bien denota el triste aire patriarcal típico de la época, se aprecia cuán alejados estaban de los Centros del Pueblo de finales del siglo XX, así como ciertos paralelismos con los Centros del Pueblo Andaluz del siglo XXI.

…unir las ciudades y las provincias andaluzas, fomentando el espíritu nacional. Como unidad constituida por todas ellas se destaca Andalucía enfrente de las demás regiones. Desde los tiempos primitivos, no obstante las disgregaciones artificiales interiores, siempre se ha reconocido la unidad de Andalucía, resultado de haber habido siempre en su territorio un pueblo de carácter, personalidad o ingenio distinto de los demás de España, lo suficientemente distintos para producir una diferenciación regional. (…) En suma: nos proponemos crear un pueblo culto, viril, consciente y libre, capaz de sentir y de amar y de defender el ideal”.

Actualidad de los Centros del Pueblo

Ya tras la muerte del dictador, con el Partido Andalucista vuelven a abrir algunas sedes de Centros del Pueblo, pero no se las puede considerar auténticos núcleos de la cultura y lo social, sino como locales del mismo partido. La no continuidad de los Centros de Pueblo originales con estos otros se justifica con la finalidad de los primeros según recoge la revista Andalucía en su número de febrero de 1917: “una organización contrapuesta a la actual de los partidos caciquiles organizados en jefaturas y clientelas”.

No será hasta el año 2002 cuando se recupera el auténtico espíritu de los Centros del Pueblo, con “Er Llano” de Málaga, reinaugurado en 2012 como Centro Andaluz del Pueblo Manuel José García Caparrós. En Granada abriría el Centro Andaluz del Pueblo Blas Infante hace ya 10 años. El Día Nacional de Andalucía (4 de diciembre) de 2014 aparece en Almería el Centro Andaluz del Pueblo Javier Verdejo, y por último en mayo de 2017 ve la luz el Centro Andaluz del Pueblo Félix Rivera de Huelva.

Dos de los Centros Andaluces del Pueblo del siglo XXI

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Los Centros Andaluces del Pueblo tienen por delante la ingente tarea de luchar por el sentimiento de orgullo de su patria, por quitarse de encima el pesado manto de la vergüenza con el que aún muchas andaluzas cargan y temen siquiera decir que lo son. Deben formar a su pueblo, acercar su propia cultura y crear una conciencia de clase y nación. Y todo, con la amenazante sombra de la extrema derecha. Porque, como dijo Blas Infante, el nacionalismo, antes que andaluz, es humano.

“Yo quiero trabajar por la Causa del espíritu en Andalucía porque en ella nací. Si en otra parte me encontrare, me esforzaría por esta Causa con igual fervor.” Blas Infante.

Consolat de Marinaleda en Sant Esteve de les Roures
redactor en ElEstado.net

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