Militarización de las calles: la crisis política y social que vive Chile

Chile está pasando por uno de los momentos más complejos, desde el llamado «retorno a la democracia» en 1990. El Jaguar de Latinoamérica, la economía que muchos analistas consideran la más estable de la región, se ha visto interrumpida por un Estado de Emergencia, y por la progresiva ineficiencia del Gobierno de derecha del presidente Sebastián Piñera, de dar una solución efectiva a la crisis política y social que vive el país desde mediados de mes.

El pasado 4 de octubre, a partir de una decisión gubernamental, se anunció el aumento de $30 pesos en el valor del pasaje del Metro de Santiago. Este incremento, suscitó una serie de protestas ciudadanas, iniciadas por grupos secundarios con un claro mensaje: evadir el pago del Metro de Santiago como medio de protesta frente a la medida anunciada por el ejecutivo.

Ante las constantes evasiones que se tomaron la semana del 14 al 18 de octubre, la incertidumbre a nivel nacional comenzó a aumentar. La sociedad civil tomó posiciones con respecto al tema y el caos estalló. Uno de los blancos de la destrucción, fue la quema de distintas estaciones del Metro de Santiago. Si bien, aún no se tiene certeza clara sobre cómo se iniciaron los incendios, las cifras oficiales establecen que son 20 las estaciones quemadas por completo y 41 con diversos daños. Chile vio arder parte de su progreso y ya no hubo vuelta atrás. La gente demostró su descontento y la reacción del Gobierno no se hizo esperar.

El día 19 de octubre, en una medida dictatorial, el Presidente Sebastián Piñera decretó Estado de Emergencia en las provincias de Santiago, Chacabuco y en la comunas de San Bernardo y Puente Alto. La democracia más estable de la región, comenzó a mostrar su cara más terrible y se visibilizó la represión con la presencia de los militares en las calles de la capital chilena. Esta situación vulneró una serie de derechos fundamentales de las personas, puesto que, se llevaron a cabo distintas medidas contra la población.

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Frente a lo sucedido en Santiago, en otras regiones del país se comenzó a prestar apoyo ciudadano, entendiendo que si bien esto comenzó con un alza en los pasajes del transporte subterráneo capitalino, es una situación que afecta a Chile en su totalidad. Por eso, el Gobierno decretó estado de emergencia en diversas zonas del país.

A modo general, es necesario precisar que la situación en Chile se ha ido agravando con el paso de los días. La ciudadanía ha comprendido que este episodio de la historia chilena, no tiene que ver netamente con el transporte público, sino con una serie de medidas tomadas por los gobiernos que han sido claves en la acumulación de un descontento generalizado.

Chile es un país que goza de una imagen internacional que en la interna se desdibuja totalmente. Se sigue manteniendo una Constitución política realizada durante la Dictadura de Augusto Pinochet en 1981, y producto del modelo económico neoliberal es que el país ha sido entregado y vendido a grandes grupos empresariales.

La presencia de los militares en las calles de las ciudades chilenas, ha significado un retroceso democrático gigantesco. La falta de diálogo y de voluntad política por solucionar la crisis que se vive desde a mediados de octubre, también se ha visto empañada por una serie de torturas y detenciones de ciudadanos y ciudadanos producto de la constante represión en las calles del país.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), a través de su página web creó un enlace para que la ciudadanía pueda denunciar distintas vulneraciones a los derechos humanos. El INDH estableció como cifra oficial que posterior a las seis protestas que se han realizado en el país, existe un total de 2.410 detenidos y detenidas, además de 18 muertes. A la fecha, se han presentado 55 acciones judiciales por parte de la institución. A esto se suma una serie de testimonios de torturas y abusos sexuales realizados en dependencias del Metro de Santiago y Comisarias a manos de efectivos de Carabineros y de las Fuerzas Armadas.

Además de las protestas en Santiago, en distintas ciudades del mundo se han organizado grupos de chilenos y chilenas que han salido a manifestarse a favor de la sociedad civil, demandando las diversas torturas y vulneraciones a los derechos humanos que se están llevando a cabo por el Estado. Sin duda, es una situación que no ha dejado indiferente a nadie y que es necesario que se siga visibilizando.

El llamado es claro, se pide la renuncia de Sebastián Piñera y una serie de reformas estructurales con motivo de mejorar las condiciones de vida de las ciudadanas y ciudadanos chilenos. Es necesario terminar con el tipo de medidas que se lleva años desarrollando, puesto que la sociedad ya se cansó. El mensaje apunta a que se retiren los militares de las calles, que se condenen a los culpables, que el ejecutivo asuma y que de una vez por todas, desde el poder legislativo existan leyes que promuevan en el bienestar de la población.

Chile, no está en guerra. Chile está siendo dominado por la presencia de las Fuerzas Armadas y la gente ya no tiene miedo y deseos que solo los ricos se beneficien a costa de toda la población.

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