El mundo contra el coronavirus

Los seres humanos estamos en alerta, los gobiernos progresistas preocupados en atender a la gente, y los otros preocupados más o menos en lo mismo con el ingrediente adicional de favorecer a la banca, y que a empresa privada no pierda sus inversiones y/o pueda aprovechar la situación como una oportunidad para hacer nuevos negocios.

En Ecuador, el país de la mitad del mundo pasa lo mismo, pero con las limitaciones propias de un país sin gobierno, lo que nos hace pelear una guerra sin una estrategia definida, pues el general del ejército ha desaparecido del campo de batalla y ha entregado el mando a sus lugartenientes, un pelotón de novicios que sin apuntar al objetivo específico, disparan a tontas y a locas sin tener un líder o una cabeza visible a quien seguir.

Así entonces uno que llegó a la vicepresidencia sin “saber leer ni escribir” como decimos por estas tierras, trata de imponer esa autoridad que él mismo sabe que no tiene, y nadie e hace caso, luego sale la rompida de los 25 y da unas disposiciones que según ella cree son las mejores, algunas en contradicción con las que ha dado el Ottro.

Ministros que no tienen nada que ver con el tema de salud y/o sanitario, como un advenedizo comerciante que por un abracadabra ha llegado a ocupar el ministerio del ambiente, que se permite increpar a los médicos epidemólogos del ministerio de salud.

Claro eso pasa porque la ministra de salud ha desaparecido del escenario, luego están la secretaria de riesgos que no atina una, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional que al parecer tampoco tiene autoridad, pues los alcaldes de cada ciudad plantean y ponen en práctica sus propios planes de contingencia, cierran entradas y salidas a sus ciudades.

Incluso hubo una en la ciudad de Guayaquil que ordenó invadir las pista de aterrizaje del aeródromo de Guayaquil, a fin que no aterricen dos aviones provenientes de Europa que venían en misión humanitaria solo con su tripulación, para llevar de vuelta ciudadanos europeos que habían quedado varados en Ecuador por efecto del cierre del tráfico internacional regular de pasajeros.

>>Cynthia Viteri avergüenza a Ecuador otra vez<<

Ya no podemos seguir en esta guerra sin sentido, necesitamos paz, nuestro planeta en estos días se está autoregulando gracias a las medidas de confinamiento en casa, de restricción de circulación vehicular y vuelos internacionales.

Hay mejores cielos, nuevos aires, se renuevan los mares, ríos, canales, lagos. Es como una primavera global en la que el planeta se renueva gracias a que su principal depredador “nosotros” estamos en receso.

Hasta el vuelo de las aves y el canto de los pájaros se renueva como en una fiesta de alegría, sigamos ese ejemplo y olvidándonos un instante las divisiones políticas, fronterizas, económicas, étnicas, y demás, seamos uno solo como fuimos desde el principio la raza humana, a la cual se le entregó el cuidado de este planeta, ahora cuando nos ha tocado cuidarnos a nosotros mismos ha sido el tiempo propicio para que el planeta que descuidamos se esté regenerando solo.

El Big Bang, la evolución, o la creación cualquiera de estas realidades que tú sigas, deben tener siempre en nuestros corazones una sola realidad, no nos hicimos a nosotros mismos y debemos responder, hoy respondemos con nuestra inactividad y confinamiento.

Algunos han respondido con sus vidas, otros con mejor suerte no hemos pagado el precio, pero estamos a la expectativa, pongámonos entonces de frente a esta realidad que nos toca vivir hoy y deseemos todos juntos que la paz vuelva a ser nuestro objetivo.

Y como sabemos que después de esta alarma mundial el mundo no será el mismo que fue hasta enero del 2020, preparémonos para ser más solidarios, menos engreídos y sobre todo seamos más humanos y cumplamos con la máxima más máxima del mundo mundial que es: Amarnos los unos a los otros.

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