Las necesidades de Chile: reforma estructural tras 29 años sin garantías sociales

Ya cumplidas dos semanas de protestas, el panorama que está viviendo Chile ha tomado distintos matices. La sociedad, a lo largo de todo el país, continúa movilizándose a diario, mostrando su descontento en las calles a través de manifestaciones y cacerolazos.

Si bien es un movimiento que comenzó en la capital, las regiones se han sumado a la muestra de descontento. Las demandas son transversales, no tienen que ver exclusivamente con reformas para la ciudad de Santiago, sino que Chile en su totalidad territorial, ha visto en estas manifestaciones como un punto de inflexión en la necesidad de generar cambios a nivel nacional.

Este estallido social, no solo se ha basado en manifestaciones en las calles de las diversas ciudades del país. Sino que se ha puesto hincapié en diversas exigencias a la clase política y al Gobierno de Sebastián Piñera.

El panorama general ha puesto en el tapete la necesidad de generar un paquete de reformas estructurales en los pilares fundamentales que sostienen la Nación: educación, salud, economía, vivienda, cultura, y sobre todo, en torno a la demanda colectiva de crear una nueva Constitución política.

El pasado viernes 25 de octubre, se convocó a una marcha nacional, la cual fue considerada como una de las manifestaciones más masivas que se han vivido en los últimos tiempos. Las cifras oficiales, mencionan que la asistencia rondó un total de 1.200.000 personas en la Plaza Italia de la capital chilena. Por otra parte, movimientos sociales organizadores establecen que fueron más de 2 millones de personas quienes se adhirieron a la convocatoria en las calles de la ciudad.

Esta manifestación buscó mostrar que la sociedad chilena no descansará hasta que se logren reformas efectivas, mostrando su total apoyo al movimiento social. Y por otra parte, también tuvo como objetivo visibilizar y condenar de forma categórica, todas las violaciones a los Derechos Humanos que se han producido durante este tiempo, por parte de efectivos de Fuerzas Armadas y Carabineros.

La represión se perpetró dentro de los marcos legales del Estado aumentados por la aprobación del Estado de Emergencia que impulsó Sebastián Piñera, por tanto la sociedad condenó de forma categórica estos atropellos a las personas que ejercían pacíficamente su derecho a la manifestación, y se han levantado consignas relativas a que es necesario una acusación constitucional a personalidades del Gobierno en curso.

Según cifras del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), se han desarrollado un total de 120 acciones judiciales, dentro de las cuales 18 son por violencia sexual y 76 por torturas. Hay 3.535 personas detenidas y, 1.132 personas heridas en hospitales, siendo la mayoría producto de disparos de perdigones por parte de efectivos policiales y militares.

Las reformas que pide la sociedad chilena

Dentro de las demandas que se pide como parte del petitorio social, se encuentra una serie de reformas para generar un cambio que repercutiría directamente en el modelo económico neoliberal chileno.

  • Estatización de los servicios básicos: agua, luz y transporte, eliminar el sistema de TAG y las carreteras concesionadas.
  • Garantizar por parte del Estado salud y educación, dignas y de calidad, cumpliéndose su condición de derechos básicos que toda persona debe tener.
  • Eliminar el sistema de AFP impuesto durante la Dictadura cívico-militar, y reemplazarlo por un sistema de reparto solidario, que garantice por parte del Estado pensiones reales para cada persona que cumple su edad de jubilación.
  • Nacionalización de los recursos naturales: cobre, litio, mar y forestales, con motivo de que su administración a manos del Estado, genere ganancias que sean invertidas en los educación, salud y entre otros aspectos del país.
  • Democracia participativa, a través de plebiscitos vinculantes, que fomenten la participación democrática de forma efectiva y no solamente cada cuatro años a través de la votación.
  • Reivindicación de los pueblos originarios y fin de la intervención militar en la Araucanía.
  • Asamblea constituyente para la creación de una nueva Constitución Política, para reemplazar la carta fundamental creada durante Dictadura.

Estas medidas son consideradas fundamentales para avanzar en mejoras sociales para toda la población del país. El Gobierno ha hecho caso omiso de estos siete puntos y se ha concentrado en intentar normalizar la situación. Como no se han tenido respuestas, la semana del 28 de octubre al 1 de noviembre, cada día se realizarán manifestaciones con temáticas, para demostrar el descontento frente a la falta de voluntad política y de diálogo que se ha mostrado desde el ejecutivo.

Si bien el Estado de Emergencia fue derogado y el Gobierno realizó un cambio de gabinete de parte de los ministros, la situación no ha mejorado. Las carteras de Educación, Salud y Transporte, no fueron modificadas, lo cual demuestra que el Gobierno, no tiene mayores intenciones de dar una solución real al conflicto.

Mientras tanto, el pueblo chileno sigue luchando por lo que es justo y que producto de una privatización de los derechos básicos y una sórdida presencia del mundo empresarial, fue arrebatado. Pero, como ha sido parte recurrente de las consignas: «Chile, despertó«.

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