En nombre de la paz

El respeto al derecho ajeno es la paz”. El derecho propio y ajeno lo establece el pacto social universal con el que los pueblos y naciones aceptan someterse a mínimas reglas de convivencia, a fin de garantizar la paz. Después de cada guerra y de entre los escombros surgieron los empeños por garantizar la paz con hermosos principios como la libre determinación de los pueblos, la convivencia pacífica y la no intervención en los asuntos internos de los Estados. Pero a la par que proclamaban estas garantías para la paz, los dueños del mundo, los policías del planeta se guardaban para sí un arbitrario derecho de veto para que las organizaciones supranacionales resuelvan los conflictos entre Estados sin afectar la hegemonía de los poderosos ni castigar su intervencionismo depredador.

Irak, Afganistán, Libia, Siria, antes Vietnam, ahora Venezuela, recibieron el portazo de la complicidad precisamente de esos organismos nacidos dizqué para garantizar la paz. La industria de la muerte en la que los fabricantes de armas, necesitan crear el escenario macabro de su violenta clientela; y cuando han asesinado por millones y destruido el precioso patrimonio de culturas milenarias, se ofrecen para las tareas de remoción de escombros y reconstrucción, al módico costo de una deuda eterna. Todas las naciones invadidas han tenido riquezas apetecidas por el invasor; y para justificar la “patriótica” intervención, crean conflictos con mercenarios que llevan el arma letal en una mano y la bandera del invasor en la otra. Es la estrategia de la cultura “occidental y cristiana” que levantan los imperios como consigna.

>>Venezuela: Crónicas de una invasión anunciada (I)<<

240 mil millones de dólares se llevó la Unión Europea de Libia, además de sus tesoros y riquezas. No se ha sabido que haya devuelto para saciar el hambre de los miserables libios que fueron objeto de su “liberación” saqueadora. Se dice que USA confiscó a Venezuela un monto superior a los 7 mil millones de dólares de sus legítimas propiedades e irónicamente ofrece 20 millones de dólares como ayuda humanitaria. ¡Qué buen negocio! Y para levantarse con la cuantiosa riqueza petrolera y minerales preciosos, así como nuevos combustibles descubiertos en el Orinoco, para mover su frenética carrera interplanetaria, se inventó un monigote para sentarle en el taburete de sus insaciables ambiciones. El mundo se horroriza ante esta payasada. Claro, los lacayos serviciales del imperio han hecho el ridículo de reconocer al fantoche sin la más mínima legitimidad electoral ni democrática; pero como ordena el Tío Sam, allí están en fila, unos pocos que avergüenzan a los principios de no intervención y convivencia pacífica.

>>Uruguay y México impulsan un diálogo como solución al golpe en Venezuela<<

El flamante Presidente de México, en armonía con la hermana Uruguay, plantea un diálogo amplio de todos los actores económicos, sociales y políticos de la República Bolivariana de Venezuela para el diseño de una fórmula de solución. Veamos quién es quién, por qué miran a otro lado quienes aúpan la guerra de saqueo y exterminio de la dignidad y soberanía llanera. Nosotros adherimos con fuerza y convicción a la fórmula del diálogo, coincidente con los virtuosos empeños del Papa Francisco. Si es del caso, que consulten a los venezolanos, que se bañen de pueblo, a despecho de los violentos depredadores que esparcen su tesis guerrerista a través de su abusivo poder mediático. Igualito que acá.

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