[Microrrelato] Un océano entre ellos

Se acurrucó intentando hacerse lo más pequeño posible con la esperanza de conseguir sentir un poco de calor o, al menos, no tanto frío. Las noches de invierno en Madrid eran muy duras y más si se duerme al raso sin una mísera manta con la que taparse.

La situación parecía mala pero después de todo lo que había pasado un poco de frío no iba a impedir que lograse cumplir el sueño de su abuela. Cerró los ojos y la visualizó dándole besos y acariciándole la cabeza mientras le contaba historias de un lugar en donde no había hambre, ni guerra y donde se podía amar sin miedo.

Como una hormiguita la buena mujer había ahorrado durante años para darle un futuro mejor pese a que sabía que el viaje era peligroso y demasiadas veces, mortal. Un día, por fin, lograron tener el dinero para comprar el billete en aquel cascarón que parecía no ser capaz ni de flotar, y que encima iba a ir atestado de gente.

Pero morir en el mar casi parecía una liberación pensando en lo que estaba sufriendo por culpa de la guerra, así que juntó sus pocas pertenencias y se preparó para embarcar. Se acercó a su abuela y le dijo que había llegado el momento de despedirse, le dio un beso con los ojos llenos de lágrimas mientras ella le miraba con una mezcla de ternura y desconocimiento.

Desde hacía poco más de un año la mujer había empezado a olvidar cosas y muchas veces ya no era capaz de reconocerle. Al menos, pensó, si no me recuerda no sufrirá al no saber si muero solo en el mar.

Queremos leer tu opinión.

A %d blogueros les gusta esto: