País Valencià: pasado, presente y futuro

Al respecto del debate que suele surgir sobre las banderas y símbolos que representa al pueblo valenciano.
La cuatribarrada es la bandera oficial de las tierras valencianas desde su nacimiento como Reino durante la época de las cruzadas en el año 1238, y así fue durante mucho siglos. La bandera tricolor blavera, hecha como nueva senyera por el rey Pere el Ceremonioso, cuenta con 300 años de historia, con lo que queda claro cuál es la bandera de lo que posteriormente se reivindica como País Valencià, definición moderna de los territorios mediterráneos que formaron parte del antiguo Reino de Valencia.
 
¿De dónde nace el debate? Durante la época posterior a las rebeliones cantonales de Valencia y Alcoi contra la Primera República española, surge de manera intensa el nacionalismo valenciano, a priori con una simbología anticentralista, regionalista e incluso en algunos grupos incluso monárquica. Y la bandera que muchos de estos partidos que llevaban en sus marchas, era la blavera, senyera coronada y estrelada.
 
Todo cambia con la proclamación de la Segunda República española, donde progresivamente los partidos nacionalistas valencianos van evolucionando hasta ser partidos de izquierdas, republicanos, liberales….
 
Esquerra Valenciana fue la organización nacionalista valenciana y de izquierdas que añadió una estrella roja, adhiriendo con ello las ideas de la izquierda más obrera a las reivindicaciones culturales, lingüísticas, y nacionales en la blavera.
Durante el periodo de la guerra civil, EV formó parte de los Comités de Unidad Antifascista de Valencia y muchas de las milicias de partidos valencianos (poco a poco disciplinadas e integradas en el nuevo Ejército Popular) marchaban con blaveras sin corona hacia la defensa de la capital de España (Madrid) para defender la legalidad de la Segunda República Española y el País Valencia.
De esto aún por suerte se pueden encontrar fotos de campesinos valencianos incorporados en milicias antifascistas con la blavera, e incluso en los años 80 asociaciones de excombatientes valencianos y valencianas del antiguo Ejercito Popular con la blavera y la tricolor.
 
La cuatribarrada estuvo presente en la Generalitat de Catalunya (proclamada como República Catalana) con el beneplácito y reconocimiento del Frente Popular tras la liberación de Lluis Companys. También fue senyera de la defensa antifascista y durante mucho tiempo, durante incluso en el Trienio Liberal, se usaba el término País Valencia.
 
La blavera no es que tenga precisamente mucha historia en comparación con nuestra senyera oficial (cuatribarrada y con el escudo del Consell en el centro), pero estuvo muy presente durante en convulso siglo XX y fue llevada como símbolo de defensa del valenciano desde muchos partidos políticos frente al centralismo borbónico. Estuvo en el bando antifascista que defendió el País Valencià, y también durante la Batalla por Valencia.
Muchos partidos del nacionalismo valenciano participaron junto con una gran variedad de partidos políticos de izquierdas, progresistas, democráticos y antifascistas de toda índole, en la defensa del Estatuto de Autonomía y para que la Constitución del 78 reconociera al País Valencià, como nación.
 
ERPV, JERPV, ER, PSAN, MDT, FRAP, PCPV, PTE-PTV, MCPV, LTR, República Valenciana, OCE Bandera Roja, OSAN, Asociaciones Vecinales, Plataforma por la Defensa de la Lengua, comités solidarios en la defensa de compañeros patriotas, sindicalistas y los socialistas, entre otros, defendieron con la senyera del País Valencia, la blavera, estrelades, republicanas, esteladas rojas y azules, regionales y comarcales el nombre y la senyera como símbolos del País Valencia.
Decir que tal o cual bandera, de un compañero o compañera de la afiliación política que tenga no puede traerla, cuando desde los difíciles años 70 hemos ido todos a una en la defensa del Estatuto de Autonomía del País Valencià, en favor de la normalización de la lengua valenciana, contra el fascismo y sus actos terroristas, para mí supone un insulto a la historia y a la lucha de lo que fue y supuso (con bajas muy difíciles de digerir) la Batalla por Valencia.
 
¡Este 9 de octubre, los fascistas, nazis, blaveros y españolistas toman de nuevo las calles y no podemos permitir que el mayor freno del progreso humano haga suya la ciudad histórica de Valencia, por donde pasaron tantas civilizaciones! Recordando siempre, y de manera no nostálgica, sino como ejercido democrático como antifascistas que somos todos y todas, los crímenes de la dictadura franquista en Valencia, usándola como campo de exterminio contra todos los leales en teoría o práctica al bando antifascista.
 
Actualmente, el País Valencià, tiene nuevos retos, a parte del peligroso auge del fascismo con partidos como VOX que atacan nuestra lengua, a la dignidad y a los derechos de la mujer trabajadora y al feminismo, al pueblo catalán….
Nos enfrentamos a una difícil situación económica, con una alta tasa de paro juvenil, trabajos precarios mal pagados, con los recortes en sanidad y educación. Es una necesidad desprivatizar los hospitales, defender las huertas frente a los intereses especulativos que atacan el patrimonio ambiental y ecológico del país, conseguir un mejor financiamiento por parte de Madrid, cada vez más irregular por el perfecto libre mercado en el que todas las naciones del Estado español se encuentran, gracias a la «democracia» que ofrece la UE y el IBEX 35, es fundamental parar los desahucios que enfrentan muchos valencianos por no poder pagar su deuda hipotecarias a los bancos, pero los partidos del Régimen del 78 los rescatan encantados cada vez que se lo piden con el dinero de nuestros impuestos y pensiones.
 
No vivimos buenos tiempos, queda mucho camino por recorrer y este día, no es una día de fiesta, es una día de reclamar lo que nos pertenece, lo que la constitución dicta que es nuestro por derecho, todo el dinero que se nos ha robado para casas de pedofilia en Castellón, en edificaciones de estructuras totalmente inútiles e innecesarias, bases de la OTAN que ayudan a la aniquilación de países soberanos y pueblos libres, un centro de refugiados que actúa como campo de concentración con connotaciones profundamente racistas, donde ya ha habido heridos y muertos, agresiones machistas dadas cada vez en mayor cantidad como lo evidencia el último caso de la discoteca Indiana.
 
¡No podemos sentirnos orgullosos de ser valencianos, hasta que toda forma de discriminación, explotación y maltrato al prójimo quede eliminado de cada ciudad, pueblo o comarca del País Valencià! ¡Trabajemos juntos para que el PV vaya mejorando cuantitativa y cualitativamente, no es de locos luchar por una utopía, los locos son los que no luchan y nos odian por que saben que un sueño siempre puede hacerse realidad!
 
¡Feliz 9 de octubre compañeros y compañeras!
 
¡Patria o muerte!
 
¡NO PASARÁN!

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