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¿Es el coronavirus un método de reducción de la población mundial?

Desde aquel momento en el que el coronavirus empezó a dar que hablar, las teorías conspirativas sobre que formaba parte de un proceso de reducción de la población en el mundo por parte del gobierno chino, no se dieron a esperar.

Afirmando, muchas veces sin conocer exactamente la base del comienzo de la expansión del virus, que venía de un laboratorio y que es un arma biológica entre otras muchas teorías.

¿De dónde viene el COVID-19?

Hace algunas semanas, afirmar conocer exactamente de dónde proviene este virus, sin siquiera existir en aquel tiempo información concreta por parte de las organizaciones competentes, era asumir un riesgo innecesario de desinformar.

Hoy con seguridad se asume que es un virus que se transmitió en primer momento de un animal a una persona, debido a la mutación que presentó el coronavirus en el animal portador, en Wuhan, China

Esa ciudad es una de las zonas con más circulación de personas en esta nación. Ahora, debido a la campaña incansable tantas veces mencionada contra China, muchos conspiranóicos empezaron a afirmar que este virus era una creación del gobierno de China para reducir a la población, debido a que son el país con la mayor densidad poblacional en el mundo.

También se encuentra una teoría que expone que el coronavirus pudo no haber comenzado su existencia en Wuhan, pues, debido a una investigación exhaustiva, se llegó a la conclusión de que el brote de este virus comenzó probablemente en noviembre, poco después de los juegos militares de Wuhan, en los cuales participaron soldados de todo el mundo.

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Según las informaciones, el Partido Comunista Chino exponía la teoría de que tal vez fueron los soldados estadounidenses los que llevaron ese virus a China, y que éste sufrió una mutación que la pudo haber hecho más fuerte y contagiosa, y que de allí se comenzaría a esparcir a nivel mundial.

Es indudable, que apenas se abre la brecha de posibilidades para que una potencia tome ventaja en lo mediático al resaltar los errores del otro bando, salgan a la luz muchas actitudes desenfrenadas en la lucha por la razón, ante esto, siempre es pertinente confiar directamente en las informaciones oficiales ofrecidas por las organizaciones responsables del trato de la contingencia.

¿Es para reducir la población?

¿Un arma biológica creada para chantajear a su placer? ¿La naturaleza erradicando al humano de raíz? Estas son solo algunas de las teorías lanzadas sobre el objetivo del coronavirus, desde un principio. Claro está que ha transcurrido suficiente tiempo como para lograr hacer una lectura sobre cuál de estas es verdad.

Ante los ojos de quién pueda ver y leer, desde el inicio de este brote, el gobierno responsable por el territorio donde inició en mismo (China,) no escatimó en implementar las políticas necesarias para la erradicación de esta pandemia en la zona del paciente cero (Wuhan) y a día de hoy, salió a la luz que se redujo en un grandísimo porcentaje la cantidad de infectados y muertos a causa del coronavirus.

Siendo entonces el caso de que es un virus creado para la reducción de la población en China, ¿cómo es que se realizaron todos los esfuerzos posibles por reducir la cantidad de infectados y fallecidos? Suena a que no hay coherencia, así que fácilmente se descarta esta primera teoría.

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Está claro que el mundo ha visto muchas potencias cuyas únicas intenciones son hacerse con el poder político mundial a toda costa, mediante estrategias de control económico y territorial, usando la diplomacia y otras herramientas.

Es común toparse con la teoría de que será la primera potencia que encuentre la cura la que se haga con el control mundial, o que es un arma biológica que una nación impone a otra enviando un infectado para que se convierta en el espacio de contagio para próximamente ser la zona infectada.

Esto se desmiente fácilmente con la confirmación de que el brote proviene de una mutación que sufrió este tipo de coronavirus en un animal, y por lo cual fue capaz de transmitirse a un humano, y que de allí se comenzara a expandir a lo que vemos actualmente.

Lo único que se tiene a mano que se puede utilizar para hacer lectura de las intenciones políticas de los diferentes actores mundiales son sus acciones concretas, de las cuales se pueden sacar conclusiones, hasta ahora la mayoría de las naciones han estado de acuerdo en una cosa: Debemos detener la expansión del coronavirus.

Dejando de lado algunas raras excepciones, entre las cuales destacan Estados Unidos y Brasil, quiénes se han visto muy afectados por esta pandemia, con Estados Unidos superando la barrera de los 100.000 infectados y poniéndose en primer lugar, y con Brasil siendo el que posee más infectados en toda Latinoamérica.

A estos dos se les debe aplicar una lectura diferente, pues no cuentan con las mismas condiciones ni económicas ni territoriales, además de que las acciones por los dos lados han sido diferentes.

Por un lado está un Donald Trump que no deja de victimizarse amparándose en que el sistema en el cual confiaban para la contención de pandemias no estaba listo para este tipo de situación. Esto es muy poco factible, pues en Estados Unidos hay presencia del coronavirus desde hace casi un mes, y pocas (o ninguna) medidas fueron tomadas.

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El presidente norteamericano además asumió actitudes racistas avalando el uso de la identificación de una etnia con el coronavirus que según él causó esta pandemia, y otras declaraciones increíbles pero no inesperadas.

Puede que no quiera tener la cura solo para chantajear a las demás naciones que están trabajando con todo para detener la propagación del coronavirus, pero teniendo en cuenta que este año tiene elecciones, una cura en su poder para sanar a los ciudadanos estadounidenses suena como la joya de la corona para él.

En Brasil está en el poder un mandatario que afirma que aún no es un riesgo real el COVID-19, y que hasta ahora, con más de 3.000 infectados y 93 fallecidos, no declara políticas que de verdad influyan en el detrimento de la propagación del virus.

Se han producido muchas denuncias por parte de organizaciones y movimientos brasileños, que han salido a la luz ante la actitud poco interesada por parte de Jair Bolsonaro.

Ante una posición de este tipo, es difícil no pensar que simplemente esperará a que el coronavirus sea imparable, obviando su pasado, en el que ha demostrado su posición en contra de la protección social del pueblo brasileño.

Existe otra teoría que ha generado más receptividad mediática, y es la de que esta pandemia es el resultado de la naturaleza haciendo un proceso de limpieza en el que reconoce que su mayor contaminante es el ser humano.

Asumen que ésta es tan maravillosa, que provocó mediante una selección natural la mutación de un virus que solo podía contraerse entre animales, para que fuera transmitida entre humanos, asumiendo que iba a ser tan dañina y contagiosa que provocaría el encierro de gran parte de la población, coadyuvando así en el cese de los procesos contaminantes en el mundo.

No es un secreto para nadie que el mayor ganador de toda esta terrible tragedia es el ambiente, canales en Venecia más limpios, aires más puros, animales volviendo a sus procesos naturales y más.

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