El periodismo de Ecuador al desnudo: “Dictábamos sentencias desde los micrófonos»

Lo dijo en innumerables ocasiones el expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, a lo largo de sus diez años de gobierno: una buena prensa es vital para una verdadera democracia, pero una mala prensa es mortal para esa misma democracia.

El exmandatario recalcó en cada foro que podía, que la prensa ecuatoriana (y latinoamericana) además de las serias deficiencias éticas-profesionales se involucraba «descaradamente en política» -como un actor más-, llegando al punto de calificarlos como un verdadero bloque oposición.

Estas denuncias públicas de Rafael Correa, trajeron como consecuencia que se convierta en antipopular entre el gremio periodístico, sobre todo de quienes por décadas, se consideraron vacas sagradas, intocables, dueños, guardianes y ostentadores de la verdad absoluta. También por parte de las organizaciones regionales y globales de prensa y de Derechos Humanos (Sociedad Interamericana de Prensa, Human Righ Watch, Reporteros sin Fronteras, entre otras).

Dieciocho meses después, el periodista Andrés Carrión, con quien Rafael Correa mantuvo intensos intercambios, en vivo y en directo, ha hecho una revelación que generó diversas reacciones en el país. Él ha reconocido lo que muchos saben, lo que el expresidente ecuatoriano reiteró, y lo que a la mayoría de los ciudadanos (la gran masa lamentablemente susceptible de manipulación) pasa por normal.

Andrés Carrión, conductor del programa de entrevistas políticas “Hora 25”, que transmite la televisora Teleamazonas, dijo que –durante la década de gobierno de Rafael Correa– los periodistas del país cometieron el error de asumir un rol político y de jueces.

Nosotros dictábamos sentencias desde los micrófonos, desde las cámaras (de tv). Nosotros resolvíamos qué era lo bueno, y qué era lo malo; nosotros interveníamos en política: éramos actores políticos y al mismo tiempo éramos periodistas, de modo que tenemos también culpa en nuestra tarea”, reconoció.

La revelación la realizó en el programa “Derechos Reservados”, un espacio televisivo transmitido por Ecuador Tv, de los medios públicos, actualmente manejado por el gobierno de Lenín Moreno a través de su secretario de Comunicación, Andrés Michelena.

El periodista Andrés Carrión, que además mantiene un espacio en la emisora Platinum, fue más allá y sostuvo que se llegó a ese punto porque la prensa “es un poder”.

Ese es un problema, que somos un poder, no sé si somos el cuarto, el quinto o el sexto, y en esa condición creemos que el hecho de tener una tribuna -un canal de difusión: ndr– nos da la categoría para poder resolver estos temas, que no nos corresponden, y ese es el error que cometimos”, admitió.

Este arranque de sinceridad del comunicador ecuatoriano no hace más que darle la razón al expresidente Rafael Correa. Es historia conocida que antes de la llegada de Correa al gobierno, los presidentes de turno hacían una visita casi obligatoria a los diarios y medios privados dominantes, pero no para ofrecer entrevistas; no, iban para rendir pleitesía a sus propietarios.

Algunos de ellos se jactaban en privado y en público de tener línea directa con el jefe de Estado de turno.

Lo dicho por Andrés Carrión, sin embargo, deja otras interrogantes que tal vez, algún día, se podrán conocer.

Una de ellas es ¿qué acordaron los dueños de los medios monopólicos del país suramericano en su reunión privada con Lenín Moreno el 12 de julio de 2017 (siete semanas después de asumir el poder)? ¿Por qué justo a partir de ese día se intensificó la campaña mediática contra el gobierno y la obra de Rafael Correa? ¿Por qué desde entonces se profundizó lo que un vocero y cercano funcionario del Ejecutivo calificó sin empacho como operación “limpieza”?

El tiempo quizá traiga más revelaciones de este confesado poder que mantiene un maridaje tácito, conveniente y rentable con otro de los poderes.

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