Petro: ¿Motor de la recuperación y producción o inicio de un nuevo rentismo?

El pasado 20 de febrero se lanzó en Venezuela la criptomoneda Petro, la primera desarrollada por un gobierno, y la primera que sustenta su valor en el precio del petróleo. Un Petro equivale a un barril de crudo venezolano.

¿Qué es una criptomoneda? Hasta la fecha las criptomonedas eran medios de pago, totalmente fiduciarias (depende de la confianza que le da una comunidad, carece de valor por sí misma y no tiene respaldo de bienes tangibles), y carentes de vínculos con instituciones tradicionales, su uso se limitaba para comerciar en la internet profunda.

Este tipo de monedas digitales no se deben confundir con las monedas sociales o complementarias, ya que las criptomonedas usan medios digitales para existir, pero carecen del componente ético/ideológico de las monedas sociales.

Para que nos hagamos una idea del impacto en la economía mundial que tienen las criptomonedas, veamos las tres más importantes: el Bitcoin es el que atesora más capital y en el momento en que se escribe este artículo atesora un valor de 158.351 millones de euros, mil millones de euros más que el PIB de Argelia; el Ether atesora un valor de 67.711 millones de euros, equivalente al conjunto la deuda externa de Ucrania en 2016; y el Ripple atesora un valor de 31.030 millones de euros, equivalente a la facturación de Mercadona y El Corte Inglés juntos en 2016.

Otros datos a tener en cuenta son que un Bitcoin vale 9.365,9 euros, un Ether cuesta 690,8 euros y un Ripple 0,793 euros. Su valor es cambiante, y ya no está claro si la función que tienen es la de facilitar el intercambio de bienes y servicios o si ya se han convertido en reservas de valor.

Estas monedas nacieron para superar las barreras que el sistema financiero y bancario imponían a los usuarios, pero poco tardaron en pervertir su naturaleza y convertirse en productos destinados a la especulación financiera por su alta rentabilidad.

Las monedas digitales tienen costes de mantenimiento, necesitan una red de ordenadores para desarrollar la cadena de bloques o tecnología blockchain. Esta tecnología permite prescindir de un ordenador central, supera la lógica de súper computadoras encargadas de centralizar y gestionar la información. De este modo nos situamos en una realidad en la que tiene más valor lo que opina la comunidad, que lo que dicta una autoridad central. También sirve para ganar privacidad, el usuario es poseedor de un código y una clave para acceder a su información y si las pierde no se puede acceder a esos datos. El pirateo, robo o la usurpación de identidad se complican exponencialmente.

El uso de la tecnología blockchain ya se usa en distintos países y para distintos fines. En Georgia se usa para el registro de la propiedad; en Reino Unido para dejar constancia de los pagos en políticas sociales; en Estonia para la práctica totalidad de los servicios públicos; en Singapur para realizar los pagos interbancarios; el estado de Delaware en EEUU registra con esta tecnología los contratos inteligentes y los archivos públicos. En Gibraltar se ha desarrollado un marco regulatorio sobre esta tecnología, y en Dubai está la sede del Consejo Mundial Blockchain.

Una de las características que tienen las criptomonedas y que incorpora Petro, además del uso del blockchain, es la minería. El proceso de minado consiste en registrar las transacciones que van teniendo lugar utilizando criptomonedas, de modo que va expandiéndose la cadena de bloques de datos. Así una red de ordenadores compite entre sí para encontrar soluciones a problemas matemáticos cada vez más complejos para verificar que las criptomonedas utilizadas en una transacción no se hayan gastado en otra parte. Los mineros crean nuevas criptomonedas – es el modo de emitir moneda – con su trabajo, y son recompensados con monedas digitales. El algoritmo está pensado para que las operaciones sean cada vez más difíciles.

Esto quiere decir que Petro premia a los usuarios que cedan sus ordenadores, o parte de ellos a dar vida a la moneda. Los usuarios que participen en dotar de infraestructura para que se consolide el blockchain podrán ser premiados con Petros. Invertir en computadoras dedicadas plenamente en dar servicio a Petro podrá ser un negocio muy rentable. Recordemos que en Venezuela el precio de la electricidad es de los más bajos del mundo, por lo tanto, crear grandes centros para minar va a ser un negocio muy lucrativo.

Desarrollar una criptomoneda por un gobierno resulta una iniciativa altamente atractiva, rompe un tabú sobre el poder emisor en las monedas digitales y abre nuevas vías para financiar el sector público. Las cuestiones a debate son si Petro servirá para que el gobierno venezolano pueda captar capital (captó 564 millones de euros de inversores privados antes de su lanzamiento) para seguir desarrollando políticas sociales, o si el Petro será el rentismo petrolero del siglo XXI.

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